Por Laura Gutiérrez Franco
El precio del huevo registró un duro impacto en el bolsillo de las familias mexicanas al cerrar el último mes con un alza del 7.92%, lo que representa el incremento mensual más severo para este alimento en casi dos décadas.
La región de Los Altos de Jalisco se consolida como el auténtico corazón avícola de México, al aportar más del 50% de la producción nacional de huevo, donde por cierto ya están haciendo su Feria Nacional. Sin embargo, ni siquiera la cercanía con esta potencia productora ha logrado blindar a los consumidores de Jalisco y de la Zona Metropolitana de Guadalajara frente a la reciente racha inflacionaria.
En los comercios al menudeo, tiendas de abarrotes y supermercados de la entidad, el kilo de huevo se comercializa en rangos que van de los 55.00 a los 65.00 pesos, mientras que la presentación en cono de 30 piezas supera en diversos puntos de venta los 70.00 y 80.00 pesos. En las centrales de abasto locales, las cotizaciones al mayoreo parten desde los 23.00 pesos por kilo.
A nivel nacional, la fluctuación del costo alcanza techos de hasta 74.00 pesos en zonas del norte del país y grandes áreas metropolitanas, impulsada por incrementos en los costos de insumos, transporte y dinámicas del mercado agropecuario.
El encarecimiento de este producto afecta de forma directa el poder adquisitivo de los hogares al ser la principal fuente de proteína en la dieta mexicana. Asimismo, el alza genera una presión en los costos operativos de micro, pequeñas y medianas empresas del sector alimentario, tales como fondas, loncherías y panaderías, dentro de un entorno donde la canasta básica familiar oscila entre los 757.00 y 934.90 pesos semanales, oficialmente porque en la realidad es mayor.
Especialistas del sector agroalimentario señalan que el incremento responde a una combinación de factores logísticos, presiones internacionales en las materias primas para alimento balanceado y ajustes estacionales en las parvadas. Aunque la capacidad de distribución desde el occidente del país se mantiene estable, el costo final al consumidor refleja las distorsiones acumuladas a lo largo de toda la cadena de suministro.
Ante este panorama, organizaciones de comerciantes y defensores del consumidor llaman a monitorear los márgenes de intermediación para evitar especulaciones en el precio. Mientras tanto, las familias en los municipios alteños y en la capital jalisciense se ven obligadas a reajustar el presupuesto diario para hacer rendir un alimento fundamental en la mesa de los mexicanos.
Los contenidos, expresiones u opiniones vertidos en este espacio son responsabilidad única de los autores, por lo que A Fondo Jalisco no se hace responsable de los mismos.









