
Por Manuel Gutiérrez
Tal vez el título más certero es “ las desventuras” de Ford en que el gigante el ovalo azul se está complicando la vida nuevamente con marcas subsidiarias. Recordemos que Ford cerró el siglo como la mayor armadora del mundo cuando adquirió marcas como Jaguar, Land Rover, incluso Mazda y otras firmas más regionalizadas.
Pero el gigante pensó como estadounidense y no como un líder mundial, por lo que privilegió sus productos con su firma, intentado colocar lo que no era para el mercado de América del norte en sus empresas adquiridas, sin tomar en cuenta la carga de prestigio, caso de Jaguar y Land Rover, que pesaban mucho en cuanto a prestigio.
Finalmente los compradores Premium no se convencieron de lo Ford les ofrecía como Jaguar porque los modelos hasta se parecían y vino una crisis de mercado, que ocasionó que vendieran para rescatar la mayor cantidad de fondos posibles, una de esas ventas fue la de Mazda que vendieron en quiebra.
Mazda resurgió colocándose en un nicho intermedio con productos de calidad agresiva, diseño y una renovación que sacó lo mejor que Japón tiene y por ejemplo en México ocupó el lugar de sedanes que tuvo Ford.
En México es indiscutible el éxito de Mazda. Con Jaguar y Land, se hartaron y terminaron vendiendo a China aunque las fábricas sigan en Inglaterra. Jaguar rescato la calidad real, los acabados de excelencia, los motores, pieza por pieza y nuevamente volvieron a ser una marca importante atrás de los gigantes alemanes. Pero nuevamente fue un buen negocio que el ovalo azul no supo hacer.
Bill Ford, buscó dar un golpe de mano financiero y automotriz en el mundo E. En sociedad con Amazon, el 9 de noviembre del 21, lanzaron una nueva marca con la finalidad de acabar con los competidores E y cerrar en forma anticipada el ciclo de la combustión.
Asi nació Rivian, en que camionetas que parecen Bronco, pero eléctricas, se pusieron en el mercado de América del Norte.
Las acciones arrancaron a 78 dólares cada una. Luego vendieron 8 milllones de títulos, y en los primeros días, Rivian no se cansó de subir, llegó a estar a 172 dólares por acción, pero vino la escases de microchips, problemas de abasto para mantener la línea de producción totalmente eléctrica, y los inversionistas se percataron.
En corto tiempo las acciones bajaron 82.8% menos, es decir quedaron en 29.6 dólares, pero no sólo Ford sufrió, Amazon tomó una pérdida similar, en dólares Ford perdió 3,100 millones de dólares, pero Amazon, cargo con 3,800 millones, dándose un bajon del 48% en el momento en que anunciaron que comprarían al grupo Stellantis, principalmente camionetas suv, pickup y otros.
Amazon justificó dijeron que en sus planes estaba tener varios proveedores bajo la marca Rivian, pero no convenció. Actualmente Rivian trabaja con una planta en Illinois.
Requieren abrir otra en Georgia, para intentar con esos signos alentar a los inversionistas, pero la planta de Georgia requiere 5 mil millones de dólares.
Ford acudió al rescate y aseguró que los planes mundiales no se detendrán y se llaman Ford Modelo E, la otra estrategia mundial será Ford Blue y ahí están los 5 mil millones de dólares.
Ford seguirá adelante, pero el futuro E de Rivian está en suspenso, como ocurre con Tesla que es considerada un horno gigante para consumir dólares, cerca de alguna decisión radical. El mundo E no es tan fácil como se suponía y las causas de los problemas de Rivian a parte de los chips, fueron la guerra de Rusia-Ucrania. La desventura debe cambiar de alguna manera, pero Ford al parecer no sabe tener otras marcas bajo su óvalo y cancelar los sedanes y compactos, dejo un hueco enorme que pensaron llenar con SUVS pero son más caras.
¿Cuál es el problema del auto eléctrico?
Para los que los construyen: La escases de componentes, baterías de litio y otros compuestos, competencia feroz y definitivamente un precio más alto con relación a los de combustión interna, por cada modelo terminado, no son baratos para nada y pese a que las empresas buscan disminuir el precios.
