Entre excesos de los tlajoboes -una especie de aristogatos que envolvían con adulaciones y mentiras al gobernador Aristóteles Sandoval-, o sea, los integrantes del primer círculo de “políticos” que agobia con sus lisonjas y yerros a Enrique Alfaro; los expertos en marketing político pero autistas en Comunicación de Gobierno, o sea, los covachos -una especie multiplicada del ya defenestrado Alberto Lamas de Aristóteles Sandoval- y la falta de oído político de Enrique Alfaro, sumados a los chiqueos “democráticos” de Ismael del Toro a Pedro Kumamoto en la actual legislatura, tienen a este independiente en primer lugar de preferencias rumbo al Senado, fuera del mismo a Clemente Castañeda y eso ya es un rumor a voces que hoy hace eco en la capital del país.
Roberto Rock, en su columna Retrato Hereje de El Universal, cuyo link cito al final de esta columna, expone la sorpresa que se van a llevar todos aquellos que creían que estos tiempos son idénticos a los de ayer. No. La gente está no solo super enojada, sino lo que le sigue, y tiene a Andrés Manuel en las nubes.
Luego, a Enrique no le ayuda nadie.
Empiezo por Juan Enrique Ibarra Pedroza su ya decrépito maestro. Sin quererlo, o queriendo, le ha jugado las contras desde Palacio Municipal. Dejó ver a sus amigos sacerdotes que podrían quitar la terrible inversión o gasto en la escultura sincretismo -nadie sabe quién rayos le sugirió a Alfaro meterse a gastar dinero público para halagar o denostar a una religión específica en detrimento de las demás cuando lo mejor es no pretender alterar el piso parejo-. Ibarra al asumir su interinato, deslizó a la curia que si lo apretaban -viejo estilo en el que se formó, el de apriétenme y les resuelvo para que vean que soy eficaz- podría quitar la escultura -fueron los covachos los ocurrentes, ya recordé-; luego, para martirizar a Ismael del Toro, Ibarra simula que hay un gobierno protodemocrático y protohonesto y ha querido despedir a los servidores públicos de Guadalajara que colaboran en las campañas políticas de Ismael ¡en sus ratos libres!- y finalmente, ¿cómo dejarlo aquí de sustituto cuando podría operarles en el interior del Estado?
Ya que a los alfaroboes les encanta el futbol, diremos que los covachos son buenos estrategas para el ataque, como Ricardo Lavolpe o el Piojo Hererra, pero les encanta contratar jugadores a modo como Gustavo Matosas, para hacer negocios personales solo que a Matosas no le hicieron caso sus jefes. Más claro, los covachos sustrajeron el presupuesto de prensa sosteniendo una tesis imbécil de que las redes lo son todo, e hicieron pelear a Alfaro con Mural y hasta con El Informador. Todo el presupuesto de Comunicación fue a parar a “redes” y a “creatividad”.
Luego, las transas y andanzas de Pablo Lemus. Sin comentarios por hoy. Se las toleran, se las permiten y hasta se las festejan.
Total, nadie quiere que llegue Clemente Castañeda al Senado: ni Juan Enrique, ni Ismael, ni los covachos, ni el propio Clemente y hoy Jalisco se significa por ser el primer estado que tiene adelante a un Independiente en la carrera senatorial. El PRI está perdido, le dan cuando mucho 20 escaños de 55 que tiene en un universo de 128 bancas. A Morena le dan esas 55 y al Frente 44. Nueve -anticipa Roberto Rock hoy domingo 15- “quedaría en otras manos, entre ellas muy probablemente las de al menos un independiente”. Ese, señores, es Pedro Kumamoto.
La ingobernabilidad para Enrique Alfaro siendo gobernador -porque ganará- ya está a la vuelta de la esquina.
Al tiempo.
El link de la columna es: http://www.eluniversal.com.mx/columna/roberto-rock-l/nacion/senado-la-guerra-que-viene
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