
Por Manuel Gutiérrez
Mejores números mundiales, la preferencia de los consumidores y la calidad perceptible de los autos y suvs de BMW llevaron adelante a la escudería de Munich, en tanto que la casa de la Estrella descendió al segundo lugar ahora hablamos de 2.4 millones de autos vendidos en el 22 por cada casa, pero la diferencia fue entre ambas de unos 59 mil modelos.

La confrontación de estos imperios existe, en un clásico alemán que se amplía también con la presencia de la marca de los 4 Aros, Audi como tercero en discordia, pero también muy competitiva, en tanto Porsche se reconfigura para seguir siendo competitiva a niveles masivos con autos y suvs que colocó muy bien.
En donde mejor se refleja esa rivalidad en los autos de alto performance, es decir la Serie M y la Seria AMG, con las iniciales de los preparadores que con el Cerdo Rojo iniciaron una leyenda imbatible en la DTM de entonces.
El E55 con motor 5.7 V8 contra el M contra el V10 de la BMW. Los números y las imágenes fueron escalofriantes, porque ambos superaban los 500 caballos de fuerza, y MB adicionaba un torque infernal, una prueba inolvidable, electrizante, pero siempre que se enfrentan estos colosos vale la pena aún cuando vengan con un 4 cilindros.
Cada año el duelo se refrenda y no es posible imaginar una pista de superautos de carreras sin ver los AMG, los M, y los Sport de Audi con su inmortal TTS, una poesía y un rendimiento que costaba creerlo. En las cumbres de Maltrata, seguimos a uno y definitivamente era de otro mundo, y vaya que se utilizaba un auto poderoso, era la primera versión del TTS.
Y aún continúa el Porsche GT3 haciendo de las suyas en el máximo nivel. Pero la verdad, la rivalidad se centra entre la casa de Bavaria, y la casa de Sttugart, en donde también reina Porsche, en tanto Audi tiene su palacio de origen en Ingolstat.
En realidad el clásico es entre BMW M y la serie AMG. La rivalidad se ha sostenido por décadas, no solo en lo deportivo sino en el concepto. BMW es más deportiva, más agil, con el eterno 6 en línea algo más italiano y MB apelando anteriormente a los V-8, en busca de más poderío, y hay que decirlo, en lujo final una rayita más delante de BMW pero con un sabor de pura sangre británico. No quiero decir que Munich no sepa hacer verdadero lujo, sino que la orientación de MB se da en esa clase, aunque el serie 7 rebaso a la clase S lo que es todo un reto, pero las asistencias del MB detectando hasta el cansancio del conductor, lo llevan al lado de seguridad y confort.
Estos colosos se enfrentaron a modelos más caros como el Bentley GT con intenciones deportivas o el Aston Martín, equipados incluso en su momento con motores V-12. Las prestaciones de los teutones fueron las mejores, incluso MB paso a ser proveedor de Aston, así como vende motores V-12 especiales a Claudio Paggani.
La serie M sin embargo logró mejores números partiendo en sentidos de maniobrabilidad, docilidad al tiempo que liberaba un poder efectivo y espectacular.
AMG buscó que el predominio viniera del poderío. En los AMG por tanto se evolucionó radicalmente en motores, partiendo del 5.7 legendario al 4.0 que se colocó como el de base, abrieron el camino a su superdeportivo AMG GT, que igualó en los test al Porsche, el rey indiscutible de la agilidad y gracia.
Entendí el valor de estos autos, por causa de Sebastian Ocaranza, el famoso piloto que en andanzas comerciales me advirtió: “Si veo un M, o un AMG no me la pienso, toda serie especial como un Audi S, siempre que puedo los adquiero. No envejecen, suben de valor, son buscados, son siempre de vanguardia, los demás van tras de ellos, un gozo. Recuerdas como probamos el Mercedes SL con motor V-8, ahí descubrí que los alemanes son superiores, jalan durísimo y si he tenido Mustang, pero son otra cosa: Siempre que puedo los adquiero y los conservo lo más que puedo”. Palabra de experto.
La lógica de este piloto y mercader de autos, tiene mucho sentido: Piezas hechas a mano, firmadas por un especialista, motores de perfección e incluso en bajas cilindradas poder, con un 2.0 de 4 cilindros son capaces de lograr 350 caballos en los nuevos AMG 43. Los puntos deportivos finos, para control, frenado y estabilidad, son los mejores, a la par que los acabados, maderas impresionantes, pieles de verdad, y una sensación de intemporalidad, siempre parecen ser nuevos.
