
Por Manuel Gutiérrez.
Respetado y reconocido como asesor de la Federación Mexicana de Futbol, que incluso le ha ofertado el cargo de máximo directivo, Horacio de la Vega, ha convertido su paso en la organización del deporte profesional en una marca difícil de igualar. Deporte y dinero no pueden desligarse de Horacio.
Vamos, el futbol mexicano maneja más dinero en inversión, en valor de la Liga y costos, que la organización del béisbol, pero la segunda proporcionalmente gana más dinero, con menos valor invertido. Es más eficiente, en una palabra.

Entrevistado consentido de Forbes, lo han estudiado desde todos los ángulos.
Su personalidad su confianza, su fuerza mental, disciplina, su visión y valores empresariales lo hacen ser un modelo de aprendizaje de las grandes organizaciones económicas. El Beisbol en México ha tenido el mérito de aceptar sus propuestas, de aplicarlas sin cuestionar, de convencerse con los resultados, un capitán de empresa que vino a darle nuevo auge al deporte.
Las ideas de modernización que se manejan a nivel global han sido todas aterrizadas por Horacio de la Vega, no precisamente beisbolista pero si deportista de alto rendimiento su disciplina fue la múltiple exigencia del Pentatlón Moderno, con cinco modalidades que reflejan su fuerza mental, su capacidad de enfocarse, de sintetizar y de tomar decisiones.
Su experiencia ha sido la organización de más de 400 eventos deportivos de alto nivel, con 150 de ellos con etiqueta internacional. Egresado de la Universidad de Texas, los Long Horn, así como del Tec de Monterrey, lo mismo organiza una carrera de resistencia que de automovilismo o eventos de alto nivel atlético o planea una ciudad deportiva.
Su teoría es invertir sabiamente, principalmente busca crear un fondo de estrellas en su deporte, el béisbol que hagan irresistible a los aficionados asistir al estadio. “Jugadores franquicia” es como los explica, y sus metas de ganar ingresos, son simples: Teniendo éxito deportivo, seriedad en el béisbol, formando nuevos jugadores, elevando el nivel de bienestar y educación de los peloteros, así como salud, psicología, entrenamiento y nutrición, es una de las causas de que el béisbol mexicano tenga actualmente grandes figuras en la gran carpa, simplemente en el 2023, tuvimos sin hacer gran ruido, 28 representantes.
No pondré los nombres, porque vamos por el lado del dinero-deporte, porque para jugar en mejor béisbol del mundo, todos ellos son reconocidas figuras, superando los 17 jugadores activos de un año atrás, un incremento del 68%.
La serie del Caribe, ahora es un cheque al portador, al agregar el escenario de los Estados Unidos, y con ello el gran billete verde. Jugadores que en el máximo rango ganan 6.3 millones de dólares, hasta los de reciente presencia en la Carpa, que se llevan como mínimo 925 mil dólares por concepto de salario anual.

Lo que percibieron los mexicanos en grandes Ligas, es de 70.27 millones de dólares, y entre los 28 peloteros, lograron el registro de 10 millones de dólares, dos de ellos, TaijuanWalker y Julián Urías, que perciben de ese tope en adelante, o más de los 10 millones incluso como agente libre, se esperaba que el pitcher que dió la corona mundial a los Dodgers, llegara a los 15 millones, cuando problemas extradeportivos pararon su carrera, al ser detenido y enjuiciado por delitos de violencia doméstica, que si bien son leves, trastocaron su carrera, no se sabe por ahora hasta dónde. Pero en eso nada tuvo que ver su fábrica, la Liga Mexicana de Beisbol.
El béisbol nacional, busca y obtiene patrocinadores globales, caso de Coppel o de una marca de automóviles chinosGWN, negocia en forma conjunta los contratos de transmisiones de televisión, no cada equipo por separado, así grandes y chicos, reciben beneficios de la canasta. Todo lo que se admira de la NFL, se aplica en el béisbol mexicano, que crece al softbol, a la incursión femenina, la modernización y capacitación de los umpires, acordes al gran béisbol actual, a la seriedad, disciplina, respeto por los colores, y organizaciones solventes.
Una audaz política de comercialización, aprovechando todo para lograr el éxito deportivo y económico no tienen fin con Horacio de la Vega. Un antecesor que conocí sobre béisbol y admire, pero no pudo aplicar porque el momento no lo permitió fue Arcadio Valenzuela, que tenía ideas modernas y certeras pero era visto como un heterodoxo del béisbol, si hubiera sido su tiempo el béisbol estaría hoy todavía mejor, porque tenía una visión financiera, de banquero y de cómo manejar el deporte.
Es tan audaz, el actual Horacio que no ha dudado en desacralizar el béisbol, que tiene el vicio de origen de una larga duración por partido, dilatada en muchas maniobras como cambios de pitcher, consejos entre el cátcher, pitcher y manejador en la lomita, todo ello dilatando el tiempo real de un partido como si el reloj no importara. Pero eso alejó a nuevas generaciones que lo encontraban lento, aburrido – aunque en el béisbol dicen que todos están pensando en que jugada van a hacer o como van a neutralizar la que surja en el próximo momento- y ciertamente tiene su chiste.
