
Por Salvador Guerrero Chiprés*
No es la primera vez que la violencia de género es comparada con una pandemia. La Organización de las Naciones Unidas (ONU) ha estudiado desde hace varias semanas la relación entre los problemas de género y la cuarentena por la emergencia mundial de Covid-19.
De acuerdo a ONU Mujeres, 243 millones de mujeres de entre 15 y 49 años han sido víctimas de la violencia ejercida por una pareja íntima: el hogar es el lugar de las agresiones.
En América Latina, la Organización de los Estados Americanos nos recuerda que todavía son más las muertes registradas por feminicidio que por Covid-19. Son tres los aspectos principales que vulneran a la mujer: los que implica la pandemia, el cuidado de la gente en el hogar (bebés, niños y adultos mayores; tareas domésticas) y la ya citada violencia de la pareja.
En la Ciudad de México, ciudadanía, activistas, organizaciones sociales y el gobierno, encabezado por Claudia Sheinbaum, somos conscientes de la necesidad de visibilizar el problema. En ese contexto, hace unos días el Consejo Ciudadano lanzó en alianza con la autoridad No estás sola, un programa y campaña para acercar apoyo incondicional, 24/7, a quienes padecen violencia familiar o de género.
La denuncia ciudadana, que es la pieza articuladora del trabajo de la autoridad, será todavía más fundamental en los días de encierro. Como parte de No estás sola, se pone a disposición de cualquiera que lo necesite la Línea Mujer y el Chat de Confianza del Consejo Ciudadano, ambos disponibles en el 55 5533 5533.
Las víctimas o mujeres en busca de ayuda pueden llamar a cualquier hora para ser atendidas por un equipo de 89 psicólogos y 130 abogados; además, a través de WhatsApp recibimos material fotográfico, de video o audio que sirva como prueba para los casos y agilice procesos. Una novedad: ahora también atendemos a través de videollamadas para que la ayuda brindada sea menos impersonal.
El objetivo, que es también una convicción compartida con el compromiso de la secretaria de las Mujeres, Ingrid Gómez, es terminar con la violencia física, psicoemocional, sexual, económica, patrimonial y simbólica que golpean a las niñas, las adolescentes y las mujeres de todas edades; debilitan a las familias, fracturan la convivencia y zahieren a la comunidad.
Esta campaña es un esfuerzo de articulación sin precedentes, posible gracias al impulso de fuerzas progresistas presentes en la sociedad civil y el gobierno. Desde el Consejo, en coordinación con el 911 y Locatel, canalizaremos a las Lunas de las 16 alcaldías los casos correspondientes de riesgo medio y alto; apoyaremos el trabajo de las 3 CJM y la labor de las 24 Agencias con Abogadas de las mujeres y la canalización a centros de Refugio o laCasa de Emergencia, así como de los Sepaviges.
Todas las violencias, sumadas a desigualdades, son generadoras de una impunidad inaceptable. El confinamiento y la urgencia sanitaria ya son lo suficientemente difíciles; nadie, ni una sola persona, debe permitir el abandono de los sectores vulnerables.
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