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Indicador Político:

No se sabe si los grandes líderes sindicales han leído el Acuerdo Laboral firmado comoaddendum del Tratado de Comercio Libre 2.0 o sí lo revisaron y le dieron un trato similar a otros anteriores: el basurero. Sin embargo, los EE. UU. van a usar inspectores para imponer que los sindicatos mexicanos representen los intereses laborales de los obreros y no los negocios delpoder político de sus líderes.

El Acuerdo señala con claridad que los trabajadores deben tener organizaciones que representen sus intereses y derechos, no sindicatos cuyos líderes sigan beneficiándose del modelo priista de Fidel Velázquez de cuotas de poder con cargos de elección popular. Y para vigilar que se cumpla el acuerdo se crearon los inspectores o attaches en la embajada, a partir del criterio de que la baja productividad mexicana tiene una parte de culpa en el hecho de que los líderes negocian beneficios propios y cargos de poder y no capacitación de sus obreros y mejores salarios.

Se ha llegado al caso de que el Partido del Trabajo representa a los trabajadores, pero nadaha hecho a favor de los obreros. Y ahora mismo la maestra Elba Esther Gordillo está aprovechandosu liderazgo magisterial con maestros para fundar un partido que luche por el poder y no por beneficios para los trabajadores de la educación. Y existe el caso extremo de Víctor Flores, líder del inexistente sector de ferrocarriles mexicanos, pero ostentando beneficios y cuotas a su favor e inclusive cargos en el Congreso del Trabajo.

Carlos Aceves del Olmo, líder de la CTM, tiene la cuota permanente de poder de una senaduría para su organización; el líder de la FSTSE Joel Ayala no ha tenido un día sin un cargo público electoral y ahora utiliza su representaciónsindical para fundar un nuevo partido. El líder del sindicato de la Comisión Federal Electoral, Víctor Fuentes del Villar, basa la contratación de personal en función de quien más le aplauda y le salude al salir de las oficinas de la CFE rumbo al sindicato, en plena calle atestada de solicitantes de empleo. Napoleón Gómez Urrutia es líder minero por herencia y su principal labor es como senador y no como jefe de un poderoso sindicato que ha perdido batallas ante los patrones mineros.

El sector sindical ha fincado su poder en el papel de fuerza del Estado desde el Pacto del Obrero Mundial del 17 de febrero de 1915 entre la Casa del Obrero Mundial y el jefe Carranza. Luego vino el artículo 123 tutelar de los derechos de los trabajadores, pero no en función de su fuerza en el modo de producción sino de la fuerza del Estado. La tutela de los derechos de los trabajadores convirtió al Estado en una especie de jefe sindical ante los patrones. A cambio, el sistema priísta desde sus primeros pasos –antes de partido– usóa los obreros para fijar el modelo anterior a Fidel Velázquez: el de Luis N, Morones, todopoderoso jefe sindical que creó el Partido Laborista y secretario de Comercio del gobierno de Plutarco Elías Calles.

En el largo periodo de la Constitución de 1917 y el artículo 123 hasta finales del gobierno de Peña Nieto, los trabajadores y sus sindicatos norepresentaron el factor de productividad del obrero, sino que fueron bases militantes para encumbrar a sus líderes en cargos de poder en función de cuotas partidistas en las listas a candidatos a cargos públicos.

Todo ello debe terminar con el Acuerdo Laboral del TCL 2.0 firmado en diciembre pasado y es ahí, en el escenario de los intereses sindicales que nada tienen que ver con los trabajadores y sí con las posiciones de poder de sus líderes, donde los sindicatos están presionando al gobierno mexicano para impedir los inspectores o attachesen la embajada estadunidense investiguen y denuncien a sindicatos que no cumplan con su función principal: vigilar derechos de los obreros, luchar por la capacitación para la productividad y satisfacer sus liderazgos con beneficios proletarios y no cargos para sus eternos líderes. Y la intervención de organismos de la sociedad civil podrían ayudar a denunciar sindicatos controlados por lideres políticos y no proletarios.

Los sindicatos en México, todos, norepresentan los intereses de los obreros, sino que son instrumentos de poder para cargos públicos de sus líderes. El presidente Salinas de Gortari logró excluir la agenda laboral del TCL1.0, pero el gobierno lopezobradorista aceptó el Acuerdo Laboral que le dará a los EE. UU. facultades para intervenir en la observación de los sindicatos mexicanos, en la elección libre y secreta de sus líderes y en la obligación para México de tener sindicatos que sólo atiendan asuntos obrero-patronales y no poder político.

