Por Alberto Jiménez Martínez.
José Luis Tostado Bastida coordinador emecista del legislativo de Jalisco simplemente no existe en Zapopan.
En la encuesta de Rubrum del 26 de agosto no aparece. Ni en PAN, ni en PRI, ni en Morena, ni en MC. Cero.
Mientras Omar Borboa encabeza las preferencias internas del PAN, Kumamoto las de Morena y Mónica Magaña las de Movimiento Ciudadano, Tostado Bastidas no está ni en la foto. El resultado es elocuente: no existe. Punto.
No es casualidad. En Zapopan todo mundo conoce sus insidias internas. Las mismas que lo convierten, a ojos de quienes lo tratan de cerca, en una persona poco agradable. Divide, murmura, resta. No suma. Y en política eso se paga caro. Cada proyecto que le encargan lo pierde. No es un dato de oposición: es el recuento de quienes han tenido que recoger los pedazos.
Son gobierno y no pueden con el Congreso del Estado. Esa es la paradoja que más se comenta en lo corto. Tienen la presidencia municipal y, aun así, no logran ordenar ni la relación con el cabildo ni la operación política del municipio. Juan José Frangie lo dice en privado a quien se le ponga enfrente: En Zapopan no lo quieren. No es un secreto de Estado. Es el comentario de pasillo que ya se volvió consenso.
La encuesta solo pone en números lo que en la calle ya se sabía. Tostado no registra. No arrastra. No convence. En un municipio donde la competencia ya se está midiendo con nombres claros, él ni siquiera entra al tablero. La política es para sumar. Él no entendió la lección.
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