Por Manuel Gutiérrez.
El presidente López Obrador, fue por momento un aliado importante de Irán con el que se solidarizó en reacciones, declaraciones y en apoyos diplomáticos, incluso lo llegó a hacer en forma disimulada, jugando con las palabras, pero su intención era clara, la condena de las acciones de los Estados Unidos en esas latitudes.
El destacado columnista Raymundo Riva Palacio, abordó este sensacional asunto, tan ignorado como poco conocido, pero evidentemente público. Incluso afirma en su columna “La conexión de Palenque-Irán” del 24.06.25 que la relación con el régimen teocrático del Ayatolla Ali Jamenei, como dicen en España, fue tal que incluso inyectó dinero a la campaña del Peje en 2006 sin que el gobierno de entonces decidiera publicitar lo documentado al respecto. Se la fiaron.
Pero López Obrador no era el único con enjuagues en esas latitudes. Peña Nieto, toleró durante su gobierno que operaran a su antojo los agentes cubanos, los venezolanos, e incluso los iraníes, y entre ellos y el gobierno de Peña operaron para mantener un velo al respecto, por solidaridades ideológicas, compromisos o por la razón que fuere.
No hay indicios de que el dinero iraní halla fluido en las campañas del 2012 o 2018, pero Riva Palacio revela que existió una investigación de la CIA sobre lavado del dinero ligado al régimen chavista de Venezuela, con vinculaciones que Morena y que alcanzaban a Palacio Nacional.
Incluso este eje, Venezuela, Cuba, Irán, llegó tener un puente aéreo en Toluca, durante la pandemia del Covid-19, en que llegaban operadores que eran provistos de documentación por la presidencia, mientras enviaba medicinas y dinero a Caracas, para sostener el gobierno chavista y su creciente dictadura.
Ese financiamiento continua en la era de Claudia Sheinbaum, revela Riva Palacio mediante el envió de médicos y a la par la donación de miles de barriles de petróleo, los cuáles no son pagados por Cuba, cuyos donativos superan los 900 millones de dólares.
La relación entre los ayatolas, los izquierdistas de Venezuela, se hizo notoria en un caso extraño de un avión Jumbo 747 de la empresa Emtrasur, que aterrizó en Querétaro, procedente de Caracas, y que partió a Buenos Aires, Argentina, en donde las autoridades detuvieron por sospechas de terrorismo a 14 venezolanos y cinco iraníes. López Obrador, reservó el acceso a esa información imponiendo una reserva de 5 años al respecto, en una época en que todavía existían organismos autónomos relativos a transparencia y rendición de cuentas.
Ese secretismo, hace más sospechoso este caso del avión y la relación con Irán. Sin embargo, si bien los estadounidenses se percataron de todo, la administración Biden, sumamente tibia y con un embajador que parecía comparsa de la 4T, Ken Salazar, le toleraban todo, a cambio de cerrar a frontera sur contra los migrantes, y sin atreverse a actuar en ningún sentido.
The Wall Street Journal, por medio de Anastasia O Grady, documentó como el general iraní Qasem Soleimani, se aproximó del 2020 con el presidente López, este general era considerado un premio mayor por las fuerzas de seguridad estadounidenses, por su vinculación al tráfico de dinero, armas, ataques y asesinatos de objetivos enemigos. Pero en los primeros días del gobierno de Trump, Soleimani fue asesinado en un ataque aéreo que festinó Donald Trump.
La situación de la Casa Blanca con relación a Irán, y en muchos sentidos con México en el narcoestado que vinculan en sectores políticos, de seguridad y ahora del mundo bancario, refleja que el horno no esta para bollos. Claudia Sheinbaum se abstuvo de condenar los bombardeos a Irán, conformándose con una llamamiento pacifista.
Muchos lances tuvieron administraciones pasadas que por medio de su relación con Cuba, esgrimían el argumento de su anti-imperialismo, como los hicieron mandatarios del PRI como López Mateos, Echeverría y López Portillo, que asumieron posturas contra la OEA o en favor de los gobiernos considerados revolucionarios, ante el acoso de los Estados Unidos, incluso Carlos Salinas y Fox, llegaron a confrontar los intereses norteamericanos, pero actualmente no es recomendable por sus consecuencias, alinearse con los enemigos frontales de los Estados Unidos, porque las repercusiones incluso en la gobernabilidad, son notorias.
Claudia Sheinbaum comprendió que seguir una política ligera y alineada a los gobiernos de izquierda que les son tan queridos al régimen actual de Morena, como lo fueron del PRI, resultaría en severas amenazas a la estabilidad del gobierno y del bienestar de los mexicanos.
Eran otros tiempos, en que esas aventuras eran toleradas, pero en el momento actual en que las situaciones se agravan, es impensable. Pero, si en algunos momentos en la era del Peje, fuimos los mejores amigos de Irán, colocados también de soporte de Cuba y Venezuela. Pero hoy Irán esta una corta y frágil distancia de ser colocado su gobierno en el cadalso. Lo ha salvado la idea de Trump de evitar una intervención directa presencial, que no sea punición armada limitada a objetivos específicos, luego que Israel verdaderamente anulara la capacidad de comando, de organización y de ciencia, de Irán, con sus bombardeos marcados por agentes internos al servicio del Mossad, lo cual coloca a este país petrolero en una coyuntura muy compleja, como para seguir siendo candil de la calle.
Y menos México, cuya situación es claramente adversas en la administración Trump, como para buscar esos antiguos camaradas y sus aventuras de izquierdismo revolucionario que terminaron en feroces dictaduras. Pero pocos le prestaron atención a este importante asunto.
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