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Política para dummies: La política consiste en atender las regulaciones, no en burlarse de ellas.

(NOTA. POR VACACIONES DE FIN DE AÑO, INDICADOR POLITICO DESCANSARÁ DOS SEMANAS A PARTIR DEL DOMINGO Y NOS LEEREMOS OTRA VEZ EL LUNES 6 DE ENERO DE 2020. FELIZ NAVIDAD Y MUY BUEN AÑO 2020.)

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@carlosramirezh

Las opiniones expresadas por los columnistas son responsabilidad exclusiva de sus autores y no reflejan necesariamente el punto de vista de Expedientes Afondo

Nacido en la ciudad de Oaxaca en 1951, Carlos Ramírez comenzó su vida profesional en el periodismo en 1972. Y desde entonces ha estado ininterrumpidamente en el periodismo mexicano. Además de la práctica periodística, ha sido profesor de periodismo en la Universidad Nacional Autónoma de México y en la Universidad Iberoamericana, además de ser un conferencista cotidiano en universidades de todo el país. Autor de la columna; Indicador Político Twitter: @carlosramirezh Página Web: http://indicadorpolitico.mx

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Carlos Ramírez

Indicador Político- Fin del outsourcing: clase obrera o regreso al sindicalismo charro-CTM

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Carlos Ramírez*

Además del efecto del fin del outsourcing en el aumento del valor de la producción por el costo laboral directo en los precios de bienes y servicios, parece que no se ha considerado otro impacto también directo: la necesidad de organizaciones sindicales de los trabajadores dentro de las unidades productivas y la reactivación del derecho de huelga como instrumento obrero de negociación directa.

El modelo de contratación fuera de las empresas quitó el peso de negociar con los sindicatos, aun ahora organizados bajo el modelo de Fidel Velázquez en la CTM desde 1941, justo al terminar el sexenio del presidente Cárdenas que había potenciado la organización de los trabajadores dentro del partido del Estado –entonces Partido de la Revolución Mexicana– para construir un bloque de poder posrevolucionario.

El modelo de Cárdenas tuvo un defecto intencionado (tesis de Arnaldo Córdova) que disminuyó la potencialidad política de los sindicatos: organizar a los trabajadores como masa política de apoyo al Estado y no como claseproletaria productiva. En este sentido, los sindicatos cetemistas dejaron de servir a los intereses de los obreros y pasaron a ser instrumentos del Estado y el PRI-gobierno para apuntalar el modelo social posrevolucionario.

Al pasar los trabajadores a ser contratados fuera de las empresas, su poder sindical se redujo a cero. Ahora que regresan a las nóminas directas de las empresas, el principal desafío será identificar los tres espacios del trabajador: los obreros defendiendo de manera directa sus salarios ante los empresarios, el resurgimiento del sindicalismo como necesidad de frente interno productivo y la función de los liderazgos sindicales como intermediarios ante el Estado y su nuevo partido en el poder.

Así, los escenarios son pocos: reconstruir el modelo cardenista de clase obrera como masa al servicio del gobierno en turno y su partido, propiciar la reactivación de la clase obrera como clase política y por tanto revolucionaria o regresar al modelo CTM de sindicatos y lideres obreros vendidos al mejor postor, incluyendo a los patrones, el vigente sindicalismo charro

Cualquiera que sea el camino, el fin del outsourcing tendrá un efecto de costos en la producción por el encarecimiento de producción vía pago directo de salarios y prestaciones reales y un impacto político en la correlación de fuerzas sociales. La idea del presidente Cárdenas fue convertir al PNR de Elías Calles en el Partido de la Revolución Mexicana y someter a la clase trabajadora a la disciplina del partido en el poder como pilar corporativo del partido-régimen. Pero el modelo fue desactivado por el proyecto neoliberal del presidente Carlos Salinas de Gortari con el Tratado de 1994 y después desaparecido con el outsourcing que sacó a los trabajadores de las empresas productivas vía contratación tercerizada.

Al regresar a la contratación directa por parte de las empresas, ahora tendrá que aclararse el papel de los trabajadores frente al patrón: los modelos de sindicalismo blanco manejado por patrones como propuesta del empresariado de Monterrey y de sindicalismo charro de la CTM para que los líderes sindicales se sometieran a los deseos del empresario estarían en el escenario de corto plazo, sobre todo porque todos los liderazgos sindicales actuales vienen de la escuela política de Fidel Velázquez.