Pues, eso tiene que llegar a su fin, porque una de las ventajas del futbol es que un partido dura 120 minutos, con 90 de juego. El futbol americano, con su tiempo efectivo, los tiempos fuera, se ha limitado razonablemente a 2 horas y media, máximo tres, que permiten miles de anuncios y que aumentan el crecimiento del interés al acercarse el último cuarto, de acuerdo al contexto del juego.
La Liga Mexicana de Beisbol evalúa si hay que poner un tiempo límite y una vez alcanzadas las siete entradas, tantan, se acabó. Lo que permite que la televisión no sufra en laincertidumbre de cuando y a qué hora tendrán un resultado. Esto facilita también la cobertura mediática.
El béisbol ha cambiado mucho y la exigencia sobre el lanzador hacen que no sea recomendable usarlo más de 6 entradas, 7 a lo sumo. El juego se mueve a mayor velocidad que nunca, se lanza con más velocidad y los materiales han cambiado todo.
La ayuda electrónica, también determina la certidumbre de una jugada apretada, si fue seif o out, o si la bola cayó en la zona de strike. La última revolución que recuerdo en el béisbol fue la llegada del bat de aluminio hoy no me extrañará que llegue a los rayos laser para batear.
El nuevo béisbol es todo un show, promociones, entretenimientos, música regional, comida, bebida, seguridad, comodidad. El béisbol mexicano se ha modernizado tanto que un pelotero de 1960 le costará reconocer que se trata del juego que ama, aunque es el mismo se juega a otra velocidad y en otra dinámica.
Sin tanto apoyo mediático, como el futbol que es creación y soporte de la televisión abierta principalmente, el béisbol no solamente ha sobrevivido sino que se ahora es un imán de inversión abierto a los equipos, a financiamiento de las instituciones de béisbol, a los estadios que se renuevan o se hacen nuevos y modernos, a intercambios con equipos de grandes Ligas, como Yanquis contra Diablos Rojos.
Definitivamente, los puristas perdieron la batalla. Ganamos los pragmáticos.
Es su mismo juego, pero adaptado al criterio de ganar dinero, consolidar las estrellas de su deporte, y tener una estructura exitosa de renovación de peloteros, incluso en competencias mundiales, el béisbol mexicano deja mejores satisfacciones que la decepción nacional, perdón selección de futbol.
Ciertamente es inequitativo el espacio y coberturas de ambos deportes, pero el béisbol está jugando bien administrado y con certeza, y va con lo moderno, con la IA, con las computadoras, con las relaciones de juegos de azar, y con un nuevo interés por ver el Rey de los Deportes, que en proporción gana más que el futbol mexicano.
Horacio de la Vega, es cotidiano en la revista Forbes, citado en El Economista, favorito de Bloomberg, y del Financiero, sus variadas iniciativas, incluso sus incursiones como servidor público obras de gran calado para el deporte, si bien no le fue dado concluirlas como las concibió recibieron el impacto de su visión.
Expansión, también lo cita. Incluso su enseñanza, doctrina empresarial es ya recurrente en sitios específicos para quién la demande.
Supo relacionarse con el presidente López, y mediante el encanto que tiene para él la pelota alentó diversos proyectos, sacando algo positivo de esta riesgosa relación, porque es dormir junto a un paquidermo.
Ha trabajado con administraciones como la de Miguel Mancera, del PRD en la CDMX y ha salido incólume de su gestión pública, sin manchas.
En los años futuros, Horacio de la Vega, seguirá siendo el gran sultán del béisbol mexicano, que no puede darse el lujo de prescindir de su talento, pero a la par, seguirá siendo un codiciado consultor y asesor administrativo de los deportes que en el marco de la globalización, quieran modernizarse en sus operaciones, y llegar a nuevos niveles de éxito y busquen nuevas formas de financiamiento. El béisbol ya está en el siglo XXI a dónde llegó cuando se pensaba que tardaría demasiado en darse cuenta del cambio mundial.
Su teléfono de Horacio, no dejará de sonar, incluso puede llegar un llamado de la gran carpa, que sabe reconocer como en jugadores, el talento para ponerlo al frente de todo o muy cerca del Alto Comisionado del Beisbol en tanto su imagen,o algún gran equipo de la Carpa puede atraerlo, aunque su puesto es de máximo dirigente en México de este deporte a nivel profesional, su difusión, no cesa, mucho lo logrado para un deporte que la televisión condenó a desaparecer, o ser una pobre comparsa, y resulta ser un super-star de éxito que no tiene el tiempo y horas, del futbol y que en condiciones de equidad, nunca hubiera disminuido tanto pero esa mala racha, ya pasó, tal vez sea más vulnerable el futbol mexicano que la sólida estructura moderna del béisbol profesional, quién lo diría, Ramón Olvera, hasta se bebería un whisky doble, pero siempre fue abstemio. Y Juan García Uribe, se frotaría las manos de gusto, desde sus nubes.
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