Por Manuel Gutiérrez
Mal de muchos, consuelo de tontos. Así es como México enfoca su creciente endeudamiento bajo el rompimiento de la disciplina fiscal de 4 años que tuvo López Obrador, pero los años 5 y 6 de su sexenio, fueron extremos en deuda, sin justificación que que no fueran los resultados políticos pero comenzamos a vivir las consecuencias de ese derroche enfermizo, ya adedudamos 15 billones 521 mil millones de pesos, duplicamos el adeudo.
El endeudamiento es una forma de lograr recursos para el desarrollo, para grandes obras públicas, por ejemplo: Un oleoducto, un ferrocarril, un hub aéreo, es decir un aeropuerto para millones de usuarios, no modelos de lámina patito tipo AIFA.
Gastos enormes que resulten vitales para la vida de un país, su industria, sus alimentos, los energéticos, sus servicios, el turismo, incluso la defensa. México gasto 8 mil millones de pesos en la elección de jueces de la reforma judicial, para un 10% de la población que acudió a votar en un marcado abstencionismo, gasta mucho en operación política.
Estos se obtienen emitiendo deuda en papel o bonos, que se comercializan preferentemente en el extranjero.
Los datos del Fondo Monetario Internacional y de la Organización de Cooperación y Desarrollo Económico (OCDE) demuestran que el mundo adeuda 117 billones de dólares, repartidos en diferentes escalas entre los países.
El Grupo de los 7, en que se encuentra Estados Unidos, y otros países destacados de Occidente, tienen un 4.4% de su PIB comprometido en deuda; aunque otros indicadores muestran señales alarmantes en el caso de Estados Unidos, pero los países en desarrollo, entre los cuales puede anotar a México, manejan un 8.4 % de su PIB.
Actualmente el mundo debe más dinero, que luego de la segunda guerra mundial, por el manejo inescrupuloso de los recursos obtenidos en el extranjero, pero el problema es que la deuda genera intereses, y los intereses siempre en ascenso, presionan las políticas de los países privándolos luego de prestaciones esenciales para la población.
De menos la Sheinbaum, admite que su gobierno ya no tiene más recursos que los presupuestados, como para atender presiones de los llamados maestros del CNTE que de obtener sus demandas requerirán 72 mil millones de pesos para cubrir sus aspiraciones de jubilaciones, prestaciones y bonos, así como el recorte del tiempo de jubilación.
Si un país, que accede a este tipo de préstamos, no realiza inversiones certeras, transparentes y productivas, simplemente refacciona a su clase gobernante, para convertirlos en millonarios al día posterior, pueden perder la brújula, el control de su país y verse obligado a tratamientos de shock, en que se apliquen dolorosos remedios económicos que pueden ser:
1.-Más impuestos, menos sueldos 2.-Pérdida de prestaciones de bienestar, dado que México es el único país del mundo que regala dinero a los sectores elegidos como clientes leales de su política, 3.- El cese de programas de atención médica,o acceso a la educación de calidad.
4.- Incluso la pérdida de valor de su moneda, devaluar es en ocasiones un remedio necesario.
A los préstamos internacionales con organismos financieros mundiales, pueden sumarse compromisos con casas de finanzas privadas de alcance internacional, cuyos préstamos se agregan al endeudamiento como otra cuenta adicional. Y para colmo, los gobiernos piden prestado mediante la emisión de bonos soberanos.
La emisión de deuda soberana, implica que se emiten acciones/obligaciones es decir papeles de deuda que reconocen el préstamo, con tasas variables de interés, que son adquiridos por ciudadanos extranjeros o corporativos financieros con que el emisor se obliga a pagar cada determinado ciclo de tiempo.
Los gobiernos del mundo debían en 2024, por bonos de deuda soberana solamente 3 billones. Pero por un fenómeno extraño ocurrió y todos los gobiernos incrementaron esta forma de endeudamiento: Pasaron a emitir 17 billones, una cifra descomunal. El mal ejemplo cundió en el pésimo manejo de los recursos macroeconómicos.
Esto sujeta a las economías nacionales a cubrir intereses, a negociar re-financiamientos pero en general se observa que se gasta más intereses en muchos países, que en defensa o en prestaciones esenciales que generan bienestar.
Estados Unidos pese a sus cifras está en el octavo lugar mundial, en segundo es de Japón, con mayor pasivo bruto, Italia en séptimo, en décimo Canadá, superado por Francia.
Todo era prosperidad para los Estados Unidos, en 1960. Pero el financiamiento de gobiernos caros, derrochadores, que hicieron gastos enormes en diferentes rubros, obligó a un crecimiento de 78 veces los adeudos de esa época, aplicando enormes gastos militares, préstamos de fondo político en naciones en desarrollo, que muchas veces no fueron recuperables.
La misma Rusia con el rompimiento con Estados Unidos, dio un golpe muy severo a su economía al requisar industrias de marcas estadounidenses en Rusia, que salieron perdiendo junto con capitales y una balanza de pagos deficitaria, porque importan demasiados bienes del exterior.
Esto hace más costosa la cuenta pública, actualmente no hay gobierno sin adeudo.
El Instituto Peterson, revela que la deuda paso de 881 millones a 1.8 billones, pero las cifras siguen elevándose.
