
Por Manuel Gutiérrez.
Si Alberto Rojas, no se gana un Pulitzer o un premio europeo de periodismo, será porque no son justos sus jueces, o lo comprenden en su cabalidad, las revelaciones que hace, sobre el oficio de ser francotirador, una faceta de la guerra de Ucrania que está marcando este conflicto, pero sobre ese asunto, se han creado muchos mitos, a los que “Ruger” les dispara con su habitual certeza.
“Ruger” fue miembro de las fuerzas armadas de los Estados Unidos, probablemente de los Marines, que tienen fama de producir de los mejores y legendarios, como Norman Hathcock, que estuvo en la segunda mundial, en Corea y Vietnam, con 93 bajas confirmadas, todo un artista.
Aunque los Navy Seals, tienen a su héroe inmortal, Christopher Scott Kyle, nacido en Odessa, Texas, en abril de 1974, con 160 muertes confirmadas de 221, aunque en su cuenta personal, Kyle aseguraba que eliminó a 250 enemigos, sobre todo en Afganistán e Irak, con lo que tuvo un entierro de héroe, cuando colaboraba en acciones sociales y de reinserción de compañeros tocados mentalmente, fue asesinado de un disparo de fusil por un incapacitado.
Ruger, que recibe ese nombre por la marca de su rifle de alto poder, usa una arma que tiene un valor de 4 mil dólares, pero lo más cuida es una mira, que cuesta 5000 dólares, que le permiten abatir blancos a 1.5 kilómetros de distancia, ahora forma parte de las fuerzas armadas de Ucrania, y ejerce su oficio solitario en los campos de batalla de su país invadido por Rusia, pero su fama ha crecido mundialmente por los resultados obtenidos, con más de 120 blancos alcanzados, más lo que se acumule en esta semana, y es el héroe de Ucrania del Donbás.
El más grande y famoso de todos los tiempos de los francotiradores, es un finlandes, que tiene una aureola como en el maratón de Paavo Nurmi, el campeón inmortal del Olímpico de Paris, en 1924, ahora que los juegos regresan a la ciudad Lux. La causa ganado la prueba de 5 mil metros, luego de ganar la de 1,500 metros, con diferencia de una hora para recuperarse. Paavo arrazó en esos juegos con 5 medallas de oro, sumando los tres 3 mil metros, así como dos de campo traviesa.
Pero un francotirador de ese país, tiene el record mundial reconocido,195 nada menos que 542 muertes de soldados soviéticos en campo de batalla, confirmadas, durante la guerra entre 1939 y 1940, ese hombre fue Simo Hayha, conocido como la “muerte blanca” por su atuendo invernal, asi como por usar vendajes que ocultaban su rostro, terriblemente desfigurado, pero fue terriblemente efectivo. Nadie ha logrado comprobar esa cantidad de bajas, murió pacíficamente en su país natal.
MITOS DEL OFICIO, RUGER DESMIENTE.
Que un francotirador hable, es notable. Ruger, lo hizo, descubrió el velo del misterio sobre una labor que ha realizado durante 7 años, y a lo largo de toda esta guerra de Rusia en Ucrania. Tiene actualmente 30 años, es maestro de noveles tiradores, a los que enseña los misterios de su oficio vital para la suerte de la guerra. Estuvo antes en Irak, con las fuerzas de Estados Unidos que descubrieron su vocación de sniper.
Ruger citó a Alberto en los altos de Chasiv Yar, uno de los sitios de batalla más enconados de esta guerra en que detuvieron a los rusos. Por la noche ambos hablaron y contemplaban las explosiones, coincidió con Rojas en calificar el espectáculo del ataque de artillería rusa como “aterrador”.
Sobre su mortal oficio: “ Matar no provoca nada en mi alma. Yo lo hago porque de lo contrario en enemigo me matará a mí. Cuanto más disparo, más me gusta, yo soy un cazador”.
“Sentí remordimientos por mi primer muerto en esta guerra, estábamos atrapados en el aeropuerto de Lugansk, pero luego deje de pensar en eso. Yo siento odio por el enemigo que masacra a mi país, y sus vida me dan igual. No deberáinde venir aquí, no son bienvenidos”.
Ruger probó la vida civil, pero aunque desempeño varios empleos, se dio cuenta que era un cazador profesional. La guerra le da sentido a su existencia, a su habilidad.
Sobre la vida de este tipo de soldado explica: “ Los que tienen la voluntad más férrea, esos son los cazadores. Yo salgo a correr grandes distancias, todo son objetivos lejanos, hay que tener espalda, porque cargas con una arma de precisión pesada, el chaleco antibalas, las municiones, los víveres, pero un francotirador, se forja en lo psicológico, principalmente.
“Nos formamos todo el tiempo con retos psicólogicos, para provocar errores. Si hace algo mal los instructores te castigan, como con la privación de sueño, para que sigan encadenando malas decisiones, pero todo tiene un fin que estes bien entrenado. Te concentres en la misión, por mucho, sueño, fatiga, hambre que tengas. Y trabajábamos en grupo, un error penalizaba a todo el grupo, por un error afecta a todos”.
Y comenzó su ráfaga contra los mitos: “ Pocas veces combatimos en forma autonóma, pero llegan misiones así. Son en zonas grises, con presencia del enemigo, y bajo silencio de radio. Tienes que tomar decisiones por ti mismo. No puedes consultar a nadie”.
Cuando se trabaja con otras fuerzas, tienes que estar en contacto como observador para evitar muertos por fuego amigo, o para corregir el fuego a dónde se encuentra el enemigo de verdad.