Un facto exógeno a lo autromotriz, son de los gobiernos de los diversos países: El auto E requiere incentivos, o reconsideración a la baja de cargas fiscales, de manera sensible. Incluso apoyos directos para adquirir o renovar por un modelo E.
Otras medidas importantes son quitarles el iva, disminuir el costo de los peajes, así como en estacionamientos a la par de un programa eficaz eliminar modelos chatarra, en inicio y también una audaz inversión de gobierno y sociedad en puntos de recarga. Nada de traer autos chocolates de los coyotes del Bienestar porque eso es anatema contra toda la industria.
La autonomía ha mejorado en los E en gran forma, ahora sin problemas alcanzan los 500 kilómetros sin recargar, incluso se propone que se graven con mayores impuestos los vehículos de combustión, pero el problema es que la industria pueda abastecer de esos modelos, lo que por ahora no está ocurriendo incluso en muchos modelos de combustión que hacen esperar hasta dos meses por un auto nuevo o más.
Un auto E en Estados Unidos anda en precio de 40 mil dólares, pero el de gasolina está en 22 mil dólares. El margen de ganancia en un vehículo E también puede explicar lo que paso a Rivian, resulta que se gana muy poco al vender estos modelos porque pese a producir y vender, resultan más pérdidas que ganancias, caso de Tesla y de incrementar la ganancia, su venta se haría más complicada porque un buen precio de un eléctrico sería en tamaño mediano 900 mil pesos para dejar ganancias.
Esta inversión y este cambio mundial de automóviles, representan más de 150 mil millones de dólares que los constructores han invertido en ese sector. Y a todo este montón de incógnitas en la ecuación se agrega una variable muy pesada: China.
China es el principal productor de autos con 32.7 del mercado mundial, pasaron de las imitaciones y descaradas copias mal hechas, a ofrecer producto propios y de enorme calidad aceptados en el mundo, simple si compras la camioneta Dodge Journey es una marcha china GAC G5 totalmente, pero le ponen el diseño distintivo y hasta parece que es la armada en los Estados Unidos porque tiene la calidad necesaria y buenos acabados.
En México los JAC están a la ofensiva con su EX10 un compacto eléctrico de casi 400 mil pesos, y un mediano de 760 mil pesos totalmente eléctrico y no pude evitar la nostalgia, pero son el futuro.
Los alemanes dependen del mercado chino para sus ventas, otro tanto ocurre con Estados Unidos, y Europa que dependen de la relación con China, principalmente Europa produciendo el 21.4% mundial y en forma asombrosa, Japón y Corea, están en seguida con 15.9% pero hay que considerar que el Sur de Asia, suma otro 9.5% pero Estados Unidos dejó de ser el amo del automóvil mundial, está detrás de Japón-Corea del Sur, con un 15.2% y Sudamérica tiene el 3.1% mundial, con 2.2 del Oriente Medio. Suponemos que México se acomoda en el porcentaje sudamericano, más con el intercambio con Brasil que urge reconfigurar.
México también retrocedió en armado de vehículos que en los setentas y ochentas los llegaron a ubicar entre el séptimo y noveno sitio mundial de armado de vehículos. Pero en 2021 somos una parte de un porcentaje y de no asumir producción de vanguardia y consumo, con gobierno consciente y que apoye este desarrollo, quedaremos en el siglo pasado mientras el mundo E resuelve sus incógnitas.
Por eso Rivian pasa los apuros que vive, Ford no supo sacar provecho de su red mundial, pudiendo hacer más que traer el Figo de la India, para México.
El auto E por si sólo se impondrá, pero se desea cumplir la meta ambiental de hacerlo entre 2030 y 2035, requiere ayuda de los gobiernos, de la sociedad, y que se destraben las complicaciones en los procesos productivos. Creo que es pedir mucho a la actual 4T que no entiende el crucigrama pero están cerca las elecciones, para ahora si estar en el siglo XXI.
De otra manera algunos modelos E podrán extinguirse en esta era en que todavía hay dinosaurios de combustible fósil, cuando eran los que iban a poblar la tierra. No es fácil ser E y triunfar.
Los contenidos, expresiones u opiniones vertidos en este espacio son responsabilidad única de los autores, por lo que A Fondo Jalisco no se hace responsable de los mismos.








