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Por Carlos Ramírez

De manera recurrente y casi siempre como efecto de textos en publicaciones extranjeras, el tema de la participación de las fuerzas armadas en labores más allá de la seguridad nacional territorial pasa a formar parte del debate político e ideológico. La conceptualización más fácil es la de hablar de “militarización” de labores civiles de gobierno.

Pero el tema es más complejo. Ahora mismo el texto “Sargento López Obrador” de la revista The Economist ha movido algunas columnas periodísticas siguiendo el texto, pero de nueva cuenta sin aportaciones propias. Inclusive, el mundo de la academia mexicana de ciencias sociales sigue rezagándose en la exploración de nuevas formas de ejercicio de la policía, el poder y la sociedad y más atrás de la indagación de las nuevas realidades que pudieran englobarse en el espacio de la “seguridad”.

El punto clave sigue esperando debate: ¿es México un régimen militar? La respuesta es negativa, por más que el presidente actual le haya asignado funciones ajenas al uso de las armas, pero en base a la permisividad legal de la ley orgánica de la Secretaría de la Defensa Nacional que permite su participación en obras sociales. Inclusive, para ser presidente no se debe ser activo en las fuerzas armadas o en alguna cofradía religiosa. Se puede discutir si el presidente de la republica tiene una mentalidad autoritaria o cerrada, pero no hay indicios de que tenga un ejercicio militarista del poder por encima de las leyes porque todas sus decisiones, mal que bien, tienen fundamentos legales constitucionales.

Aquí se propone un nuevo marco analítico: la construcción de la “seguridad interior” como un nuevo paradigma de entendimiento de las labores de oficinas de seguridad. Nos habíamos quedado en el Estado de bienestar social como la aportación histórica del régimen de la Revolución Mexicana, pero el neoliberalismo salinista sacó al Estado de las caracterizaciones sociales y definió las labores de gobierno como funcionales a los fundamentos administrativos.

La nueva fase del Estado neoliberal en 1980-1994 –del Plan Global de Desarrollo 1980-1982 al Tratado de Comercio Libre– disminuyó el potencial del Estado en el sistema productivo. El relevo en la burocracia dirigente de los grupos políticos por los técnicos administrativistas –concepto de Octavio Rodríguez Araujo en una charla– terminó con la fase de control político de la delincuencia por parte de los funcionarios. En el vacío de poder de ese relevo se dio el fortalecimiento de las bandas criminales organizadas y desorganizadas.

Los delincuentes pasaron de actividades propiamente delictivas –quitarle a los individuos su riqueza– a labores de sustitución de funciones productivas, pasando por la fase de captura y sustitución del Estado. Ahí, en ese espacio, se dio la reformulación de la seguridad interior como eje de estabilidad. La doctrina de defensa nacional establece definiciones claras de seguridad interior:

Condición que proporciona el Estado mexicano para salvaguardar la seguridad de sus ciudadanos y el desarrollo nacional, mediante el mantenimiento del Estado de Derecho y la gobernabilidad democrática en todo el territorio nacional”.

De la seguridad de los ciudadanos y la protección de sus bienes se pasó al aseguramiento del ambiente del Estado para la inversión y el desarrollo. Ahí, en ese agudizamiento de la inseguridad personal a la inseguridad del Estado para generar desarrollo y bienestar se asumió el modelo de seguridad interior, por cierto caracterizada como orden interno por la Constitución de Cádiz de 1812 y como seguridad interior en las tres constituciones mexicanas. Es decir, el Estado expandió sus funciones de seguridad cuando la delincuencia afectó el territorio, la economía productiva y la soberanía territorial.

La nota de The Economist recupera las quejas mexicanas sobre la participación de las fuerzas armadas en labores administrativas ajenas a la guerra. Sin embargo, las principales tienen que ver con la seguridad vis a vis el activismo de las bandas criminales: narco, migración, oleoductos, carreteras, puertos, presas, hospitales y aduanas, entre otras. Esas actividades han sido afectadas por la corrupción, el poder y la criminalidad de las bandas delictivas. Y la presencia militar en los hechos introduce criterios de seguridad interior para recuperar el dominio sobre espacios, actividades y funciones.

