
Por Manuel Gutiérrez
Nuestro presidente por fin aceptó usar jets privados y lo hizo elegiendo versiones de los más lujosos, que ahora lo trasladan cada rato a su quinta privada de descanso en Chiapas o en los viajes de presumir el Tren Maya Militar.
Inicialmente, en el furor de la demagogia, todo el lote de aviones del hangar presidencial terminaron en remates al mejor postor. Uno de ellos era el avión presidencial 08, el TP-8 como era conocido que inicialmente fue a parar a los Estados Unidos, para servir en transportes ejecutivos privados.
Pero la necesidad de tener aviones privados al servicios del primer círculo del gobierno quedó evidenciada en la necesidad de transladar al exsecretario de relaciones exteriores, Marcelo Ebrad y finalmente, las molestias que ocasionaban los clasemedieron que usan las aerolíneas nacionales, que eran retrasadas o modificadas para servir a los pasajeros oficiales VIPS por encima de los usuarios, acabó con el encanto de que el presidente se diera un supuesto baño de pueblo, ya que no faltaron los ciudadanos que lo increparan a voz en cuello lo que para las pulgas del caudillo era inaceptable.
El asunto fue revelado en diversos medios, pero de alguna manera se pagó por el regreso del avión Grumman Gulf Stream, uno de los mejores en su tipo, cuyo costo por hora de vuelo es de simples 170 mil pesos, pero hay que considerar que el caudillo lleva realizados uno 51 viajes en lo que va del 2023.
Cuando este cotizado avión no está disponible, porque el junior José Ramón López Beltrán lo puede necesitar para ir a las fiestas de quince años de su familia en Culiacán, es entendible que el presidente utilize otro avión ejecutivo.
El avión no tiene los emblemas presidenciales, solo las franjas tricolores. Pero en caso necesario hay otro avión que usa el General Secretario de la Defensa Nacional, Luis Crescencio Sandoval, que generosamente sede el FAM 39 para lo que guste la familia del presidente es uno más barato pero es un jet ejecutivo.
En este avión llevaba 34 viajes, el costo de este aparato es de 120 mil pesos, por la hora de vuelo, según lo hizo constar Carlos del Valle Ríos, periodista, que denunció en el hecho en redes.
El discurso demagógico empleado contra el avión presidencial grande el Morelos, que terminó rematado en bajo precio, tuvo perjuicios finalmente. López y su sequito saben que las aerolíneas comerciales no son la solución y si un mayor problema de seguridad, a la que el demagogo presidencial provocaba a los pasajeros que coincidían con el personaje.
Finalmente el repetido discurso terminó en la evidente contradicción lógica y esperada, la necesidad de que el primer mandatario se utilizará los aparatos que se adquirieron con esa finalidad, el que el presidente no perdiera el tiempo vital para resolver los problemas de la nación o más bien la supervisión de la campaña de Claudia, a la que él mismo le nombró coordinador y vocero, pero alega que ahora sí ya se va dedicar “únicamente a gobernar” o a “volar” de un lado a otro que la Patria paga sus traslados así como a la familia dorada, directa o extendida que gozan de esos beneficios.
Los contenidos, expresiones u opiniones vertidos en este espacio son responsabilidad única de los autores, por lo que A Fondo Jalisco no se hace responsable de los mismos.









