Por Amaury Sánchez G.
Ya lo dijo Javier Zepeda Orozco, el vicepresidente de Desarrollo de las PYMES en CONCANACO:
“Si nos bajan la jornada a 40 horas, la informalidad va a brincar al 60% y las PYMES vamos a quedar como pollitos rostizados: dando vueltas sin saber cómo sobrevivir.”
Y uno se pregunta: ¿esto es verdad o es puro drama empresarial? Porque si algo nos sobra en este país, son tragedias anunciadas que no se cumplen, como cuando dijeron que si subían el salario mínimo se iba a acabar el mundo… y aquí seguimos, más vivos que nunca (aunque con menos tortillas por peso).
El punto de partida: la reforma que viene
La idea es sencilla pero revolucionaria: pasar de una jornada semanal de 48 horas a 40 horas, como en varios países civilizados que no se despiertan con cumbias de despertador ni pagan impuestos en ventanilla con copia al carbón.
¿El problema? Que aquí en México, eso suena a quitarle al patrón el “derecho sagrado” a que el empleado trabaje más… por lo mismo.
Y entonces brincó don Javier, con su boletín en mano, diciendo que esto va a detonar la bomba atómica de la informalidad. Que la tiendita, el changarro, la fondita y la florería no van a poder.
¿Y las cifras le dan la razón?
Mire usted:
La informalidad laboral en México, según el INEGI, sí está en 57% y subió 2 puntos este último año.
Pero no por la reforma, que ni se aprueba todavía, sino porque ser formal cuesta más que casarse por el civil y por la iglesia juntos.
Entre cuotas al IMSS, ISR, reparto de utilidades, contadores, declaraciones mensuales, anuales, declaraciones complementarias, y multas por no saber usar el buzón tributario… más de uno prefiere vender tacos sin ticket que andar persiguiendo facturas.
El punto real no es el reloj, sino el bolsillo
Reducir de 48 a 40 horas no baja el sueldo. Entonces, el costo por hora sube.
Hagamos cuentas de tianguis:
Si pagas $8,000 al mes por 48 horas semanales, eso es $41.66 la hora.
Pero si ahora pagas lo mismo por 40 horas, te sube a $50 pesos por hora.
¡20% más caro por cabeza! Y eso sin contar las prestaciones ni las galletas del café.
Para una empresa con márgenes delgaditos, eso es como pedirle a un triciclo que cargue una lavadora y suba un puente.
¿Y cómo le hacen en otros países que no se han muerto?
Chile: ya va en 44 horas semanales, rumbo a 40. Lo están haciendo por etapas.
Colombia: va bajando una hora por año hasta llegar a 42.
Francia: tiene 35 horas desde hace décadas. ¿Y qué pasó? Aprendieron a ser más productivos, pero también subió la subcontratación.
¿La moraleja? No es bajar las horas a lo loco, sino ayudar a las PYMES a adaptarse.
¿Tiene razón Zepeda? Sí… pero con truco
Zepeda no está gritando por gusto. Tiene razón en cosas clave:
1. Las MIPYMES no tienen músculo financiero para absorber ese aumento.
2. Muchas no tienen siquiera departamento de recursos humanos.
3. No se puede tratar igual a una panadería de barrio que a una trasnacional coreana con fábricas en Toluca.
Pero de ahí a decir que la informalidad se va a disparar como confeti en boda, ya es mucho decir. La informalidad ya está disparada… y es porque al Gobierno le cuesta formalizar sin fregar.
¿Qué se puede hacer para que no se ahoguen los changarros?
Aquí va el remedio antes del entierro:
Deducción fiscal total por salarios en empresas de menos de 10 trabajadores.
Reducción temporal de cuotas patronales al IMSS.
Implementación escalonada: primero las grandes, luego las medianas, y al final las pequeñas.
Un SAT menos sabueso y más compadre en lo digital.
Capacitación gratuita en productividad y rediseño de turnos.
Y si se puede, que les manden un cursito de cómo usar Excel sin miedo.
El miedo no anda en burro, pero a veces sí exagera
Zepeda dice que esto es “una confrontación entre trabajadores y empresarios”.
¿Y desde cuándo pagar lo justo es una confrontación?
¿Desde cuándo tener tiempo libre es una afrenta?
¿Desde cuándo querer ver a tus hijos más de dos horas al día es comunismo?
Aquí no se trata de pelear. Se trata de no joder al que da empleo, pero tampoco de seguir explotando al que trabaja para vivir.
Conclusión con tacos de por medio
La reforma a las 40 horas sí es posible, sí es justa y sí es necesaria.
Pero si la aplicas de trancazo y sin apoyo, entonces sí: te llevas entre las patas a la fondita, a la papelería y al que vende mole los domingos.
Zepeda tiene razón en que la PyME no aguanta más peso sin apoyo.
Y el gobierno tiene razón en que el trabajador no puede seguir con jornadas de la Revolución Industrial.
Entonces…
📅 ¡Aplíquenla por fases!
💰 ¡Con incentivos!
🧠 ¡Con inteligencia!
Porque si no, lo que va a crecer no será la informalidad, sino el cinismo de ver reformas buenas, mal aplicadas, que terminan siendo otro cuento de terror.
deas para seguir la conversación
¿Es más cara la jornada de 40 h o más caro perder trabajadores agotados?
¿Y si mejor revisamos el costo total de ser formal?
¿Por qué no empezamos la reforma laboral por donde más duele… pero con anestesia?
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