En este sentido, a la decisión de penalizar el outsourcing debe seguir la decisión de liberar a los trabajadores para construir organizaciones sindicales ajenas a los cargos públicos, a los intereses patronales y al sometimiento al partido en turno en el poder. Pero si bien se percibe este paso, entonces habrá un impacto adicional del nuevo sindicalismo al servicio de los obreros al luchar por mejores salarios, prestaciones y niveles de vida y no sólo ajustarse a las condiciones de salarios que no pagan bienestar, sino que compran fuerza de trabajo.

Dejar a los trabajadores sin outsourcing y sin reglas de organización sindical, implicará abandonarlos a nuevas condiciones de sometimiento de lideres amafiados con empresarios para seguir explotando a los trabajadores como masa y no como clase.

 

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Política para dummies: La política es el camino para organizar a la sociedad para beneficio social o para explotación esclavizante.

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Carlos Ramírez

Indicador Político- Los dilemas de la 4-T: transición pactada o transición revolucionaria

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Carlos Ramírez*

Al terminar el primer tercio del sexenio autodenominado como de Cuarta Transformación (4-T), cuando menos tres pendientes fundamentales requieren de una solución inmediata: definir si es transición pactada o una rupturarevolucionaria, reformar la Constitución para perfilar las características del nuevo Estado y construir sus aliados de clase frente a la resistencia empresarial.

Lo que ha quedado claro estos dos años ha sido la certeza de que no puede haber transformación de sistema/régimen/Estado con los actores del viejo modelo de funcionamiento político de la estructura de poder del PRI, del PAN y del PRD.

Pero en estos dos años se ha visto que la 4-T carece de pensamiento político nuevo, de liderazgos ideológicos sólidos y de bases-clases sociales reorganizadas. La desaparición del modelo de contratación por outsourcing o subcontratación, por ejemplo, exige de manera previa la construcción de un sindicalismo de clase militante, ideológico y articulado a un partido de clases. Ahí, y sólo ahí, se podría entender la reforma como parte de una 4-T; sin embargo, parece que seguirá el viejo sindicalismo modelo CTM ya liquidado, sin dinamismo, sin ideología y subexplotador de la clase obrera desideologizada y diríase que hasta lobotomizada.

Los dos primeros años del sexenio se han aprovechado para realizar reformas en acto de comportamientos del régimen priísta, pero sin aterrizar en nuevas prácticas más nerviosas en lo político, ideológico y productivo. Los avances en lucha contra la corrupción han dado recursos adicionales al presupuesto, pero no han modificado las relaciones de poder ni de producción. Sin la reorganización de las clases productivas funcionales al proyecto de la 4-T, las posibilidades del sexenio se irán desinflando en crisis sucesivas de expectativas.

El papel clave del segundo tercio del sexenio estará en Morena, aún movimiento de movimientos, de manera peligrosa en la orilla de la tribalización y pieza apetitosa para el viejo priísmo representado por Porfirio Muñoz Ledo, el gran maestro del trapecio ideológico regresivo. Morena tardó el renovar su dirigencia, perdió tiempo político histórico con la trivial presidencia de Yeidckol Polevnsky y está obligando a Mario Delgado a construirsobre la marcha un verdadero partido de clases y de masas.

Las elecciones del 6 de junio del año próximo definirán el destino histórico de Morena: una estructura de distribución del poder entre tribus o un partido político de bases sociales activas en lo ideológico y dinamizadas por proyectos y no por programas asistencialistas. La principal tarea partidista será reorganizar las clases productivas en un esfuerzo similar –y por tanto mayor– al del presidente Lázaro Cárdenas cuando configuró las clases productivas en sectores-pilares del Partido de la Revolución Mexicana.

La política práctica, la política de masas y la política de sistema se mueve por la organización de clases; los movimientos de masas sólo apuntalan decisiones, pero no deciden estructuras. Y la reorganización del PRI con el apoyo del PAN, el PRD y el sector privado se presenta como el adversario histórico de la 4-T.

En este sentido, a la 4-T le ha llegado la hora decisiva de requerimientos básicos: un verdadero partido político de masas y de clases, un cuerpo ideológico integrado de política de desarrollo y una reforma integral del Estado para liquidar el viejo orden económico creado por el neoliberalismo salinista. Sin estas condiciones, la 4-T quedaría atrapada en las contradicciones de los juegos palaciegos y callejeros del poder y el 2024 podría regresar el viejo priísmo muñozledista del oportunismo demagógico disfrazado de corriente critica 2.0… y pirata.

Y si se quiere encontrar un camino novedoso entre la transición pactada o la ruptura revolucionaria, casos similares encontraron el camino de la ruptura pactada.

