!Síguenos!
Avatar

Publicado

el

Brújula Pública

En la actualidad una gran parte de las funciones sustantivas que presta el Estado mexicano, se encuentran sujetas a una estructura federalizada, con el objeto de poder llevar los programas y políticas públicas a todo lo largo y ancho del país. En este modelo federalizado se incluye a los estados y municipios, que participan en mayor o menor medida.

 Este debería ser el mismo planteamiento para ejercer la función de seguridad, en virtud de que se trata de una función que presta la federación, los estados y sus municipios, por conducto de sus instituciones, a las que se les ha dotado de atribuciones, en el ámbito de su competencia, para cumplir las funciones que se les han asignado.

 Por eso es, que una de las principales funciones que tienen los Estados en el mundo lo constituye, junto con la hacienda pública y sus relaciones con el exterior, la seguridad.

 Esta seguridad se erige como el establecimiento de un techo mínimo de garantías para el desenvolvimiento de actividades políticas, económicas y sociales de una comunidad, una sociedad o un pueblo.

 Por esta razón es que pensadores clásicos de la ciencia política, como Hobbes, Rousseau o Locke, coinciden con que el hombre se une en sociedad, para protegerse mutuamente y de otros, al cabo del tiempo, el hombre le otorga al Estado la facultad para ejercer la violencia, a efecto de garantizarle la paz y la seguridad. Por eso es que Max Weber aportó luz sobre la función de seguridad de los Estados, cuando señala que el Estado posee el monopolio de la violencia. Ideológicamente esta oración es la que encierra las facultades y atribuciones para hacer uso de los instrumentos y herramientas para preservar la seguridad.

 De aquí podría desprenderse que una de las principales, sino es que la más importante es, la seguridad, como razón de Estado de la que depende el resto de las funciones de Estado. La lógica de este planteamiento tiene que ver en que, si no hay seguridad no puede existir el Estado.

 La Guardia Nacional contiene todos los elementos para ejercer el monopolio de la violencia a que se refiere Weber, pero las funciones en política de migración al sur del país la alejan de su objeto que es, realizar la función de seguridad pública a cargo de la Federación y, en su caso, conforme a los convenios que para tal efecto se celebren, colaborar temporalmente en las tareas de seguridad pública que corresponden a las entidades federativas o municipios.

 En todo caso se están desviando recursos humanos en atender funciones ajenas a las de seguridad pública, pero además el Estado no quiere invertir en políticas de migración y, por el contrario, suprime cargos públicos, programas, estructuras bajo el argumento de austeridad republicana.

 El código rojo activado en Jalisco el viernes pasado muestra varias cosas. Primero, que el primer círculo de colaboradores que rodea al gobernador Enrique Alfaro ignora de seguridad y no quiere, -ni le interesa-, saber de eso; segundo y en una vana trivialidad que a nadie le importa y era ridícula, que era más importante que todo México se enterara de las felicitaciones que la clase política local, como senadoras, diputados y colaboradores hacían al gobernante en redes sociales por su cumpleaños, antes de cuestionar la seguridad en Jalisco y lamentar la muerte de los elementos de seguridad.

 Tercero, que aunque las policías de la Zona Metropolitana provienen de gobiernos emanados de Movimiento Ciudadano, por la sincronía y el factor sorpresa con el que se desarrollaron los eventos en distintos lugares al mismo tiempo, parece que no hay coordinación operativa y en las imágenes de video se veía cómo dispararon a una vivienda y la dejaron como zona de guerra, en el que cada quién disparaba sin ton ni son, como si fuera rifles de puestos de feria; cuarto, que en este operativo la federación aportó la inteligencia policial y una participación discreta.

 Quinto, que el manejo mediático sigue siendo el talón de Aquiles del Gobierno de Jalisco, ya que trataron de desviar la atención de un tema ciudadano, con el rescate de un muchacho norteamericano desaparecido, para calmar las presiones del consulado y embajada de Estados Unidos; y sexto, que en el manejo de la seguridad la actual administración de Jalisco todavía no tiene todos los hilos de la seguridad controlados y parece que no los va a tener.

 En 2015 cuando la delincuencia tomó las calles y avenidas de la Zona Metropolitana de Guadalajara y unos 30 puntos carreteros de todo Jalisco, el gobernador Emilio González Márquez se encontraba viajando a Europa y regresó para atender personalmente, junto con su cuestionado y deslegitimado Fiscal Luis Carlos Nájera la situación. Hoy, el gobernador Alfaro y un selecto grupo de sus colaboradores que deben estar agradeciendo a la providencia el haber estado con él para no asumir responsabilidad alguna, se encontraban en Chicago, pero no se notó el más mínimo esfuerzo por regresar y tomar en persona el mando de la situación. Un mensaje de video tomado desde un teléfono celular ejerció la autoridad debida. Mala señal, gobernador.

¿Para qué quiere el Gobierno de Jalisco más dinero federal en seguridad?

