
Por Jaime García Medina
En sendas ocasiones, periódicos de circulación nacional publicaron en la pluma de diferentes columnistas, que el gobernador de Tamaulipas Francisco Javier García Cabeza de Vaca pidió paz en Palacio Nacional. Hasta ofreció ayudarle a Morena a triunfar en los comicios federales -son concurrentes con variantes en los 32 estados- del 6 de junio y ya no le aceptaron su propuesta. Demasiado tarde para él y otros gobernadores como él, opositores al presidente Andrés Manuel López Obrador.
Cabeza de Vaca ha tendido una red de protección en su entidad, y hasta cambió la constitución local para que no le retiraran el fuero desde la Cámara de Diputados Federales, pero su destino está sellado: sufrirá el escarmiento a su bravuconería y a su postura de confrontación. Y si él se protege en México, no lo hará en Estados Unidos de América que también investiga el lavado de dinero atribuido a Cabeza de Vaca. Y si él se protege de las autoridades mexicanas, quienes no lo podrán hacer son sus familiares directos, que también están involucrados en estos procesos.
Pero no quiero referirme a dichos procedimientos judiciales locales e internacionales, sino a la estrategia seguida por los actores centrales.
La presidenta de la Mesa Directiva de la Cámara de Diputados, Dulce María Sauri Riancho, manifestó, en relato de Carlos Loret de Mola, que este caso de solicitud de desafuero en San Lázaro concluirá -según estimaciones de la Cámara de Diputados- el 28 de mayo, y las elecciones son 9 días después, el 6 de junio.
“Parece que va a ser el cierre de campaña”, soltó con ironía la presidenta de la Cámara, la priista Dulce María Sauri”, fue el remate de Carlos Loret.
Y el PAN ha caído en la trampa. Tenía 3 caminos al menos: dejar al gobernador que atendiera este conflicto solo; podría respaldarlo porque si cae uno caerán varios; pudo defenderlo de manera pública y privada. Eligió la segunda y ganar esta apuesta implicaría entregarle la próxima elección a Morena a cambio de dejar en su sitio la cabeza de Vaca.
No será así. Morena va a probar en esta elección que el PRIAN existe y es corrupto. Parece que el partido del presidente ha elegido parecer todo, menos ser tachado de corrupto.
Para Jalisco este proceso es interesante porque hay tres líderes visibles en la Alianza Federalista: Francisco García Cabeza de Vaca gobernador de Tamaulipas; Javier Corral Jurado gobernador de Chihuahua y Enrique Alfaro Ramírez gobernador de Jalisco. Ellos dos optaron por deslindarse de su homólogo, así es que puede usted dar por un hecho que la Alianza Federalista vive ya sus últimos días. Y Jalisco se acerca cada vez más a Andrés Manuel López Obrador.
Los contenidos, expresiones u opiniones vertidos en este espacio son responsabilidad única de los autores, por lo que A Fondo Jalisco no se hace responsable de los mismos.







