
Por Amaury Sánchez
El día de hoy, el diputado Alfonso Ramírez Cuéllar visitó Jalisco y sostuvo una reunión con agricultores y ganaderos, quienes, convocados por la diputada federal Claudia García, expusieron los problemas que afectan la producción rural. En el centro del debate estuvieron dos temas de suma importancia: el acceso al agua y el costo de la electricidad, factores críticos para el desarrollo agropecuario de la región.
La reunión dejó al descubierto un entramado de problemas que son reflejo de una crisis nacional. La escasez de agua y los altos costos de energía eléctrica son realidades que asfixian a los productores, quienes dependen de estos recursos para garantizar el riego de cultivos y la supervivencia del ganado. La situación no solo amenaza sus actividades, sino que impacta de manera directa en la seguridad alimentaria del país.
Agua y electricidad: el corazón del conflicto
El problema del agua, una constante en el sector agrícola, tiene múltiples aristas. La sobreexplotación de los mantos acuíferos, combinada con la falta de lluvias y el cambio climático, ha llevado al límite la capacidad de muchos productores para acceder a este recurso. A esto se suma la obsolescencia de los sistemas de riego, que desperdician el agua y aumentan la demanda energética.
Por otro lado, el costo de la electricidad es un obstáculo que golpea sin piedad a los pequeños y medianos productores. La dependencia de la energía eléctrica para el bombeo de agua convierte a la tarifa de la Comisión Federal de Electricidad (CFE) en un factor determinante de la viabilidad económica de las actividades agropecuarias. Aunque existen tarifas subsidiadas, como la tarifa 09 agrícola, la burocracia y la falta de acceso equitativo a estos apoyos generan una brecha que muchos no logran sortear.
Un diálogo prometedor, pero insuficiente
La reunión, que contó con la participación de actores políticos y sociales, tuvo como primer logro la propuesta de organizarse en grupos regionales para plantear soluciones concretas. Los formularios entregados durante la junta serán un insumo clave para mapear las problemáticas específicas y generar un diagnóstico más detallado. Asimismo, se acordó realizar una segunda reunión para presentar estas conclusiones al diputado Ramírez Cuéllar.
Sin embargo, más allá de los compromisos iniciales, resulta imperativo que esta iniciativa trascienda el discurso. La problemática exige acciones inmediatas y sostenibles:
1. Modernización del riego y la energía: La implementación de tecnologías más eficientes, como sistemas de riego tecnificado y energías renovables, es indispensable.
2. Reforma de subsidios: Es crucial garantizar tarifas accesibles y diseñar esquemas que consideren las particularidades de cada región.
3. Gestión integral del agua: Urge una política de manejo sustentable del recurso hídrico que contemple desde la reparación de fugas hasta el fomento de la reutilización.
El desafío político y moral
El campo mexicano no solo enfrenta una crisis de recursos, sino también una crisis de representación. Durante décadas, las demandas de agricultores y ganaderos han sido atendidas de manera superficial, con soluciones que rara vez se traducen en cambios estructurales. La visita de Ramírez Cuéllar es un recordatorio de que los legisladores deben asumir su responsabilidad no solo como mediadores, sino como gestores activos de soluciones.
En este contexto, Claudia García, desde la Comisión del Agua en el Congreso Federal, tiene la oportunidad de ser una pieza clave para impulsar políticas públicas que atiendan esta problemática de manera integral. Pero el tiempo apremia: si las palabras no se transforman en acciones concretas, las consecuencias serán irreversibles, tanto para el sector agropecuario como para el país en su conjunto.
La historia del campo en México no puede seguir siendo la de promesas incumplidas. La reunión de ayer en Jalisco debe marcar el inicio de un cambio real, porque el agua y la electricidad no son solo recursos: son la base de la vida y del progreso.
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