 *Es Maestro en Seguridad Nacional por la Armada de México

Twitter: @racevesj

Las opiniones expresadas por los columnistas son responsabilidad exclusiva de sus autores y no reflejan necesariamente el punto de vista de Expedientes Afondo

Es politólogo por la Universidad de Guadalajara (UdG) y por invitación del Alto Mando es maestro en seguridad nacional por el Centro de Estudios Superiores Navales (CESNAV) de la Secretaria de Marina. Ha sido invitado como expositor en el curso de Mando y Estado Mayor General de la Armada de Mexico, así como en el CESNAV. Actualmente se desempeña como académico de la Universidad del Valle de México y cómo investigador externo del Instituto de Investigaciones Estratégicas de la Armada de México (ININVESTAM). Twitter: @racevesj

Advertisement
Click para comentar

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Nacional

Brújula Pública- No es militarización

Avatar

Publicado

el

Rodolfo Aceves Jiménez*

El presidente López Obrador ha decidido poner en manos de las Fuerzas Armadas mexicanas, actividades sustantivas complementarias a las misiones que constitucional y legalmente les corresponden.

Qué ironía que siendo candidato, el presidente López Obrador se dedicó a desacreditar y descalificar las acciones de las Fuerzas Armadas y hoy, sea uno de los principales pilares en que se sustenta su transformación.

Principalmente son tareas que tiene qué ver con la construcción, funciones policiales, de salubridad.

Se trata de la construcción del nuevo aeropuerto internacional en Santa Lucía, la construcción de las 2,700 sucursales del Banco del Bienestar, dos tramos del Tren Maya, la remodelación de 32 hospitales de administraciones pasadas, la producción de árboles frutales en los viveros militares.

No sólo eso, también son los protagonistas en el combate al robo de combustible, que incluye custodia de pipas, vigilancia de las fronteras, la construcción cuarteles para la Guardia Nacional.

Recientemente el presidente les asignó tareas en aduanas y puertos, cuando en la narrativa pública hay quién afirma que se trata de la militarización del país. Nada más alejado de la realidad.

Las aduanas es el punto por donde ingresan unos 900 mil millones anuales de impuestos, pero también es uno de los principales puntos de ingreso de armas y contrabando a nuestro país, en el que gran parte de la capacidad de fuego de la delincuencia se ha abastecido por las fronteras.

Por lo que toca a los puertos, constituye otra fuente de ingresos al erario público, pero cuyo sector fue descuidado y desatendido con procesos obsoletos, y con serias sospechas de corrupción durante muchos años.

Un ejemplo de la desatención. En 1982 el Estado mexicano adquirió el Buque Escuela “Náuticas México” para que la SCT, a través del Fideicomiso de Formación y Capacitación para el Personal de la Marina Mercante Nacional (FIDENA) capacitara marinos mercantes, así mismo en ese mismo año se adquirió el Buque Escuela “Cuauhtémoc” para instruir cadetes y alumnos de la Secretaría de Marina, que fueron construidos en los astilleros Merwedw en Rotterdam, Holanda y de Bilbao en España, respectivamente.

En 2006 el “Náuticas México” fue prácticamente rematado por inservible, mientras que el “Cuauhtémoc” se calcula que le ha dado la vuelta al mundo unas 20 veces, y todavía sigue en funcionamiento, como embajador de México en los mares e insigne portador del mensaje de amistad y buena voluntad del pueblo mexicano.

No sólo eso, la afirmación de la militarización de las aduanas y puertos no se sostiene por sí sola, cuando en el periodo económico del milagro mexicano, conocido también como el desarrollo estabilizador, de 1955 a 1970, la Secretaría de Marina estaba a cargo de los puertos y marina mercante, contribuyendo con dicho periodo, al eficientar los procesos en puertos, mientras que el ejército mexicano custodiaba gran parte de las fronteras mexicanas.

*Es Maestro en Seguridad Nacional por la Armada de México

Correo electrónico: racevesj@gmail.com

Twitter: @racevesj

Seguir leyendo...

Nacional

Brújula Pública- Componentes de la seguridad

Avatar

Publicado

el

Rodolfo Aceves Jiménez*

En el diseño y elaboración de políticas de seguridad pública existen elementos que deben ser tomados en consideración, como el estado de fuerza o la capacidad de fuego.

El estado de fuerza representa la cantidad de elementos disponibles para la seguridad pública. Hay municipios que tienen unos cuantos elementos, hasta unos cuantos miles de elementos de las policías estatales. Obviamente las Fuerzas Armadas duplicarían el estado de fuerza.

Por lo que toca a la capacidad de fuego, mide el tiempo en que de manera intermitente las corporaciones pueden disparar un arma.

Se señala estos aspectos a propósito de la divulgación de un video en el que muestra una serie de camionetas de uso comercial acondicionadas con un blindaje rústico, rodeadas de personas con uniformes y portando armas de fuego.

Este grupo aparenta tener una organización militar, con una presunta capacitación, mando y estructura territorial, pero lo más importante es que muy probablemente se trata de un grupo delictivo, con una zona de influencia territorial, pero dedicado a actividades ilícitas.