La participación militar en labores de seguridad tiene que ver, como se ha explicado, con el hecho de que se trata de seguridad pública en espacios de seguridad interior y a partir del hecho permitido por las autoridades políticas y administrativas: la construcción de una capacidad de fuego por parte de los delincuentes en niveles superiores a la policía, pero inferiores a los militares. Las reglas aprobadas en este gobierno insisten en la temporalidad militar de cinco años.

El dato adicional radica en el hecho de que la estructura militar en México no es segregada de la civil; el hecho de que los jefes del ejército y la Marina-Armada sean también miembros del gabinete presidencial implica su pertenencia a las estructuras civiles de control administrativo. Y la observación critica civil será del nivel de independencia y autonomía real que esos organismos asuman para controlar las finanzas publicas. Y ya los miembros de las fuerzas armadas pueden ser juzgados por tribunales civiles, terminando con el fuero de guerra.

Hasta ahora y a pesar de las actividades en las que participa, el pensamiento militar y el espíritu de un cuerpo amado no ha definido las relaciones de poder. Todos los niveles de gobierno son civiles y los militares y marinos tienen que ajustarse a las leyes civiles en sus nuevas actividades no castrenses.

El tema da para mucho. Pero debe comenzar por la comprensión de un nuevo paradigma de funcionamiento y utilización de las fuerzas armadas sin que se contamine el espíritu civil de la sociedad y sus instituciones. Y, además, el presidente de la república no es sargento, sino comandante supremo de las fuerzas armadas con u a quinta estrella que lo coloca por encima de los generales de división con tres y cuatro el general secretario, así como el presidente de EEUU es comándate en jefe de sus fuerzas armadas.

El autor es director del Centro de Estudios Económicos, Políticos y de Seguridad.

El contenido de esta columna es responsabilidad exclusiva del columnista y no del periódico.

seguridadydefensa@gmail.com

www.seguridadydefensa.mx

@carlosramirezh

Las opiniones expresadas por los columnistas son responsabilidad exclusiva de sus autores y no reflejan necesariamente el punto de vista de Expedientes Afondo

Nacido en la ciudad de Oaxaca en 1951, Carlos Ramírez comenzó su vida profesional en el periodismo en 1972. Y desde entonces ha estado ininterrumpidamente en el periodismo mexicano. Además de la práctica periodística, ha sido profesor de periodismo en la Universidad Nacional Autónoma de México y en la Universidad Iberoamericana, además de ser un conferencista cotidiano en universidades de todo el país. Autor de la columna; Indicador Político Twitter: @carlosramirezh Página Web: http://indicadorpolitico.mx

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Carlos Ramírez

Indicador Político- Novatada de Kamala en México como jefa alterna de Estado; no entendió nada

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Carlos Ramírez

Si la vicepresidenta Kamala Harris llegó a México sin entender al país y sólo a lucirse y a estrenarse como jefa alterna de Estado, regresó a Washington sin comprender cuántas bolas rápidas le pasaron. Su declaración de que le había cantado sus verdades al presidente y luego su aclaración de que había sido al de Guatemala fue celebrada con malicia por republicanos.

Lo de menos es que la política exterior geopolítica, migratoria y militar de Biden sea la misma que la del presidente Donald Trump. Lo grave radica en el hecho de que Biden y su gabinete mostraron un nivel estratégico bajo, una evidente falta de malicia y una incomprensión sobre como ser imperial sin ser malvado.

La propia vicepresidenta se enredócon sus justificaciones en Washington, pero cuarenta y ocho horas después de regresar. “dejé claro a México”, dijo, enérgica, ejecutiva, imperial, a la agencia española EFE (EFE de Franco, su fundador); pero luego de la declaración del canciller mexicano Marcelo Ebrard Casaubón que no le había dicho lo que dice que le dijo, la subjefa de Estado de EE. UU. aclaró que su manotazo en la mesa había sido con el débil presidente de Guatemala, ah, claro, cómo no, así cualquiera.

