
Por Manuel Gutiérrez
Otro gran absurdo está a punto de consumarse en este gobierno populista del Rey López: Se pretende salvar el Aeropuerto Internacional Felipe Angeles (AIFA) aunque ni llega a ser ni un aceptable aeropuerto funcional nacional, a cómo dé lugar y para ello se pretende sacrificar la existencia del cielo mexicano.
La metáfora es bonita, pero muy del gusto de los afectos al tema. Lo que significa que se pondrá en serio peligro de extinción, a las líneas aéreas que aún existen en México, ya que para llegar el citado elefante blanco, se pretende permitir el servicio de “cabotaje aéreo” en México, es decir que las aerolíneas extranjeras presten en territorio nacional vuelos entre destinos locales desplazando o compitiendo con las aerolíneas mexicanas que ejercen ese servicio y ese derecho por portar la bandera mexicana en su librea.
La cuestión que algún genio del mal de la 4T discurrió, es que se condicione el servicio de cabotaje extranjero a que se use la instalación del AIFA con lo que se pretende que esta obra elefante blanco, pero emblemática de su capacidad de destrucción del gobierno de López en sus delirios, tenga la utilidad que se supone, se le impuso por capricho.
Sitios de aficionados y amigos de la aeronáutica, que no pretenden otra cosa que disfrutar de esa creación asombrosa que son los aviones, los aeropuertos y todo lo relativo, contemplaron y comentaron con asombro, como un gobierno que dice ser nacionalista, favorezca la presencia de aerolíneas extranjeras que lo llevaran por poner un ejemplo de Guadalajara a Hermosillo, o incluso a Puerto Vallarta.
La preocupación no se deriva entonces de un proteccionismo absurdo a los capitales invertidos en aeronaves mexicanas. Se deriva que los servicios aéreos extranjeros gozan de mejores presupuestos, más aviones, mejores condiciones competitivas y solo evitaba el colapso nacional el tema de soberanía aplicada en que los mexicanos vuelen y transporten a los mexicanos.
Es decir, si un punto quedara incomunicado y pese a llamados oficiales no se atendiera esta demanda, un gobierno puede optar con convocar a un concurso si lo desea y opcionar que ese servicio se preste a la comunidad que se pretende beneficiar. Pero este supuesto no cabe ya en México en que los vuelos son frecuentes y a todas partes.
Ese mismo pretexto argumentan los creadores de la aerolínea del ejército “Mexicana”, señalando que pretenden enlazar puntos transversales ya que todo nuestro sistema aéreo por lógica va de norte a sur y se va derivando de los centros importantes a los lugares en que existe justificación y densidad para proporcionar el servicio. El Ejército cree haber descubierto el hilo negro.
Pero la demagogia oficialista, no conoce límites. El tema ha sido tocado por economistas expertos en diarios como El Economista, El Financiero y en todos hay coincidencia: El cabotaje es dañino para México, eso es funcional solamente en países muy atrasados que de esa manera logran dinamizar su transporte, pero cada vez son menos.
De hecho no hay país que no tenga su propia, o ha tenido su aerolínea, como motivo de orgullo nacional, sostenida por inversión privada, o mixta en algunos casos, y en mínima parte de algún gobierno en funciones, en forma total.
Muchas prestigiosas aerolíneas nacionales han quebrado y el estado no las rescata porque sería preferencia al fracaso de mercado, los errores de administración o de corrupción. Entonces dejan abierto el cielo para que otras empresas ingresen, generando puntuales pagos de impuestos y que beneficien al país que lo permite, pero NO cuando tienen su industria activa.
Pero en el caso del AIFA los genios lo ofertan con tan furor que son capaces de ofrecer exenciones o reducciones que harían atractivo que vengan a tomar el cielo mexicano. ¿La 4T alberga este ese tipo de decisiones anti-nacionales? Parece que sí, por resentimiento de López.
LOS FACTORES QUE NO LES IMPORTAN
En 2018, asegura Enrique Quintana, de El Financiero, las aerolíneas sufrieron pérdidas enormes por la reducción de pasaje.
Al mismo tiempo algunas que pidieron aviones Boeing, como Aeroméxico, tuvieron una dilación de un año en lo que se probó la seguridad de los equipos de computación de navegación y control de las aeronaves 737 que felizmente regresaron a los cielos pero les costó mucho a los de Aeroméxico.
