Nooo bueno, como si se tratara de un asunto de ‘seguridad nacional’ el presidente municipal de Guadalajara Pablo Lemus Navarro -que se dice muy transparente, honesto, que anda “bien y de buenas”, es todo lo contrario- le gusta pisotear las leyes, reglamentos, estatutos que el día que tomó posesión juro respetar, cumplir y hacer cumplir a cabalidad. Su gobierno “no tiene fotos de su baño naranja”: otro escándalo por los gustitos extravagantes que se da con dinero ajeno el presidente de Guadalajara Pablo Lemus.
Hace unas semanas, se dio a conocer en diferentes medios de comunicación, la denuncia o cuentas que solicitaron regidores de oposición encabezados por el Dr. Carlos Lomelí Bolaños respecto al baño del ‘sencillo’- así le gusta hacer creer a la gente- presidente municipal tapatío Pablo Lemus Navarro, de su oficina que ordenó remodelar a un costo de dijo, no se ría, de 300 mil pesos, algo muy ostentoso que retrata al edil Pablo Lemus como un despilfarrador de los recursos públicos.
Resulta que utilizando los instrumentos legales un ciudadano que optó por guardar su anonimato, solicitó vía transparencia que proporcionaran imágenes del remodelado baño personal pero la respuesta del ayuntamiento de Pablo Lemus fue corruptamente sencilla: “Una vez analizado su contenido, de conformidad a las facultades y atribuciones contenidas en el artículo 212 del código de Gobierno Municipal de Guadalajara (sic) no se localizó evidencia fotográfica del baño o cocina de Presidencia Municipal”.

O sea que el presidente de Guadalajara Pablo Lemus Navarro, ni es transparente ni tiene respeto por el mandato -es mandatario de nosotros y nos debe entregar cuentas a lo cual no está acostumbrado porque el cree lo contrario, que somos súbditos y él es el mandón- pero ignorando que como dice el refrán popular: “el que calla otorga”.
Por ello ese baño que remodeló quizás al estilo faraónico nos costará a los tapatíos a precio de oro, que son 300 mil pesos y ni siquiera podemos verlo cuando nosotros lo costeamos voluntariamente a fuerza. Así son los gobiernos naranjas: corruptos y sigilosos.
¡Qué culpa tenemos de sus enfermedades!

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