Lo único que dejó nítido la vicepresidenta fue la certeza de que México no le importa al presidente Biden, que el escenario mundial estratégico de la Casa Blanca hoy es Europa y la OTAN y ahí continuar la estrategia del presidente Trump de obligar a los países europeos a involucrarse en el fortalecimiento militar de los países de la zona para contener a una enclenque Rusia y a una China mucho más inteligente y estratégica que el Pentágono.

Los enfoques estratégicos se asumen en las circunstancias. El éxito del viaje a México de la vicepresidenta y subjefa de Estado dependía del avance opositor en las elecciones mexicanas del domingo 6. Pero la mayoría absoluta en la Cámara de Diputados y las casi once gubernaturas ganadas por Morena desinflaron el papel de la Casa Blanca como pivote de la alianza PRI-PAN-PRD-COPARMEX-ONG´s financiadas por EE. UU.

Si el nivel estratégico de México en la estructura del poder de Washington es la vicepresidenta y los secretarios del gabinete con rango administrativo y experiencias menores, entonces no hay mucho que preocuparse. El verdadero riesgo para Mexico en sus relaciones con el imperio radica en la fuerza no institucional que tengan las agencias de inteligencia y seguridad nacional, sobre todo la CIA, la DEA, la DIA del Pentágono, el espionaje de la Agencia de Seguridad Nacional y el gabinete semiclandestino del Consejo de Seguridad Nacional de la Casa Blanca. Y a partir de enero, el factor de equilibrio de los republicanos de Trump en el Senado y su supervisión de las oficinas de inteligencia y seguridad nacional de la Casa Blanca.

La gran pregunta que definirá las acciones de seguridad nacional de EE. UU. hacia Mexico es sencilla de plantear: ¿cuántos gobiernos han derrocado los nuevos funcionarios de las áreas estratégicas de la Casa Blanca y cuántos estarían dispuestos a derrocar? Porque una cosa es “dejar claro” cosas en charlas de alto nivel y otra ejercer la fuerza del poder para dominar a los otros. Al final de cuentas, gobiernos disfuncionales como los de Honduras, Guatemala y El Salvador son más utilizables a los intereses de Washington que democracias con bases populares determinadas de manera histórica por la lucha contra el imperio y los ricos y simpatizantes de la guerrilla centroamericana del pasado reciente.

Lo peor que le puede pasar a un imperio es negociar sin malicias con gobiernos de países determinados por sus malicias del poder. En Honduras y México le dijeron a la subjefa Kamala que a todo porque la cultura latinoamericana prueba que prometer no empobrece. Pero cambiarrelaciones de fuerza y de poder para temas como corrupción y seguridad en sociedades políticas conflictivas precisaría de mayores ejercicios de fuerza estadunidense.

Y después de una visita de seis y media horas, el mensaje estratégico del presidente López Obrador fue muy sencillo: EE. UU. necesita más a México para encarar el colapso en América Latina que México a EE. UU.

 

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Política para dummies: La política es el arte de enredar al adversario.

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Nacional

Fortalecer la agenda ciudadana

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Salvador Guerrero Chiprés

Los resultados de la elección permiten que quienes no tenían acceso directo a la gestión de las alcaldías, en tanto fuerzas distintas de las izquierdas predominantes desde 1997, ahora se añadan con ímpetu a la defensa de una agenda social y derechos plenos de toda la ciudadanía. 

Ni al oriente ni al occidente de esa supuesta línea divisoria del mapa electoral —basta hacer zoom en cualquier alcaldía para ver que la diversidad define incluso a cada manzana—, después del 6 de junio, existe pretexto para desacelerar políticas públicas sociales y supervisadas, de seguridad y acceso a la justicia y de inclusión de medidas concretas para terminar con la victimización de mujeres, niñas, niños y adolescentes, así como personas de la tercera edad. 

La reactivación económica, el proceso de vacunación y la apertura de oportunidades para todas y todos continúan, porque son intereses en común. Esta es una convicción que compartimos con los dirigentes empresariales y las autoridades que participan en el Consejo Ciudadano y que tienen una lectura de equilibrios para la CDMX.

