
Por Manuel Gutiérrez
Ciertamente, Rusia va consolidando con su mayor poder militar avances en territorio de Ucrania, pero esta sigue siendo un hueso duro de roer. Las bajas en unidades áreas son casi similares, lo que incluye jets de última generación, dado que los contendientes emplean los mismos modelos de aviones. Pero revisemos la guerra desde los medios, las coberturas y políticas que han seguido los contendientes.
Impasse significa “situación en la que se encuentra un asunto o problema que no progresa o al que no se le encuentra solución” y eso es exacto en el conflicto.
Lo que no ha quedado asentado del todo es una supremacía aérea total, aunque Rusia ha tenido en los días recientes la iniciativa de castigar con bombardeos no sólo el frente de combate que se vuelve más caótico. Ciertamente ocuparon Mariupol, pero tampoco se han iniciado las batallas que produzcan la caída de Ucrania que pidió a los aliados lanzacohetes para reconquistar el Mar Negro.
El problema sigue jugando con el tiempo, que presiona a Putin y a Biden, marca la posibilidad de actuar, o de perder oportunidades tácticas que pueden ser costosas. Ucrania parece estar sacando mejor parte del manejo de la guerra pese a la superioridad rusa que ahora avanza lento, ya estamos sobre los cien días de la guerra.
La resistencia de los rusos en la retaguardia ha crecido contra la guerra, sobre todo de gente con un grado de educación y periodistas se ha convertido en una constante, no aceptaron la guerra desde el inicio lo que llevo a Marina Ovsyannikova, conductora de televisión del canal uno, oficial del gobierno de Putin, a protestar con la guerra desde su inicio.
Marina se colocó en fama mundial, pero a la vez en el centro de la mira del gobierno de Putin. El dictador ruso emprendió una serie de censuras severas sobre la cobertura informativa, en que se ofrece 15 años de cárcel a quién difunda noticias “falsas” según el criterio de Rusia.
Estas “normas” de guerra, ahuyentaron a muchos periodistas occidentales que dentro del ámbito ruso pretendían seguir el conflicto, la palabra “invasión” quedó prohibida en Rusia y su uso ameritará las sanciones penales. Un desliz puede ser peligroso para los periodistas rusos. La verdad oficial es indiscutible.
Rusia por su parte ha utilizado sus operativos de boots, para tratar de influir en el posicionamiento de sus ciudadanos, pero sobre todo afectar en Europa con su versión y ganar simpatías. Hicieron circular una fake news en que el presidente Zelensky pedía la rendición de sus tropas de Ucrania, pero fue desmentida en forma masiva en redes digitales.
La respuesta de Ucrania: Zelensky ha impuesto en su país artículos penales que pueden ser invocados si un medio informativo de Ucrania legitima la invasión de su territorio, u ofende a sus fuerzas defensivas.
En cuanto a la gravedad, Ucrania determinó que solamente se impongan 8 años de cárcel a los transgresores. Pero hay diferencias ya que Ucrania sigue abierta a la cobertura internacional y no impone su verdad a los contenidos obtenidos por otros medios.
Ucrania por su parte confeccionó un bloque de medios nacionales o regionales denominados “UA Razom” y trabajan sobre reportes directos del frente, instruyen a los civiles sobre medidas de supervivencia en bombardeos, lo importante es que manejan testimonios directos de los equipos en vivo, o en el terreno de los hechos.
Por hoy 70 canales rusos que llegaban a Ucrania han quedado suspendidos, y se adoptado una política llamada “united news” operando el Consejo Nacional de Radiodifusión y Televisión, en forma coordinada. También en esta materia, los ucranianos han reaccionado con prontitud y con medidas oportunas.
Actualmente hay reporteros de diversos países en Ucrania, que reciben apoyos y solidaridad del Sindicato Nacional de Periodistas de Ucrania, incluso estableciendo un fondo de recaudación de fondos para la difusión de Ucrania, con sede en New York, que se han sumado Reporteros sin Fronteras, de parte de la UNESCO y con base en las resoluciones de la ONU sobre el caso. Ucrania no ha cerrado hasta hoy ningún medio de comunicación que siguen su labor con la precariedad de la guerra.
Rusia en tanto fue descendida por la clasificación mundial de libertad de prensa, bajándola 30 lugares al sitio 180 del mundo, por Reporteros sin Fronteras, que señalan que no “existe libertad en Rusia” por lo que los rusos transmiten propaganda triunfal, sin bajas, y los mercenarios ucranianos se limitan a huir, todo ello apoyado en un organismo oficial llamado ROSKOMNADZOR, un servicio federal ruso de supervisión de comunicaciones, tecnologías y medios de comunicación.