Ese es el principal secreto de los autos alemanes. Compras un americano y finalmente seduce por un diseño atrevido, líneas novedosas, pero con el tiempo…los ves como que pasaron de moda. Ciertamente son buenos, poderosos y brillantes, pero los alemanes apelan a lo clásico, a la sobriedad, a la eficencia aerodinámica, y aún parados parecen veloces.
La sensación de rigidez sólida en el interior, la configuración un poco más dura para el control extremo a altas velocidades, es perceptible, pese a suspensiones magnéticas y otros artilugios de ciencia ficción.
Finalmente en lujo nunca se destronará el concepto de Mercedes, pero la BMW ha logrado la hazaña de plantarles cara modelo a modelo, división a división, en forma exitosa y en realidad una rayita más abajo en precio.
Quiza haya que revisar este concepto, pero la sensación de MB envuelve como un tapete volador mágico y de más lujo, claro esta la división demencial de Maybach, para los que quieren un Rolls, pero encuentran una versión de ese olimpo, muy apta en los alemanes, pero de los pocos que tienen uno está un tal Luis Miguel, Alejandro Fernández, eligió un clase G.
Sensores que van al manejo autonómo – y que espero no lleguen a ser una realidad porque ese día perderemos un placer sublime- y todo eso van más de la mano con MB en BMW sabes que el rey eres tú, el conductor.
Sin apelar a series como la 6 o a modelos de diseño particularmente dueños de una belleza impresionante caso del BMW serie Z, que puede causar una posesión del alma por su logro.
Lo cierto es que las rectas desaparecen en segundos, y las curvas se vuelven casi rectas en estos navíos, mientras una atmósfera de clase, de seguridad, con el deleite de tonos graves.
La bestia despierta con clase, rugiendo plácidamente, envolviéndote, no es el trueno de Thor que se oye en un Ferrari, que ciertamente va a la velocidad de un rayo. Es otra la idea, hacen ver que que abriste un portal dimensional. Más real en BMW que lo tiene todo en gadgets, pero es más vivo, el reto es más resuelto en equipo por Mercedes, derrochando poder.
Esa sensación es lo que han hecho, a la par de durabilidad y calidad total pieza por pieza, que esas marcas alemanas sean un motivo de encanto. Muchos conceptos se han dado y muchos cantan en italiano por Ferrari, o por Alfa Romeo, muy entendible y admirables aún cuando antes fueron más frágiles, actualmente son durables, resistentes y encantadores.
Incluso Lambo que es Audi, y que lleva a extremos de modelos que parecen imposibles de construir, o de adquirir, pero es otro tipo de seducción, más atronadora, más directa, refinada y lujosa en muchos casos. Nada ruge como un Ferrari- Lambo en una calle, claro están los de jeques árabes como Bugatti con sus mil caballos, aunque el dueño sea VW, o Pagani, pero no los verán con frecuencia en nuestras calles.
Claro, lo británico no se deja atrás, con toda su historia, gloria y arte automotriz, se llaman Bentley (ya alemán) y Aston, todavía británico, y no debo omitir al Jaguar porque su belleza, sus V-8 y V-6 lograron incluso estos superar las versiones SLK de MB.
Incluso con el McLaren de ensueño; pero este universo tiene deidades y esas son BMW y otra Mercedes, en el orden que sea, claro hay otros Dioses, dignos y soñados que: Ofrecen es atrapar un relámpago, domarlo, y demostrar que la cultura se decantó en una creación de 4 ruedas, cada línea es un motivo de inspiración, porque no se trata de acumular presunciones, tema de nuevos ricos nacos, sino de gusto exquisito y equilibrio, poder y capacidad, y se nos viene encima en mundo E.
Dentro de poco no se entenderá de que hablamos, aunque los E alemanes, son también superiores, será el fin de una era y los poetas futuros, tal vez puedan cantarles odas pero los que conocimos el poder de la combustión, el olor clásico, nunca pondremos encima a los E.
Aunque los motores se hagan pequeños, seguirán siendo superiores a los demás, imitados en diseño, soluciones y equipos por todos los demás fabricantes que los imitan, porque son la verdad aspiracional del diseño y de verdad afortunados los que los tienen, pero más los que los gozan, los que saben vivir, porque alcanzaron sus límites y descubrieron el secreto de lo que, esos nombres encierran, pura magia, emoción y belleza.
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