La contienda por Guadalajara sigue subiendo de tono. Sin la participación de Andrés Manuel López Obrador ni de Enrique Alfaro en las boletas, a los candidatos de Morena y Movimiento Ciudadano solamente los va a salvar su prestigio, su trabajo y sus acciones. Ayer hablé de una terna poderosa para ser candidatos en la capital de Jalisco y de inmediato me hablaron para decirme que me faltó incluir a Claudia Delgadillo.
Lo hago porque ya fue candidata a presidente municipal por Guadalajara en 2018 cuando dejó al PRI y se alistó en Morena. Hoy es regidora del ayuntamiento tapatío.
El caso es que mi vaticinio coincidió con este comentario del columnista de El Universal Mario Maldonado en su periódico: “La arena política de Jalisco comienza a moverse (sic) rumbo a los comicios de 2021. El empresario Carlos Lomelí quiere ser uno de los candidatos más fuertes para contender por Guadalajara, donde se enfrentaría (sic) codo a codo con el actual alcalde, Ismael del Toro.
“Y es que mediciones aplicadas por la casa encuestadora Polymetrix, marcan que el exdelegado federal se ubica a sólo seis puntos del emecista, quien ha visto mermada su reputación junto con la del partido, por hechos como avalar desde el Congreso estatal el endeudamiento millonario (sic) requerido por el gobernador Enrique Alfaro, así como su cercanía con este último”.
Entonces el trabuco de Morena es más fuerte, porque es cierto que Claudia Delgadillo viene apretando el paso esperando colarse a las candidaturas.
Pero Carlos Lomelí no afloja: ayer mismo visitó al líder de la bancada mayoritaria del senado, Ricardo Monreal y posteó en twitter que el senador vendrá a presentar su libro.
La guerra está cantada.
Veremos.

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