Este organismo obliga a que solamente se informe a los rusos de las versiones estatales oficiales, y aplica varias disposiciones de ley sobre violaciones en que puedan incurrir los medios o periodistas rusos en su labor informativa, por considerarlas “alta traición al servicio de estados extranjeros” a los que se dirigen tres enmiendas legales penales rusas para controlar los medios y los profesionales.
Por ello la denuncia de Marina, en el Chanel One oficial de Rusia, “No a la guerra, no te creas de la propaganda. Te mienten. Rusos contra la guerra” fue una bomba. Bajo la vigilancia internacional sobre su suerte, recayó en una multa severa de 30 mil rublos, luego de permanecer detenida e interrogada, fue puesta en relativa libertad domiciliaria.
Medios rusos como el del premio Nobel, Dmitry Muratov, con su Novaya Gazeta, Echo Moscow, y Mediazona, han sido cerrados. Un supuesto ofendido ruso atacó con acetona y pintura roja a Muratov, pese a su prestigio mundial, como represalia por su información lo que no merecido intervención de las autoridades o de la policía más preocupada por el delincuente.
Putin ha procedió a cerrar la cadena Dzhod, de mucha credibilidad en Rusia, a la que bloqueo su emisión, y ha cerrado el acceso a los rusos de las cadenas BBC, de Londres, Deustche Welle de Alemania, RAI, de Italia, RTVE de España.
Amnistia Internacional intervino denunciando el intento de acallar voces en contra del conflicto. En su desesperación Rusia intenta imponer una “nueva cortina de hierro a la disidencia informativa”.
El resultado es que muchas cadenas internacionales, medios propios de Rusia como la Novaya Gazeta y la cadena DZhod, al faltar provocan la duda de las emisiones oficiales empeñadas en convencer del inevitable triunfo de Rusia en un paseo de verano por las tierras de Ucrania.
La situación de censura ha provocado que cadenas internacionales como Discovery, New York Times, CNN, TV5Monde, EFE y Radio Exterior de España, y servicios como Google, y Spotfy, y Apple, incluso la china Tik Tok, cesen sus negocios y abandonen sus actividades, empujados por las legislaciones de Moscú que son draconianas esto implica a las grandes firmas de entretenimiento como Disney, Warner, Sony, Universal y Paramount, así como plataformas como Netflix que han incluido la anulación de presentaciones de cine ruso programado, y a contener los mensajes oficiales del gobierno silenciando a cadenas rusas oficiales como Sputnik.
Una acción demoledora de esta guerra, fue el asesinato de varios periodistas, director de cine Brent Renaud, que fue asesinado en Irping, intelectuales, así como camarógrafos y reporteros de diversos medios y nacionalidades que han muerto en varios escenarios, pero lo alarmante ha sido la “desaparición” de algunos de ellos en el ámbito ruso, y se habla de una lista negra que incluye a varios periodistas y corresponsales.
Se envió de la canción de John Lennon “ Give Paece a chance” se escuchó en toda Rusia emitida con voces de medios del mundo. Igual que en los tiempos de Soljenitsin, con la literatura clandestina samisdat, el silencio impuesto no triunfado y los rusos creen en los independientes, que se multiplican como hongos en la época soviética.
Dentro del impasse, se produjo la intervención de Henry Kissinger, con más de novena años a cuestas recomendó una receta geopolítica, en que Ucrania sea entregada a Rusia, dado que Rusia tiene afinidad europea, con lo que se pacificaría el conflicto.
La respuesta del presidente Zelensky fue una férrea defensa de su nacionalidad, comparando las ideas de Kissinger con las del apaciguamiento nazi de 1938 así como la creación de una frontera artificial en la zona de Donbas. Inadmisible para Ucrania.
La idea de Kissinger es entregar al pueblo al matadero, lo que rechazó Zelensky en nombre de los miles de muertos que han sufrido, crímenes contra la humanidad, como en masacre de Bucha y otras.
En lo bélico la tragedia del río Siverski, causo bajas por más de 400 soldados y 73 blindados que avanzaron en forma absurda ante las bocas de artillería de Ucrania con cañones de 177 mm que los pulverizaron, lo que ha causado severas críticas al mando militar invasor por incapacidad.
(Atalayar.com publicó trabajos de periodistas españoles así como El País. Los datos proceden del artículo de David Corral “Medios de Comunicación en la guerra de Ucrania, voces y certeza frente al silencio y desinformación” publicado también por Instituto Español de Estudios Estratégicos).
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