Un verbo que sabe conjugar a cabalidad el pobre presidente municipal de Guadalajara Pablo Lemus es el de recular: sólo se pone en modo flojito cuando ve al gobernador Enrique Alfaro y se dispone a “cooperar”.
Hoy, Milenio Jalisco lo ubica así en La Tremenda Corte, su columna local de trascendidos: “Que después de las tormentas (políticas) de diciembre, para nadie ha pasado desapercibido (sic) el cambio de actitud (sic) de Pablo Lemus hacia el gobernador de Jalisco (sic), pues de ser el alcalde que cuestionaba (sic) sus decisiones y que, incluso, rechazó marchar junto a los emecistas contra el Grupo UdeG en el momento más álgido, y llamó arrastrados (sic) a los manifestantes, hoy se muestra diligente (sic). El cambio de viraje no es coincidencia (sic), sino que el alcalde ya entendió (sic) que quien decide la candidatura a la gubernatura de Jalisco por Movimiento Ciudadano es Alfaro y no Dante Delgado, como supuso (sic) al inicio de su administración en Guadalajara. A nadie va a tomar por sorpresa la cada vez mayor presencia del alcalde tapatío en los eventos del gobierno del estado. Sin embargo, los mal pensados van más allá y cuestionan: ¿aceptará Lemus la decisión que tome el gobernador con miras al 2024? ¿Sostendrá su palabra y se la jugará con Movimiento Ciudadano sea o no candidato a la gubernatura?”.
Primero, hay que informar al lector que es vieja costumbre meter en la ‘terna’ final de un cargo al que varios aspiran -je- llegar, hasta al perico. No vaya a ser la de malas y no hay que pelearse con quien dispone de amplio presupuesto público.
Pero Enrique Alfaro ha mandado diversas y repetidas señales que Pablo Lemus no es su candidato -agravado todo desde aquella marcha en la que el finito alcalde insultó al sanedrín del gobernador- y no lo será.
Segundo, Pablo está reaccionando, es convenenciero. Su postura es falsa como su risa. Ya es muy tarde y sincero -lo sabe cualquiera- no es. ¡Pobres alfaroboes si Lemus llega! pues los perseguirá y si los mete a su gobierno los correrá a la menor provocación -de el por supuesto-.
Bien o mal Clemente Castañeda, Alberto Esquer y Salvador Zamora ya saben que ocuparán sus o esas sillas.
Todos saben que Pablo Lemus conjuga bien el verbo recular, que es falso, que anda flojito y que así flojito está cooperando.
¡Ah que Enrique! Lo dobló.
Los contenidos, expresiones u opiniones vertidos en este espacio son responsabilidad única de los autores, por lo que A Fondo Jalisco no se hace responsable de los mismos.







