
Por Laura Gutiérrez Franco
En mis años de trayectoria periodística, pocas veces nos hemos enfrentado a una confusión de identidad tan profunda como la que observamos hoy en las nuevas generaciones. Lo que comenzó como una curiosidad en redes sociales sobre los “Titanes” bíblicos y las profecías griegas, ha mutado en una moda inquietante donde jóvenes —bajo el término “Therian” (del griego Therion: bestia)— deciden renunciar a su condición humana para vivir e identificarse como animales.
Al parecer esta tendencia, de momento, solo es en América, concretamente en Hispanomérica. Se ha visto mucho en Argentina y empieza a verse en México, donde ya convocan a marchas y reuniones. Influencers que se oponen a esta disque “moda” los han estado exhibiendo.
Para entender la gravedad del asunto, hay que acudir a la raíz. La Biblia no usa la palabra “bestia” a la ligera. El término griego Therion se refiere a una criatura salvaje, feroz y carente de espíritu divino. En el libro de Apocalipsis, la Bestia es la máxima representación de la rebelión contra el Creador.
Si analizamos la historia de los Nephilim (los gigantes del Génesis), vemos un patrón: seres que rompieron el orden natural. Hoy, esa “bestialización” ya no viene de una unión física, sino de una elección ideológica y espiritual. Al identificarse como animales, estos jóvenes están, consciente o inconscientemente, rechazando la “Imago Dei” (la imagen de Dios) que reside en cada ser humano.
¿Adoctrinamiento visual? El caso de los libros de texto
Lo más alarmante es que esta tendencia no parece ser espontánea. Como analistas de la realidad nacional, no podemos pasar por alto que en los polémicos libros de texto impulsados por Marx Arriaga, ya aparecían ilustraciones de estos seres híbridos o “bestializados”.
No es coincidencia: cuando se introducen estas figuras en el imaginario de los niños desde la educación básica, se les está normalizando la ruptura con su propia naturaleza. Lo que la Biblia describe como una señal de oposición a Dios, el sistema educativo actual lo presenta como una “diversidad” de identidad. Estamos viendo la transición de la profecía a la pedagogía.
¿Moda, trastorno o influencia oscura?
El fenómeno de los jóvenes que caminan en cuatro patas o exigen ser tratados como animales tiene aristas que debemos señalar:
* La Implicación Espiritual: Es un ataque directo al diseño divino. Si el hombre es la corona de la creación, rebajarse al nivel del animal es un acto de desprecio hacia el soplo de vida que Dios nos dio.
* El Espejismo Psicológico: Tras la máscara de un animal, muchas veces se esconde un joven con traumas o incapacidad para lidiar con la realidad. La psicología advierte que esta disociación es un refugio peligroso.
* La Influencia del “Ethereum” y la Fama: Figuras públicas han romantizado esta pérdida de identidad, presentándola como “libertad”, cuando en realidad despoja al individuo de su dignidad humana.
Estamos ante una generación que busca desesperadamente pertenecer a algo, incluso si ese “algo” implica caminar como una bestia. Como sociedad, no podemos ser cómplices del silencio mientras se adoctrina a los más pequeños para verse a sí mismos como animales.
Identificarse con el Therion es abrazar la confusión que la Biblia profetizó. No es solo una moda; es una señal de alerta sobre el vacío espiritual y el diseño ideológico que estamos permitiendo que crezca en nuestro México.
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