Este grupo no es superior a la capacidad que tiene el Estado. Su propósito no es amedrentar a las Fuerzas Armadas, porque saben que militarmente serían derrotados.

Su objetivo es causar temor entre grupos delictivos rivales, la ciudadanía y entre las policías donde ejercen su influencia.

En cierta medida logran su propósito, porque impresiona a simple vista, la uniformidad en su vestir, sus armas y sus vehículos.

La seguridad del país proviene de las funciones de Estado en seguridad pública y en defensa nacional que tiene el Estado mexicano. Las primeras las realiza las policías del país y las segundas las Fuerzas Armadas.

La seguridad del país posee una planeación y obedece a objetivos estratégicos, tácticos y operativos, que se desprenden de la Constitución, del Presupuesto y del Plan Nacional de Desarrollo.

Mientras que la Constitución establece los anhelos del pueblo mexicano, en el PND se definen las directrices como política de Estado o como política pública, y el Presupuesto de Egresos les otorga recursos para ejecutarlos. Esto quiere decir que, el Presupuesto y el PND son complementos ejecutores de política pública, a los designios de la Constitución.

La seguridad es estratégica, porque se trata de un deseo del pueblo mexicano, consignado en la Constitución. El modelo de seguridad que se encuentra contenido en el texto del artículo 21 constitucional, tiene como premisa el establecimiento del orden y paz públicos, -que constituyen la seguridad pública-, en la cúspide de la seguridad mexicana.

*Es Maestro en Seguridad Nacional por la Armada de México

Twitter: @racevesj

 

Seguir leyendo...

Gobierno

Brújula Pública- La seguridad de los estados

Avatar

Publicado

el


Rodolfo Aceves Jiménez*

El presidente Andrés Manuel López Obrador emprendió una gira en Guanajuato, Jalisco y Colima, para revisar los avances en seguridad. Por principio de cuentas parece que se superaron diferencias que causaron controversias políticas.

En Guanajuato luego de la lamentable ejecución de 27 jóvenes de un centro de rehabilitación, de enfrentamientos en Celaya e Irapuato, con un cuestionable Fiscal.

Mientras tanto en Jalisco, se supo que ostenta el primer lugar en fosas clandestinas en el país, la inseguridad en la Zona Metropolitana de Guadalajara y en el interior de Jalisco, además de la remoción del coordinador de seguridad y de la designación de una persona que carece de experiencia en seguridad y que en ese estado se suma al mal manejo en salud de la pandemia y del dengue.

Pero el común denominador entre Guanajuato y Jalisco es la desorganización en el modelo de seguridad. En Guanajuato es posible que las fuerzas de seguridad hayan omitido aportar pruebas a su Fiscalía, o bien, que esta dependencia haya carecido de origen de pruebas sólidas y consistentes para encarcelar a la madre de “El Marro”.

En el caso de Jalisco son una suma de factores. Hay una evidente falta de voluntad para modificar el modelo de seguridad, una planeación anacrónica y obsoleta, que le conviene a los intereses infiltrados y políticos en la Fiscalía de Jalisco, tal y como se evidenció recientemente, a propósito de los hechos de principios de junio pasado, en el que entre la confusión de una manifestación, indebidamente se arrestó a jóvenes que protestaban por el asesinato de Giovanni López Ramírez.

El Gobierno de Jalisco solo se ha encogido de hombros con los señalamientos de que la delincuencia organizada ha infiltrado la Fiscalía de ese estado y aquí cabe la posibilidad de que también haya ocurrido lo mismo con la Secretaría de Seguridad, pero no quiere, ni tiene, la voluntad para cambiar las cosas, prueba de ello es la designación de un coordinador de seguridad que tiene unos meses de antigüedad en el ejercicio de su profesión y sin experiencia en seguridad, en un momento de crisis para ese gobierno, en que una secretaria de despacho presenta su renuncia por carecer de título profesional para su desempeño.

Es en este sentido que las fuerzas federales podrían ver estas señales, como una confusión para combatir la delincuencia, ya que mientras el mando federal ordena una coordinación y compromiso con las fuerzas de seguridad en Jalisco, inteligencia informa que los mandos de seguridad locales hacen tratos con la delincuencia organizada. Así no puede ser posible.

La corrupción e ineficiencia a veces son producidas por factores externos a las instituciones, para provocar que el rumbo de las operaciones de seguridad sea dirigido a objetivos ficticios que desvíen la atención para simular eficiencia y un buen desempeño.

El problema de la seguridad mexicana es amplio y complejo. Se ha convertido en una vulnerabilidad para el Estado mexicano y los tres órdenes de gobierno.

Su solución compromete una gran convocatoria a sectores político y social, principalmente, y con una firme voluntad en cuyo convocante tenga autoridad moral para hacerlo.

*Es Maestro en Seguridad Nacional por la Armada de México

Twitter: @racevesj

Seguir leyendo...
Advertisement


Tendencia