Por Manuel Gutiérrez.
Son un símbolo universal, reconocido son las “porristas” pero en realidad merecen ser las líderes del público, su palabra en inglés es cheerleaders, son el equipo perfecto que nunca falla, dieron lugar a un fenómeno que es parte de la NFL, y a un motivo de belleza, sincronía, que parece fácil pero detrás de ellas, hay toda una industria y un nivel incuestionable: Son perfectas.
Todo comenzó en los sesentas. Las Vaqueras de Dallas eran una porra mixta de mujeres y hombres, colegial. Pero a los Vaqueros se les ocurrió cambiar eso, poner una estatura, a las porristas, hacerles un traje adecuado, atrevido y característico, que representara los Estados Unidos. Así nacieron las Vaqueras de Dallas, que comenzaron una moda que siguieron todos los equipos de la NFL, ya son parte integral del show y no es posible futbol americano profesional sin ellas. Son tan importantes, pero…¿Cómo son?
LA AUDIENCIA Y LA SELECCIÓN.
Las Vaqueras, reciben al año hasta 500 solicitudes de aspirantes de todas partes del mundo. Anexan videos de su performance, de sus habilidades de danza. Concursan gimnastas, bailarinas de Ballet, Bailarinas de Salón, deportistas que se sienten atraídas por la coreografía.
La revisión de cada video se hace con toda la seriedad, para considerar las fortalezas de cada aspirante.De las 500 se manda llamar a una selección inicial para la audición en que se determina en un solo dia, desde las 7 de la mañana a las 11 de la noche, quienes integran el selecto grupo de 44 aspirantes que serán entrenadas para ser Vaqueras en Dallas.
Todo en Dallas es descomunal, y todo tiene la estrella solitaria. Los pasillos, tienen verdaderos monumentos a la institución. Contrastes, estrellas en el techo que dominan todo, estrellas solitarias por todas partes. Instalaciones seriamente diseñadas, aulas, auditorios el colosal AT and T, en que caben 5 Astrodomos, y vaya que es impresionante el de Houston, enorme.
Adentro cabe la estatua de la Libertad de Nueva York, y la punta de la antorcha no alcanza a tocar el techo. Un escenario de primer mundo a todo lujo para 96 mil espectadores, que pagan y mucho por ver los Vaqueros, incluso antes de que empiece la temporada.
Las veteranas de las Vaqueras, cuya carrera oficial en el campo de juego no podrá mayor de 5 temporadas, participan en la audición. Incluso las veteranas de 4 temporadas…tienen que ganarse el sitio y pueden perderlo ante una advenediza venida de la India, o de Japón, o de Colombia, o de Brasil.

Si quieres ser Vaquera, no te pongas tatuajes, porque aunque sean del motivo de los Vaqueros, no son aceptables porque rompen la estética que logran en el conjunto. Broadway, Las Vegas, y el gran show reciben a las egresadas, para ChorusLine, en oro. Pero las Vaqueras, son la medida de la calidad de todas las líderes del público. Las chicas que logran entrar, saben que entran a una sociedad de la que nunca saldrán.
Judy Tramell, como coreógrafa, y Kelly Finglass, son las máximas autoridades, más otra mujer, la señora Charlotte Jones, la esposa del dueño, que se encarga de ser la dueña de la organización. Las jefas y organizadoras de las Líderes del Público, cobran como Head Coach y tienen autonomía financiera.
El jurado de selección está compuesto de hasta 20 o más jueces. Son expertos en personalidad, moda, elegancia,incluso el que hace las suaves botas vaqueras blancas de piel de cabra, con la estrella solitaria, modelo clásico y exclusivo de las Vaqueras, chefs, músicos, influencers, bailarines profesionales, periodistas, gente destacada en la cultura, e incluso head coaches de otros equipos de animación de la NFL, que van con la idea de escoger lo mejor.
Cuando los otros equipos hacen su audiencia de selección las jefas vaqueras fungen como estrictas jueces de las Patriotas, o de las Cuervas, de las Jefas, etc.
Las calificaciones más severas son sin piedad a las veteranas. Están en interdicción y juzgadas. Si bailan solamente para cumplir, probablemente no pasen. Tiene que haber convicción, hambre, deseo de ser Vaquera por encima de todas las cosas de este mundo.
“Se trata de ser supermodelo, y atleta de alto rendimiento, más experta en la relaciones públicas” dicen las Vaqueras. La elegancia se impuso cuando una supervisora Suzanne Williams, llegó a las Vaqueras y redactó una Biblia, de reglas. Por ejemplo, presentarse un minuto tarde, es motivo de amonestación, malo tener dos amonestaciones.