Aeroméxico tuvo que entrar en concurso mercantil, o quiebra técnica, ante las autoridades de los Estados Unidos, Interjet se estrelló con una bancarrota total que barrió gran parte de la fortuna de los Alemán; Aeromar en este momento tiene números rojos y parecen querer deshacerse de la aerolínea que es pequeña, por vía de la venta
Aeroméxico sigue volando, siendo la principal aerolínea pero su operación es el filo de la navaja; Viva Aerobus y Volaris, que llegó a tener años de rendimientos superiores a todos, a duras penas se mantienen volando. Han obedecido y han probado el AIFA pero los números de usuarios no justifican las pretensiones de volar desde ahí. Volar a Cuba o Venezuela, no son la gran solución ya que se puede partir del AICM.
La colosal metida de pata de López, de matar un Hub aéreo de primer mundo, el de Texcoco, pretextando corrupción, y tuvo pagar su liquidación y terminar adaptando una base aérea como es Santa Lucía, un ente militar ha presentado muchos problemas.
Desde perros y extraños en la pista, tolvaneras, niebla, errores de navegación con riesgo de colisión con cifra de una vez, raro en un aeropuerto de escasos vuelos. Y problemas de prioridad de uso ya que la Fuerza Aérea, quiere su lugar para hacer ejercicios y los aviones y helicópteros militares estorban el cumplimiento de los horarios. Es la principal base militar de la fuerza aérea nacional, así de simple.
Es mejor decir que se construyó un buen aeropuerto militar y dejarlos operarlo como tal, con museo del Mamut, y extravagancias como la arena de lucha libre, zona de concierto, un solitario hotel del ejército con la marca Holiday Inn, una nueva zona de vivienda y una serie de conexiones de tren, vialidad que no terminan todavía.
De plano, y volver a pensar…en Texcoco, que demuestra que era la decisión acertada y en que nunca se demostró la corrupción, ni se encarceló a nadie, pero con eso desmantelaron todo, pero para el próximo sexenio, si se logra evitar que la 4T persevere en sus errores o siga en el poder, podría resucitar por viable aunque eso equivale a reconocer un grave error.
Enrique Quintana en su artículo “El golpe a la industria aérea mexicana” del Financiero, señala que el pasaje doméstico ente 2018 y 2022 creció un 12.6% pero el pasaje internacional (principalmente a Estados Unidos) cayó en 15.4% por las restricciones impuestas por la degradación a segundo grado de la seguridad aérea mexicana. Un tema que verdaderamente importa y en que el gobierno de López fue negligente.
Los aviones extranjeros por tanto aumentaron su movilidad de pasaje mexicano en 12.6%, y en los primeros diez meses de este año, escalaron al 74%.
La causa es el enojo presidencial con las aerolíneas mexicanas que considera “desprecian” el AIFA, y que en el pasado mes de octubre apenas movilizó 6 mil pasajeros, en tanto el AICM de la capital movilizaba 373 mil pasajeros en el mismo período. Es decir en 17 minutos de las 18 horas de operación, de este aeropuerto son lo que aporta el AIFA actual, aun llevando la Copa del Mundo de visita, nada hace que este aeropuerto deje de ser elefante blanco, fueron señalados a tiempo, los serios argumentos de oposición de navegación, seguridad, inconveniencia, pero el presidente se encaprichó.
LOS PILOTOS MEXICANOS SE OPONEN
Si esta medida del cabotaje se aprueba, será sin escuchar a los propios afectados, como los integrantes de la ASPA la Asociación de Pilotos Aviadores de México, que señalaron la urgencia en su desplegado del 16 de diciembre, la total oposición a la idea, que urge recuperar el nivel uno de seguridad aérea para que se puedan realizar vuelos mexicanos a los Estados Unidos. Definitivamente desaprobaron la idea del cabotaje y de permitir una competencia que todo mundo percibe como perjudicial y desequilibrada para los mexicanos.
Si se da el cabotaje, habrá triunfado el rencor presidencial, que prefiere vengarse de la afrenta según sus delirios, con las aeronaves mexicanas, y que prefiere que los aviones extranjeros acaben con lo poco que queda del cielo mexicano.
Gobernar así, por rencores, por mitos, por irracionalidad, quedo otra vez de manifiesto: No es pues una crítica gratuita, es un señalamiento bien ganado a quién se ufana de nacionalismo energético, a costa de bloquear su desarrollo, pero es capaz de acabar con una industria nacional aeronáutica, pero como siempre: Este gobierno es contradictorio en todo y en aviación como en otros campos, nada le ha salido bien.
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