Esto puede obligar a que los organismos financieros caso de Ficht, Goldman y otros como Standart, rebajen la calificación lo que acaba de sufrir Estados Unidos a AA1, de AAA pero el hambre de compra de deuda no se detiene.Japón sigue comprando deuda, por sus resultados garantizados. México también tuvo una disminución de categoría en su calificación, pero no es tan grave, pero muestra que la economía mexicana se detuvo y no se recupera.
Bancos centrales buscan ese tipo de operación que asegura ventajosos resultados comprando deuda de los países que tienen recursos naturales o que pueden de alguna forma ser apetecibles para controlar situaciones preferenciales de inversión y mercado, como compensación.
La UNCTAD que se fija principalmente en el tercer mundo,indican que la deuda incrementa el déficit público, incluso supera el 99% de los ingresos de exportación. Brasil, por ejemplo, tiene una sensible deuda soberana de 62.1% ynormalmente con el debilitamiento de las finanzas públicas se presentan cuadros de erosión de la base impositiva, es decir recaudan menos tributos lo que puede generar aspectos inflacionarios y depresivos de la economía, Brasil vive un régimen populista con Lula Da Silva, que cortó la recuperación lograda por Bolsonaro en industrias clave como la petrolera que marchaba a la privatización.
Africa, por ejemplo padece de tal manera, este problema que un presupuesto de 3,300 millones de dólares, se consume su 10% simplemente en intereses de deuda, gastan más en ese rubro que en salud o educación que tanto necesitan. El modelo se repite en América Latina.
México sin embargo cerró en una efusiva parranda financiera al solicitar deuda para solventar gastos…políticos,terminar apresuradamente sus obras para inaugurarlas y heredar barriles sin fondo en materia de subsidios, todo lo gubernamental, requiere subsidio. Nada es rentable por sí mismo, la deuda mal empleada se vuelve contra el gobierno actual, lo quiera o no.
Claudia Sheibaum, sabe que un cataclismo se vendrá en el momento en que no tenga dinero para regalar al pueblo, sinlos donativos de dinero clientelares, el amor acaba. Los megaproyectos incosteables de la administración, los gastos de campañas, que nos dejaron 7 billones de deuda adicional que no tienen respaldo y generan intereses, todos sabíamos que el 2025 no podría ser tan elástico en gastos, como cerró el sexenio populista anterior con el que quiera o no, debe marcar diferencias claves, porque el nearshoring ha sido más discursivo que real, y la fuga de capitales continúa, solo se quedan los que tienen inversiones fijas en México.
De hecho esto es otro factor de definición, o seguimos mal y de malas, o rectificamos y no tiene recursos el gobierno federal para derrochar como lo hizo López Obrador. Una situación que puede tornarse volátil y de alto riesgo, porque el endeudamiento tiene tiempos previstos y al vencimiento hay que cubrir. Y como deuda soberana, están garantizados por la nación emisora.
El caso mexicano hay motivos de estar preocupados porque por diferencias mínimas, se ha evitado la oficialización de una recesión, pero el fantasma no se va, sigue ahí próximo dispuesto a ser una realidad, pero incrementándose por los números rojos de Pemex, CFE, Mexicana, Tren Maya, refinerías, así como el Corporativo Militar.
En 2025, la deuda soberana de México es del 49.2 del PIB, lo que es un indicador aceptable, pero el país requiere tener mejores fuentes de ingreso, así como reducir el endeudamiento porque puede tener consecuencias para el pretendido desarrollo, que está en 0.2 del PIB, evitando ser catalogado como recesión.
Pero por cada mexicano, se adeudan en 2024, 126 mil 818 pesos pero se estima que en 2030 podría llegar a 174 mil 801, aunque usted no haya visto un solo dólar de los obtenidos.
Sin embargo, los economistas oficiales como el titular de la Unidad de Planeación Económica, Rodrigo Mariscal, declaróque los “mexicanos tienen músculo, y los ahorros suficientes para enfrentar la recesión” lo que paso a convertirse en un chiste para los sectores especializados presentes en una conferencia presentada en el marco de Americas Society.
Pero las respuestas no tardaron en llegar: Ivonne Ortega de Movimiento Ciudadano lo desmintió los datos del funcionario de Hacienda de México: “Un 30% de los mexicanos no tiene ningún ahorro, decir que los mexicanos tienen ahorros para enfrentar una recesión no es cierto”.
La diputada coordinadora de color naranja, tomó datos de la Encuesta Nacional de Inclusión Financiera, (ENIF) como base para desmentir al funcionario que argumentó que por primera vez el 50% de la población tiene más de 30 años, por lo que estamos bien abastecidos. (¿?) sin crecimiento económico.
Estos alegres datos, poco creíbles de Rodrigo Mariscal Paredes, contrastan con los fracasos de las iniciativas del gobierno federal como el Paquete contra la Inflación y la Carestía, (PACIC) creadas desde el gobierno de López Obrador, y continuadas por Sheinbaum, como un fracaso, porque los precios han subido, el poder adquisitivo de los mexicanos es más limitado y los bolsillos mexicanos siguen bajo presión, según la nota de Proceso, sobre el pronunciamiento.
Exteriorizar opiniones tan ligeras, solo producen desconfianza, en la clase de criterios que controlan nuestra economía, en que todo se explica con indicadores precisos y en un contexto científico, no de pirotecnia verbal y ahora con un poder judicial oficializado con el gobierno y sus intereses que pone un sombrío horizonte al sector empresarial.
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