Por Manuel Gutiérrez
Picadillo Circus contrató una estrella del vuelo por los aires, se trata de Mara Lezama, que cuando no vuela, dicen que gobierna Quintana Roo. Ella vuela muy alto, mientras Tulum sigue arrastrándose muy bajo sin recuperarse, también maneja presupuestos millonarios que otorga al afortunado Adán Augusto López y ha otorgado contratos a empresas de medicamentos vinculadas con la 4T por más de mil millones de pesos, para equipamiento de un hospital.
Mara, sin embargo, no podrá debutar esta noche. Todos pensábamos en subirla al simple trapecio, pero no, ella quería hacerlo en un Gulfstream bireactor, pero aunque hiciéramos un agujero enorme en la carpa, no se puede. Además, quiere el avión pintado de verde en honor a su gran amigo, conocido millonario y virrey de Quintana Roo, dueño de la franquicia del Verde, en alianza con Morena, Jorge Emilio González Martínez, dado que es su gran amigo, aliado, protector, y pesa mucho en los planes del gobierno actual.
El problema fue la denuncia de Reforma sobre los 97 vuelos que ha hecho la angelita, que a falta de alitas, usa jets privados. Pero ella no es paquetuda, cremosa, ni niña bien; lo mismo cuando el Gulfstream no está listo, usa el humilde Learjet.
Dice que muchos de esos vuelos son por razones familiares, y en ocasiones los hace con toda la familia. Todo empezó desde que fue alcaldesa de Cancún. En “primero los pobres”, luego resulta que tiene 53 vuelos a Orlando (¿será fan de los parques Disney?) del shopping latino, incluso también cuando el ingreso mengua, ya que todo le alcanza con sus 102 mil pesos mensuales como gobernante, y obvio no puede ganar más que nuestra querida presidenta con A.
Otros vuelos que quiere hacer en nuestro circo son una imitación de caída en San Antonio, Texas, y claro, Vail, Colorado, en donde los millonarios del mundo van a disfrutar de la nieve para esquiar, no de un sorbete… prefiere hacerlo allí que en el Caribe donde el Niño Verde también tiene yate y lanchas rápidas… Todo esto comenzó desde 2022, cuando la bella gobernadora llena de glamour pasó al Jet Set, pero ¡qué momento tan inoportuno para que saliera lo “voladora”!
O sea, que nada de clase turista, de hacer bola en las salas incómodas, más de la Ciudad de México que huelen feo, incluso a orines, que supongo simulares con el aroma oficial del Axolotl, y obvio pintaron de morado para que si el avión se demora, no se note. ¡Ay, Clara Brugada, eres tan genial con tus ocurrencias!
Pero veamos, un vuelito a Orlando tiene un costo de 400 mil pesos, aproximadamente. Luego, reveló que nada de esto es real, porque equivaldría a estar de vacaciones de manera permanente, y que todo fue pagado por sus recursos, con viajes familiares. Esa bonita versión es la que diremos en el Picadillo Circus.
Pero resulta que los aviones son del Niño Verde, que es tan generoso. Además, hay una alianza para postular a Eugenio Segura (Gino), actual senador por Morena, así como exsecretario de finanzas de Mara.
Gino es la carta cómoda para la conveniencia del Niño Verde y su partido Verde, que ecológicamente tiene grandes intereses en bienes raíces en Quintana Roo; prácticamente es una especie de virrey, a quien en nada le preocupa el artículo de Expansión actual que revela que el combustible de los jets privados alcanza los 170 dólares por barril. Esto ha contribuido a frenar un poco la demanda, pero sigue en ascenso, cosas de la turbosina. Pero qué increíble que una franquicia política pueda dejar tanto dinero; hace entender el amor a México que le han tomado los Verdes, todos muy bien pagados.
Total, echen números y descubrirán que la pobre dama voladora no come. Porque su sueldo total se le va en pagar los vuelos. Ahora, no seamos exagerados: no están usando el Gulfstream G500, que va entre 65 y 70 millones de dólares, sino uno austero, democrático; el G280 obviamente es más barato, incluso si no es de modelo reciente, cuesta tan solo 25 millones de dólares. Habrá que preguntar al Niño Verde millonario cómo le hizo.
Expansión nos revela para el Picadillo Circus que en México existen 1,200 aviones ejecutivos privados, por lo que México, en pleno populismo de Morena, tiene el segundo lugar en flota de aviones privados. Muchos de ellos son de empresas que movilizan a sus ejecutivos que tienen negocios en lugares distantes de México o incluso operaciones en el extranjero.