 

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Política para dummies: La política se define por las grandes decisiones, no por las pequeñas sumas de justificaciones.

 

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Carlos Ramírez

Indicador Político- Neoliberalismo salinista incrustado en sistema, régimen, Estado y Constitución

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Carlos Ramírez*

A comienzos del próximo año la editorial Indicador Político publicará –en versión impresa y digital– el libro La contrarrevolución neoliberal de Carlos Salinas de Gortari para ilustrar la forma en que se transitó del Estado social de la Revolución Mexicana al Estado neoliberal de mercado. El ciclo va de del Plan Global de Desarrollo 1980-1982 al Tratado de Comercio Libre de 1994.

Los tecnócratas que llegaron a la Secretaría de Programación y Presupuesto a mediados de 1979 tuvieron la tarea de fijar un viraje neoliberal al proyecto social del Estado, reformar la Constitución para definir al Estado autónomo de los compromisos sociales y convertir al PRI en el aparato electoral del nuevo proyecto de liberalismo social.

En quince años ese grupo modificó el sistema político, el régimen de gobierno, el Estado constitucional y la cultura histórica mexicana con respecto a los EE. UU. y a la propia historia nacional para cambiar los artículos constitucionales que fueron consolidación legal de las banderas de la Revolución Mexicana. El proyecto salinista iría de 1979 a 2006 con la continuidad presidencial de De la Madrid, Salinas de Gortari, Luis Donaldo Colosio y Ernesto Zedillo.

El asesinato de Colosio rompió el proceso salinista, aunque dejó latente el modelo neoliberal salinista sin Salinas de Gortari hasta 2018: Zedillo profundizó la reforma neoliberal del Estado, Vicente Fox llevó a Hacienda Francisco Gil Díaz que era el jefe de los Chicago boys mexicanos o técnicos neoliberales friedmanianos incrustados en Banco de México, Comercio y Hacienda, Calderón mantuvo el rumbo con Agustín Carstens –nada menos que subgerente general del FMI— como titular de Hacienda y Banxico y Peña Nieto garantizó con Luis Videgaray Caso la presencia de otro de los ideólogos del neoliberalismo salinista: Pedro Aspe Armella. Los cuatrojinetes del neoliberalismo salinista fueron Joseph-Marie Córdoba Montoya, Gil Díaz, Aspe y Jaime Serra Puche.

La contrarrevolución neoliberal de Salinas de Gortari modificó no sólo la estructura del poder para entronizar una nueva forma de presidencialismo autoritario, sino que cambio el discurso histórico de la Revolución Mexicana y desensambló la estructura de clases en el partido del gobierno que había creado el presidente Cárdenas para garantizar la vigencia del proyecto revolucionario en fase ya de posrevolución. Asimismo, articuló su propiaplutocracia al privatizar las empresas públicas para construir una nueva clase empresarial con Carlos Slim Helú al frente con el regalo de Telmex. Y el punto culminante estaba en la reconstrucción del PRI con Colosio para sustituir a las bases sociales posrevolucionarias con la clientela de Pronasol.

El modelo neoliberal interno quedó atado –y muy bien atado– con el Tratado de Comercio Libre que subordinó la economía, el Estado y el sistema productivo mexicanos a las necesidades de los EE. UU., sin un modelo de desarrollo con capacidad para competir con los nuevos socios comerciales. Por eso el TCL propició una desindustrialización nacional y bajó la partición de partes mexicanas en la exportación de 59% en 1993 a 37%en 2018.

Si la 4-T no fija la meta de desmantelar la contrarrevolución neoliberal de Salinas de Gortari y reconstruir un Estado social de clases con minuciosidad sistémica, sus alcances serán limitados y no podrá crear el modelo de desarrollo con distribución de la riqueza social que se ha fijado como tema de modelo posneoliberal.

 

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Homenaje a Ruth Bader Ginsburg. En un acto simbólico, la Suprema Corte de México rindió homenaje a la Mrs. Justice Bader Ginsburg, de la Corte Suprema de los EE. UU., recientemente fallecida. En la XVII edición de la Feria Internacional del Libro Jurídico la ministra Margarita Ríos Farjat, la periodista y académica estadounidense Linda Greenhouse, Fabiana Tena Estrada, Coordinadora de Asesores de la Presidencia de la SCJN y Ana María Ibarra, directora del Centro de Estudios Constitucionales de la Corte dialogaron sobre la figura de la jueza y su libro My own Words. El legado de Bader Ginsburg fue a favor de la mujer y la justicia progresista.

 

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Política para dummies: La política puede desandar lo desandado, si se quiere.

 

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