Las reglas son que hasta ensayar deben estar presentadas al cien, con maquillaje. Las opiniones, las ordenes, de las líderes, de las Head Coach de las Vaqueras, se acatan con precisión total. Basta mascar chicle, en el vestidor, en el estadio, en una práctica, para que sean despedidas. NUNCA.
Suzzane implantó marcas de profesionalismo, aunque ya no sigue, dejó un legado formal de controles de la actividad, manual de cómo ser Vaquera. La selección puede dejar fuera a un 20% de las veteranas, que son suplidas con nuevos valores, sean quién sea, así su madre haya sido porrista de eras pasadas o tenga cargo ejecutivo.

El nivel de las participantes es más alto cada año. Las fundadoras del grupo recuerdan que empezaron bailando música disco, chasqueando los dedos –otro tema prohibido, nunca lo harán- y los primeros vestuarios fueron con piezas de plástico. Hoy cada prenda es milimétrica adaptada al cuerpo de cada Vaquera, que no puede subir gramos, su control de ingesta calórica es proverbial, y usan las telas más vanguardistas que la industria provee, así como calidad.
Con filtros de rayos UV, por ejemplo. El atuendo es básico, pantalón blanco corto, las botas blancas, la blusa corta con un moño legendario, que siempre busca aumentar el tamaño del escote. Lo que los selecciones buscan es “fuerza, expresión, emoción” en los movimientos de las aspirantes, ya podrán pulirlas a su gusto.
La formación académica cambio, de chicas con grado de colegial, a profesionistas especializadas en diversos ramos. Financieras, Contadoras, especialistas en educación física, especialistas de modas, diseñadoras, Dentistas, Doctoras, Maestras, especialistas de Ingeniería, de todo. La misma organización de Dallas, descubre que de la animación algunas podrán pasar a los niveles administrativos o técnicos. Todo es estudiado en detalle.
Las chicas veteranas juegan muy duro. “Sabemos lo que podemos perder” dicen y nada les duele más que quedar en la audición de prueba.
LO QUE VALE SER VAQUERA DE DALLAS.
El asunto de los sueldos, comenzó con 15 dólares por partido, que muchas donaban a obras de beneficiencia. Integrantes actuales dicen que ganan el equivalente a una empleada de una franquicia de comida rápida, o ser empleadas de un almacén prestigioso de moda. Pero el mundo cambia.
Tienen asistencia nutricional, kinesiologo, y todos los apoyos que puede recibir un jugador profesional de asistencia en la organización. Ellas dicen: “Cincuenta por ciento para las Vaqueras, equivale a un rendimiento que es de cien por ciento, para otras organizaciones”.
Las Vaqueras ni siquiera son dueñas de su uniforme. Cada temporada al inicio de la audición, deben regresarlo perfecto, como si fueran a usarlo ese mismo día. Las que se retiran pueden solicitar por escrito, alguna prenda favorita, que será utilizada como trofeo, en una colección privada. No se puede ir a malbaratar una prenda de las Vaqueras.
Anteriormente, los ensayos eran de noche, de las 7 a las 11 pero podían llegar a las 2 de la mañana. Las chicas dicen que ensayan cada rutina unas 7 mil veces. Para cada partido, hay que llegar antes que se abran las puertas, porque su presencia comienza el ambiente afuera del estadio e interactúan por segundos con los aficionados. Son como las princesas Disney, no son ellas, son la Vaquera No. 32, con su nombre, pero sienten que representan algo que encarna magia y prestigio mundial.
Si logran pasar la en la audición la terrible prueba de bailar en el pasto del AT@T comienza un entrenamiento especial. Las chicas compiten sin saberlo para ser líderes de grupo, las primeras 4 capitanas, son clave esencial en el éxito o fracaso de todo. Luego viene una segunda selección de capitanas segundas, otras 4, con ello se redondea el dominio de tablas, acrobacias, todo para 36 damas y sus combinaciones, y el mundialmente famoso avance con la patada alta, casi de 90 grados, que es la marca de la casa.
Las chicas salen con las jugadas aprendidas, pero nunca repetirán una actuación. El DJ, estudia el partido, el clima, ambiente al momento para seleccionar la música, y de prontosin aviso les pone a Donna Summer con Parque McArthur, por mencionar una rutina.
Las capitanas deben reaccionar en segundos, como quarterbacks del equipo. Y hacer los movimientos que deben seguir sus chicas, y obviamente replicar las capitanas segundas. Nadie puede equivocarse, pero nadie sabe que canción será la próxima. La capacidad de baile del grupo es de 3 horas continuas, pero empiezan en una jornada de 12 horas los días del partido, porque llegan antes, se muestran en el exterior, luego se preparan en el vestidor para la salida, ante 93 mil espectadores enloquecidos y terminan cuando ya no hay nadie.