¿Los duelos de francotiradores, un mito? Eso le preguntó Alberto. Ruger, dijo: “En 2016 me enfrente al mejor francotirador que he visto en mi vida, por su manera de abatirnos y de esconderse. Yo lo ví actuar a 800 metros de distancia en Donestk, era ruso con material de primera- Pasamos meses tratando de encontrarlo,cuando parecía que se había esfumado, disparaba de nuevo, con éxito. Aprovechaba la niebla, la lluvia y se desvanecia. Me hubiera gustado conocerlo personalmente, pero por información de inteligencia, supimos que murió en un bombardeo de nuestra artillería, dejó de matarnos gente”.
Los drones, que abundan han cambiado la forma del oficio. Ahora, los francotiradores no se mueven tanto. Hasta hace un año, podía cambiar de posición luego de una o dos noches, ahora no puedo moverme tanto, los drones tienen sensores térmicos. Encuentro un buen sitio y puedo estar ahí 4 o 5 dias sin moverme. Para eso cojo más comida y bebida, pero el trabajo es el mismo, esperar y cazar”.
Explica que este oficio despierta un sexto sentido. “En Bajmut, vigilábamos una zona ocupada, bebimos algo de te, y note un movimiento extraño de follaje, con la mira localicé un francotirador ruso, y lo derribé. Los rusos reaccionaron con un bombardeo intenso de artillería en toda la zona, estuve un buen rato sin moverme, pero hirieron a mi compañero”.
Extraño tipo de soldado que dispara una vez en una semana, un disparo un muerto, dicen en las escuelas de esta especialidad. Ucrania ha llevado por las características del terreno este juego al nivel máximo, solo los mejores sobreviven.
Rojas le preguntó: ¿Qué hay de cierto, sobre historias como la de Vasili Zaitev, el cazador de los Urales, que se dice que abatió a 242 alemanes en Stalingrado?
Ruger con certeza contestó: “ La URSS necesitaba héroes, y su propaganda los creaba- el cine ruso ha producido varias cintas con ese tema- El mito dice que Vasili, metía la bala por la mira telescópica de los tiradores alemanes. Sólo son cuentos para niños”.
Los tiradores si controlan su respiración, su concentración absoluta, el ritmo cardiaco, la trayectoria de la bala,velocidad, caída, viento, etc. por ello en las fuerzas de los Marines o Army, se apoyan por un compañero con mira telescópica, que da coordenadas y hace estimaciones del disparo, o correcciones, poco frecuentes porque luego del primer disparo hay que desaparecer.
La distancia se ha acortado en la guerra moderna, y el ser francotirador, no te exime del alcance de otras armas y de un fuego de saturación en la zona en que creen que se encuentra.
El juego de ha vuelto más peligroso que antes, que en el tiempo de Simo Hayah, que solamente se ocultaba en la nieve, y los rusos seguían avanzando, por el temor de disparos de sus comisarios políticos en la retaguardia, que los obligaban a obedecer las órdenes.
Eso le facilitaba enormemente el trabajo y un dato curioso: No usaba mira telescópica, porque el frío empañaba la visión, el lente brillaba y permitía localizarlo, y el frío terminaba rompiendo esas delicadas piezas, sólo la mira alta normal de su 7 mm.
En la era moderna, el camuflaje contra drones, y otras astucias que son secretas, son aplicadas por este tipo de soldados que en la segunda guerra mundial, tenían la misión de disparar de preferencia a los jefes, no a las tropas comunes, caso de los japoneses. Hoy el francotirador, sigue siendo letal, rarísimo y una pieza difícil de formar en las armadas modernas es difícil serlo.
En Vietnam, se usó como defensa extrema, en Khe Shan, en la ofensiva del Tet, en las base de Da Nang, y en otras posiciones bajo asedio enemigo, y los francotiradores, eran una forma de hacerlos bajar la presión del asedio, en que la pareja de especialistas, seleccionaba blancos en el perímetro de las líneas de defensa, y ahí aparecían los vietcongs o norvietnamitas, para sumar a la cuenta, sin tener que salir a la selva a ocultarse.
Desde trincheras entre sacos de arena, estos consumaban su oficio sin alejarse de su campamento, pero dejaban descansar de la presión a sus compañeros, cuando hacían lo suyo.
Entre las fantasías fílmicas, se presenta un intelectual alemán que se enfrenta y muere a manos de Vasili en Stalingrado,pero en la realidad nunca se enfrentaron.
El mejor según los historiadores, fue un austriaco MatthausHatzenauer, el mejor de todos, que logró 345 víctimas comprobadas en el frente oriental, incluso se registró una a 1.100 mil metros de distancia, toda una marcha para la época, en la segunda guerra mundial.
Otro, alemán, fue Heinz Thorvald, director de la escuela de francotiradores de la SS en Zossen, apodado Koning, y estuvo en Stalingrado, pero no hay pruebas históricas tal vez por la naturaleza secreta de ese tipo de misiones.
De ahí inflaron la leyenda del victorioso ruso, en la película “Enemigo a las puertas” pero hay historiadores que dudan de la existencia de Throvald y más aún del duelo concertado en Stalingrado, que era una batalla tan grande y compleja, cómo para tener duelos personales.
Otros grandes tiradores rusos fueron Iván Sidorenko, pero cayó en desgracia, el primero por ser originario de una familia conservadora y burguesa, o Fiodor Oklopkov, por ser de origen de una etnia minoritaria en la URSS, de origen yakuto, relacionado con los ucranianos-armenios, en la segunda guerra, que se distinguen por bañarse a 50 grados bajo cero, para lograr inmunidad con las enfermedades invernales, lo que los hizo impresentables, y de bajo valor propagandístico.
Ruger, por su parte, sigue activo mientras la guerra continúe y su leyenda seguirá narrándose entre las tropas de Ucrania,una historia de verdad. Ruger, está en los umbrales de la fama y es un cazador de militares invasores, especie que no está en peligro de extinción.
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