A Mara le gusta lo bueno, no solo Gucci, Armani o Bottega Veneta, le gusta el Gulfstream, sabe de aviones. No entiendo cómo hace rendir su sueldo con esos gustos. Menos mal alguien de la 4T no está peleado con la aviación privada y de gran clase. No usa artículos de Versace, como Layda Sansores, pero tiene lo suyo. Es más seguro que logra hasta un lugar en la nueva serie de TV Azteca, La Casa de los Mañosos.
Pero por bien del derecho de las audiencias, un punto importante: Mara sí tiene visa (Mastercard, Amex y Plata, entre otras). Claro, dice que ha tenido que usar jets privados para desplazarse por necesidades del servicio, pero bueno, hasta Mario Delgado lo hace… y tantos más. Total que son 4 mil dólares por hora de vuelo, por lo que la AUSTERIDAD REPUBLICANA YA SALIÓ MUY RASPADA CON LA GOBERNADORA MARA.
No la pudimos convencer: Cessna no le cuadró el ojo, menos el Mustang, que cualquiera lo compra, pero ella dice que cuando los usa —claro, esos no— respeta las reglas institucionales. Tal vez se abstenga de tomar champán por la austeridad y se conforme con sidra de Puebla.
Claudia Sheinbaum, que está cansada de ser tapadera de sus gobernadores, indicó que la gobernadora del estado puerta del Mundo Maya, del Caribe soñado, deberá aclarar qué pasó con eso; pero la atención se la lleva la sucesión de Rocha Moya, que es lo mismo, pero diferente, es decir, Graciela Domínguez Nava, la nueva interina, fue escogida por la ocupante del Palacio Nacional que tomó prestado de Cortés. Por tanto, era de Rocha, que la hizo titular de la Secretaría de Educación, pero hoy nadie lo conoce, todos borran sus selfies, incluso se tapan los tatus en que figuraban corazoncitos con Rocha y los interesados, que por ello perdieron el interés en su persona.
Qué pifia del señor que cree que todavía es presidente, pero en fin, parte de la farándula. Pero entonces, ¿qué hacemos en Picadillo Circus para que vuele Marita…?
La solución de ingeniería más avanzada, luego de consultar la IA, fue que se ponga un poste y se agregue a los Voladores de Papantla. Solo que Mara usará un avioncito de feria que tenga turbinitas que lancen fuego, mientras ponemos en la carpa el sonido del avión privado volando felizmente a Vail.
Porque la dama tiene derecho a esquiar, patinar en el hielo. Debe estar harta de las aguas verdes del Caribe y del sargazo. Y pues cada quién.
Una vez que Picadillo le ofreció el proyecto, no pudo resistirse. Indicó que eso sí, no más de 45 vueltas, porque se marea y quiere aterrizaje perfecto en la pista principal; nada de tocar el tambor y la chirimía, nada de estar dando vueltitas al sol.
Total que cuando esté girando en los cielos cerca de la lona de la carpa, estará ocupada Mara en hacer cuentas con el Niño Verde, y deberá comprobar que usó sus ingresos particulares para sufragar sus gastos, quitando dudas del uso del recurso público, en tanto transparenta si usó y cuántas veces los aparatos privados. Pero no creo que le hayan dado un ticket del costo, todo es de cuates, y como dicen, vale más tener cuates que dinero… aunque algunos próceres cuestionados del juzgadito de Nueva York prefieren el amor a los dolaritos.
El problema es que Reforma y El CEO acudieron a las bitácoras de vuelo del Departamento de Seguridad Nacional de los Estados Unidos, y ahí registraron los vuelos; por lo tanto, calumnia no fue. Habrá que ver qué tanta paciencia le queda a la inquilina del Palacio en gastar su pólvora en años electorales, en plenos destapes de candidatos, para estar mitigando las penas que le causan las damas que llegaron a las gubernaturas y que no gana para tomar omeprazol, que a lo mejor tampoco hay en las farmacias del sistema de salud oficial, igual o mejor al de Dinamarca.
Claro, Mara no es Marina del Pilar, es un caso menor, simple de pecados de opulencia, no de austeridad, y de convenios de interés con el dueño del Partido Verde, que obviamente no anda ofreciendo sus aparatos voladores a cualquier ciudadano, sino a los cuates, con lo que a futuro habrá bonanza…
Y en eso, ¿quién le negaría el Gulfstream a una dama tan elegante, tan distinguida, tan popular, que sabe esquiar en la nieve, ya que no le gusta esquiar en el agua del Caribe, lo cual está perfecto…?
El debut en Picadillo estará listo a la brevedad. Mara usará un traje de piloto de color verde, con casco verde, porque es el verde de la esperanza y el verde del dólar. Siempre tenemos los mejores eventos,
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