Mientras las cabezas -eso debían ser, que no se vuelen- del gobierno estatal y del gobierno municipal de Zapopan se quedan pasmadas ante los hechos de sangre de “alto” y “bajo impacto” pero dolorosos todos, que ocurren en ese territorio metropolitano, Morena ya tiene listo su rompecabezas para el 2021.
Ha trascendido que sería el más experto quien encabezaría su propuesta municipal en Zapopan y solo les resta hablar con el aspirante que se puso a trabajar alianzas públicas primero y con quien recorrió el municipio en sus partes más marginadas en el último bienio. Uno sería candidato a diputado federal y el otro candidato a diputado local, a fin de dejar que el candidato a presidente municipal arme su panilla de mejor manera y que se aproveche el trabajo de sus dos competidores.
La aspirante mujer se habría quedado en la orilla por dos razones: porque no se logró que Zapopan fuese un asunto de género y porque tiene lazos familiares con quien es enconado adversario político del presidente de la república.
Falta ajustar las invitaciones a los aspirantes que han competido limpiamente y que estos las acepten, pero el plan existe, y no es descabellado.
Uno de los aspirantes jamás ha pretendido ser opción en otro lado y el segundo, quien creció enormidades en un lapso breve, nació y creció en la lucha partidista. Ambos tienen relaciones muy fuertes con otros grupos dentro de Morena, a nivel nacional, y no contar con ellos dos, generaría en sus aliados políticos gran malestar que ni es necesario pasar ni es momento de enfrentarla. Eso ya está medido en el partido y no sufrirán lo que vivieron en esta y otras latitudes en el pasado inmediato.
Si dan buena salida a las aspiraciones de ellos tres, en Morena habrán hecho lo mejor para que en los comicios se vea lo indispensable: sinergia trabajando por sus colores.
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