Por Amaury Sánchez G.
En esta metrópoli jalisciense, tan célebre por sus tortas ahogadas como por sus autoridades ausentes, parece que ya no basta con que llueva sobre mojado. Ahora también se abre la tierra para tragarse coches, banquetas, árboles… y, con tantita suerte, uno que otro pretexto burocrático. Sí, amigos, hablo de los socavones, esas trampas urbanas que aparecen cada temporal como si fueran parte del Tour de Francia, pero versión tapatía: hoy en La Calma, mañana en La Duraznera y pasado en El Bethel. ¡Nos falta uno en “El Colmo” y cerramos la colección!
Lo curioso no es que se abran cráteres en medio de las avenidas —al fin que eso ya parece tradición local, como el mariachi o el tejuino—, sino que nadie había exigido oficialmente un mapa de riesgos, ni una ruta de escape, ni un instructivo para salvar el coche antes de que se lo chupe la tierra. Nadie… hasta que apareció el diputado Alberto Alfaro García, quien, por lo visto, sí camina por la ciudad, aunque sea en vehículo de punto medio.
Resulta que este honorable legislador de Morena, sí, ese partido que a veces gobierna como oposición y a veces opone como si gobernara, propuso un exhorto para que el SIAPA —ese organismo que en teoría da agua, pero en la práctica da coraje— elabore un mapa integral de riesgo de socavones. Y no sólo eso, también pidió mantenimiento a la red pluvial, coordinación entre ayuntamientos y hasta descuentos a quienes no tienen agua. ¡Un aplauso! O por lo menos, una coladera que no se trague peatones.
Y es que la bancada morenista en Jalisco, comandada por Miguel de la Rosa, decidió que ya era hora de dejar de tapar el sol con un paraguas roto. El exhorto de Alfaro no es cualquier choro legislativo: tiene geología, hidráulica y, sobre todo, sentido común, que es más raro que encontrar presupuesto para obra pública en año no electoral.
Eso sí, no falta el suspicaz que diga: “esto lo hace por protagonismo”. Pues mire usted, si exigir un mapa para no caer en un pozo cuenta como protagonismo, entonces que todos los diputados se vuelvan divas del drama. Mientras no nos pidan a los ciudadanos que llevemos casco y soga por si caemos en una zanja camino al Oxxo, que propongan lo que quieran.
Porque entre usted y yo, la ZMG no se está hundiendo sólo por las lluvias, sino por décadas de desidia, mala planeación, y eso que los políticos llaman “ajustes presupuestales”, que en español se traduce como: “no hicimos nada, pero hicimos como que sí”.
Así que, aunque suene increíble, Morena en Jalisco sacó la cabeza —sin que se la tragara un bache— y propuso algo sensato. ¿Será porque ya huelen las campañas? ¿Será porque sí les importa la ciudad? ¿O será que ya les tocó pagar reparación de suspensión? Sea lo que sea, bienvenido el susto, si con eso se despiertan.
Y por favor, SIAPA, si nos vas a dejar sin agua, por lo menos no nos dejes sin suelo.
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