El medio tiempo puede ser parte del programa, con un derroche de elegancia, precisión y desplazamientos. Mover los pompones, puede ser agotador. La sonrisa, el brillo en la mirada, es proverbial. Los entrenamientos son vigilados por múltiples cámaras, no se diga el show en el partido. Un error no pasa desapercibido.
Las HeadCoach y la dueña, registran cada detalle, las peinadoras, maquillistas, iluminadores, coreográfos, todos están al pendiente que a una de ellas no se le ve bien…el trazo de maquillaje debajo de los ojos…de la numero 25 y es motivo de preocupación.
Si bien eran empleo de medio tiempo, las Vaqueras son dinero y deporte. Al principio eran un gasto para la organización. Los directivos se percataron y preguntaron que podían hacer al respecto. La respuesta genera ganancias por millones de dólares en un mes, mínimo un millón de dólares, pero las chicas no reciben gran dinero, antes.
El profesionalismo les gana. Ahora ser Vaquera es demanda de tiempo completo. Deben asistir a otros países, cumplir contratos privados del equipo de presentaciones pagadas, estar en eventos sociales, asistenciales, cívicos, participar en desfiles famosos, presentarse como marco decorativo de llegada de nuevos jugadores, directivos, pasar a modelar trajes de baño, ropa de diseñador, modelar para las revistas de Sports Ilustrated, para los calendarios anuales en que salen las chicas luciendo mini-trajes para la imagen de cada mes, para magazines propios de los Vaqueros, y está estar presentes en recorridos de turistas que pagan por conocer el estadio por dentro.
Incluso el dueño realiza una presentación directa con el público que paga por conocer a la Estrella Solitaria por dentro, por medio de una presentación digital, en tamaño natural, y se le plantean preguntas de lo quieren saber y el dueño Jerry Jones, las contesta en forma directa.
¿ Por qué hizo un estadio tan grande? Es inevitable. La respuesta: “Es Texas, así lo soñé, no sabía si el dinero me iba a alcanzar. Viaje por el mundo, para tener la visión de lo quería. Esto representa a Texas, la grandeza y los Estados Unidos”.
Cuando comenzaron las porristas a pesar en el deporte de la NFL… La respuesta está en un juego cerrado con los Jefes de Kansas como visitantes que ganaban en Monday Night y en el tercer cuarto, un camarógrafo puso su lente en lo hacían las chicas de animación.
La sorpresa mundial ocurrió. Fabulosas, míticas, increíbles, pero una de ellas, la Vaquera Gwanda Swanson, se percató de eran enfocadas por la NBC que había dejado de seguir por más de medio minuto el juego. La chica miró directamente a la cámara y guiñó un ojo, lo que desconcertó a los narradores, que se sintieron aludidos, como millones de espectadores.
En ese momento en 1975 el 10 de noviembre, la televisión supo que el futbol americano tenía otro gancho de leyenda y de enorme poder. Las animadoras, las Vaqueras y vino la fama mundial.
Todos procedieron a seguir los standares de Dallas. Y formaron sus propios equipos, de gran calidad, pero las Vaqueras son la moña en lo más alto por siempre. Estaban lejos del equipo colegial de animación de 1972. Tienen su vestidor lujoso, personal, con su foto número y origen, son parte de la historia.
Contra lo que puedan imaginar, la moralidad es un rubro muy exigente. Tienen chaperonas rudísimas que pueden someter algún exaltado. El estadio de Dallas cuenta con 3,853 pantallas de televisión, incluso una dentro de la cárcel para los aficionados mal portados, a disposición del Sheriff del condado, pero con televisión para sigan el juego sin perderlo.
El contrato no permite salir, o fraternizar con ningún jugador del equipo de Dallas, o expulsión inmediata. La que logra llegar, nunca quiere salir. No es el pago, es la magia y ahora un entorno mundial y otras condiciones porque es un trabajo muy demandante.
La moralidad y la ideología es muy norteamericana: Esfuerzo, superación logro, sueños, capitalismo, desarrollo máximo, asombrar y hacer felices a los demás, aunque vengas del velorio de tu madre, eres impecable, eres Vaquera, no tú.
Incluso hay una vertiente dominante de cristianismo muy fuerte entre las Vaqueras, que sin ser religiosas, muchas tienen a Jesús como su inspiración máxima. Tienen novio, si es el caso, y si lo desean pueden casarse, para poner fin a su carrera.
Una petición de mano, y la aprobación de una relación la hacen las hermanas más cercanas, que alientan o no el asunto. Tienes que convencer a unas 15 muy próximas.Muchas salen al altar. Pero su vida cambia totalmente, en la tercera edad, son damas arregladas, bien vestidas, y forman una fraternidad que se apoya y convive instalada por generaciones, que dan la bienvenida a las nuevas, ayudan a la que lo necesita, y siempre, siempre son Vaqueras.
Puedo decir más, pero ya es suficiente. Son perfectas.
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