Las y los ciudadanos mandamos. Todos tenemos preferencias programáticas e identitarias que deben ser respetadas en lo individual y escuchadas en la medida de su representatividad. Sembrar desánimo o polarización desde los adversarios a Morena es inconsistente con quien dice criticar la misma polarización atribuida, a conveniencia, al poder nacional. 

Remarcar la visión de vencedores y vencidos no favorece el interés universal y superior de los ciudadanos. La participación histórica para una elección intermedia, con más del 52 por ciento de los votantes, acentúa una plataforma de diversidad cooperativa que es indispensable y exigible a los nuevos mandatarios de las alcaldías. 

El sociólogo argentino Ezequiel Ander Egg argumenta que el término “comunidad” se refiere a un grupo organizado de personas que se perciben como unidad social. Los integrantes de esta colectiva mantienen rasgos, características similares de acuerdo a su ubicación geográfica, sí, pero sobre todo tienen elementos, objetivo o funciones comunes, en conciencia y sentido de pertenencia. 

Los ideales, propósito, metas ciudadanas están por encima de ideologías partidistas o visiones que atentan contra las ventajas de crear unidad postelectoral, aun en el escenario del 2024. 

Es tiempo de que el triángulo virtuoso de toda sociedad se haga sentir en un trabajo conjunto: organismo civiles, empresariales y autoridades en todas las alcaldías. 

La agenda civil no se detiene ni depende de colores. La ciudadanía es la pieza clave de unidad y equilibrio. Si se abraza con autenticidad y entusiasmo el compromiso con la sociedad a todos nos irá muy bien.  

En el otro extremo están los autoritarismos. Aquellos que la Jefa de Gobierno, Claudia Sheinbaum, aludió en el contexto de los 50 años del halconazo del 10 de junio de 1971 cuando, para mantener el poder, se usó a soldados contra representantes del movimiento estudiantil de izquierda. La memoria colectiva y el trabajo por los derechos garantizará que nunca regresen. 

@guerrerochipres

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Nacional

Presentará Morena ruta para la reorganización interna del Partido

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En los próximos días, el presidente nacional de Morena, Mario Delgado Carrillo, convocará a reunión a las y los integrantes del Comité Ejecutivo Nacional (CEN) con la intención de presentar junto al Instituto Nacional de Formación Política una ruta estratégica para iniciar la reorganización interna del partido, así como el programa de formación para militantes, gobernadores, legisladores, alcaldes y cualquier persona que represente a los gobiernos de la Cuarta Transformación.

“El proyecto de Morena no solo es electoral sino que busca la regeneración de la vida púbica del país y eso lo vamos a lograr cuando todos nuestros representantes actúen apegados a los principios de no mentir, no robar y no traicionar. Nuestras bancadas en el Congreso de la Unión y en los Congresos locales, así como los gobiernos estatales y municipales, deben tener características muy claras como la honestidad y el combate a la corrupción; por ello, vamos a tener un programa muy ambicioso que estará a cargo del Instituto Nacional de Formación Política”, señaló Delgado.

En este sentido, resaltó que dicho instituto ya realiza un análisis de los resultados electorales que obtuvo Morena tanto en el proceso de 2018 como en el de 2021 para trazar el plan de trabajo que le permita al partido guinda seguir siendo el instrumento de lucha del pueblo de México.

“Sería un gran error pensar que todo está ganado, aún tenemos un camino que recorrer para institucionalizar al movimiento con reglas claras y con mecanismos para dirimir conflictos. Morena debe tener la capacidad de seguir agrupando a las mayorías, debemos tener una organización profesional para la competencia electoral”, sostuvo Delgado.

Por otro lado, destacó que algunos de los puntos a tratar de manera inmediata en la agenda del Movimiento Regeneración Nacional (Morena) son el juicio a ex presidentes en agosto; la revocación de mandato en marzo del próximo año y la selección de candidatos para las seis gubernaturas que se disputarán en junio de 2022.

Finalmente, Mario Delgado informó que la dirigencia nacional de Morena buscará un acercamiento con el Comité Ejecutivo Estatal de Morena en la Ciudad de México para trabajar de manera conjunta y así garantizar la trascendencia del proyecto de transformación en la capital del país.

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