La Fundación que preside Jesús Salazar Zazueta ha desplegado 187 pipas y distribuido 127 mil garrafones en 26 colonias; alrededor de 9 mil familias han recibido apoyo ante la crisis hídrica.
Con más de 2 millones de litros de agua potable distribuidos, 187 pipas movilizadas y 127 mil garrafones de 20 litros entregados, la Fundación Somos Manos Tapatías reportó los resultados alcanzados durante casi dos meses de trabajo para apoyar a familias afectadas por los problemas de abastecimiento de agua en Guadalajara.
La organización, presidida por Jesús Salazar Zazueta, informó que alrededor de 9 mil familias de 26 colonias, principalmente ubicadas en las zonas oriente y sur de la capital jalisciense, han sido beneficiadas mediante una estrategia de atención directa en las comunidades.
Para ampliar el alcance de la ayuda, equipos de Somos Manos Tapatías han recorrido distintos sectores de Guadalajara con el objetivo de identificar las zonas con mayores necesidades y hacer llegar directamente tanto pipas como garrafones a los hogares.
Salazar Zazueta destacó que los resultados obtenidos reflejan la capacidad de organización y respuesta que puede alcanzar la sociedad civil cuando ciudadanos, voluntarios y organizaciones suman esfuerzos frente a una situación que afecta directamente la vida cotidiana de las familias.
“Cada pipa representa una familia que necesitaba resolver algo tan básico como tener agua en su casa. Y detrás de cada garrafón hay una familia que pudo contar con agua para beber y para sus necesidades diarias”, señaló.
El presidente de la Fundación reconoció particularmente la participación de vecinos y voluntarios que se han incorporado a las tareas de distribución, lo que ha permitido extender la cobertura y mantener activa la campaña durante casi dos meses.
Sin embargo, Salazar Zazueta subrayó que este esfuerzo ciudadano debe entenderse como un apoyo extraordinario ante la emergencia y no como un sustituto de la responsabilidad de las instituciones encargadas de garantizar el suministro.
“Una fundación puede llevar una pipa, puede entregar un garrafón y puede organizar a cientos de personas para ayudar. Pero garantizar agua suficiente, segura y de calidad corresponde a las instituciones responsables”, puntualizó.
El agua no puede convertirse en una emergencia permanente
Tras los resultados alcanzados, Somos Manos Tapatías planteó que el siguiente paso debe ser avanzar hacia soluciones estructurales que permitan dejar atrás el abastecimiento emergente y garantizar a la población un servicio permanente, suficiente y confiable.
Por ello, Jesús Salazar hizo un llamado a las autoridades para informar con claridad cuáles son las acciones que se realizan para enfrentar la problemática y cuáles son los plazos previstos para normalizar el servicio.
“Si como Estado y como ciudad no somos capaces de garantizar algo tan vital y tan básico como el acceso al agua de calidad, ¿qué podemos esperar cuando enfrentemos problemas todavía más complejos?”, cuestionó.
Para la Fundación, el acceso al agua debe asumirse no solamente como un asunto relacionado con infraestructura y servicios públicos, sino como un derecho indispensable para garantizar condiciones dignas de vida.
“Los tapatíos merecemos abrir una llave y tener la certeza de que el agua llegará, que será suficiente y que tendrá la calidad necesaria para nuestras familias”, expresó Salazar Zazueta.
Mantendrán el apoyo a las familias
Ante la persistencia de necesidades en diferentes colonias de Guadalajara, Somos Manos Tapatías continuará con la distribución de agua mientras existan familias que requieran el apoyo.
Paralelamente, la Fundación reiteró su disposición para colaborar con especialistas, comunidades y autoridades en la construcción de alternativas que permitan atender las causas de la problemática y avanzar hacia una solución de largo plazo.
“No se trata de buscar culpables. Se trata de buscar soluciones. Queremos que los tapatíos tengan agua, sí. Pero queremos algo más: que tengan un servicio público digno, confiable y permanente”, concluyó Jesús Salazar Zazueta.
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