
Horacio Villaseñor
Nada en Guadalajara, ni en el país, está bien, pero lo explicaré desde el ámbito local donde tengo experiencia adquirida con los años. Al fin y al cabo,todos los partidos políticos han demostrado ser igual de “malitos”. He observado y estudiado a los encargados de administrar al ayuntamiento desde 1977, hace 47 años cuando aún ganaba elecciones el Partido Revolucionario Institucional (PRI). En mi opinión, Guadalajara tuvo buenos alcaldes hasta 1992, la sociedad económica venía presionando para lograr filtrarse y compartir el poder político lo que sucedió a partir de 1995 cuando el Partido Acción Nacional gana el derecho a hacerse cargo del Gobierno de Jalisco y del de Guadalajara después de la tragedia más recordada de años recientes, las explosiones del 22 de abril de 1992 en el sector Reforma de esta ciudad. Durante el periodo mencionado, solo un alcalde, quien gobernó la ciudad entre 1980 y 1982 es recordado, por propios y extraños, como visionario, en tres años logró adquirir una gran cantidad de terrenos para el desarrollo de la ciudad, sin endeudarse y realizó importantes obras públicas, lo que hasta ahora nadie ha podido volver a hacer ni siquiera en periodos municipales aumentados a seis años. Adquirió la mayor cantidad en la historia de metros cuadrados de tierra para el futuro desarrollo de la ciudad y en solo tres años pudo entregar 33 % más de áreas públicasde las que recibió al inicio de su encargo, terrenos queutilizaron administraciones posteriores, para bien y para mal. Eugenio Ruiz Orozco los aprovechó positivamente para construir el zoológico, un parque temático y centro de conservación ubicado en la Barranca de Huentitán, en cambio, fueron negativamente aprovechados por Enrique Alfaro Ramírez para la construcción de la Arena Guadalajara, un centro de espectáculos. Sin dejar de reconocer la probidad y civilidad de alcaldes como Gabriel Covarrubias Ibarra, las tres administraciones trianuales que siguieron a la de Arnulfo Villaseñor Saavedra fueron beneficiadas, se les facilitó el reto porque sin duda les dejó “la casa arreglada”, bien equipada con infraestructura moderna, vehículos nuevos, equipos suficientes, empleados públicos bien pagados y sin nueva deuda. Probablemente, la ciudad bien gobernada entonces, reconocida en el mundo como una ciudad segura, funcional y bonita, hizo que Enrique Dau Flores confiara en el cuerpo de bomberosque dirigía el Mayor Trinidad López Rivas para atender los olores de gasolina que aparecieron en el drenaje del Sector Reforma y el resultado es historia. Después, llegaron gobernantes emanados del PAN y como fueron un fiasco regresó el PRI otros tres años y, desde entonces, los de Movimiento Ciudadano llevan 10 años encargados de la ciudad sin mérito notable alguno. A propósito, aunque MORENA no ha gobernado Guadalajara tampoco ha demostrado, en Tlaquepaque, poder hacer lo hecho por Don Arnulfo. Todos los partidos políticos, desde entonces, han sido igual de chafa lo que demuestra que no es problema de elegir entre conservadores y liberales, sino entre personas capaces o incapaces para el ejercicio de la función pública. Como podemos observar, no es fácil ni común que haya gente, dedicada a la política gubernamental, con visión a largo plazo y un profundo compromiso social, que piense en el beneficio colectivo y en la solvencia económica de las instituciones como Don Arnulfo, de allí que no extraña que la gente esté hasta la madre de la ineptitud de los encargados del gobierno. Ni hablar.
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