Por Manuel Gutiérrez.
Definitivamente una manera de comprender que la arquitectura es una de las artes bellas, es visitar algunos de los castillos del valle del río Loira, en Francia. Hay 300 por lo podrías emplear un año en recorrerlos, pero los 17 más famosos o significativos, también consumirán los días de un viaje corto. Estudiar uno a profundidad desde la técnica puede demandar mucho tiempo.
Entonces hay que hacer una muestra y está determinada por el interés turístico, las facilidades de acceso y la apreciación de los castillos elegidos.
CHAMBORD.
Por algún momento iba a ser la sede real de Francia, pero quedó en intención. Utilizado una vez al año por su majestad, Luis XIV, Chambord intentó en algún momento parecerse a las ideas del monarca en cuanto a dominar geométricamente el paisaje pero es un castillo “moderno” por decirlo de algún modo: Tiene revestimientos, adornos, no muros de piedras antiguas pelonas.
Por tanto tiene mucho de Versalles, pero no lo iguala. Tiene canales navegables para que si lo deseaba la realiza llegara por barco el Rey a su residencia. Tiene jardines enormes, perfectamente trabajados, sus espejos de agua, pero la arquitectura del lugar, así estuviera en la Luna, impone respeto, la simetría, la proporción aúrea lograda, en el todo el conjunto, el buen gusto.
Es una clase envidiable para los aspirantes de arquitectura que alguna vez deberían de ver lo que sus antecesores eran capaces de concebir y mejor aún para durar.
Chambord parece estar a la espera de su majestad hoy mismo. Versalles quita el aliento, deslumbra con sus adornos, espejos, con el despliegue de dorados y figuras decorativas, pero Chambord lo intentó y se quedó muy cerca de este nivel. Buen intento.
La escalera central es sin lugar a dudas un juego matemático perfecto. Conduce a todas partes, está concebida a corta altura en cada peldaño, te da tiempo a tomar aire. Pero la distribución a salones, a áreas del castillo, es en sí misma una muestra del talento de los diseñadores. Recibe miles o tal vez un millón de visitantes por año de todo el mundo. ¿Pero que le puedes ver a un castillo?. Mucho, porque es sociología viva, que hacían para instruirse, entretenerse, que comían, que bebían. Suponiendo que ya llegaran las cotizadas especias, supongo que sentían que eran los manjares máximos.
Pero la verdad, un clase media de cualquier país del mundo, come mejor, tiene mejor atención médica, y diversión y conoce más mundo que monarcas de esos tiempos, sesupone que menores riesgos que los habitantes de esos tiempos, pero no. Guerras, delincuentes, epidemias, divisiones y luchas por el poder, eran comunes pese a la contención de la Iglesia, o en ocasiones precisamente por su participación. Era un tiempo que era rápido para ellos, como lo es para nosotros, con la salvedad que la gente moría más pronto normalmente, por enfermedades, remedios de las mismas o por inexplicables causas de ese tiempo, simplemente clavaron el pico y bye.
Eran castillos porque eran viviendas, pero principalmente baluartes defensivos, con capacidad de alojar en apuros a toda una comunidad, sus rebaños y hacer funciones militares. Los fosos eran parte de hacer inexpugnable un lugar. Sin embargo la artillería, incluso usada por los turcos, en la caída de Constantinopla en 1253 aproximadamente, mostraron que los muros gruesos ya no podían con el poder destructivo de la pólvora. Cañón mata castillo. Pero aprendamos a verlos, son episodios pasados en que se puede imaginar, reconstruir formas de vida son interesantes y muy pedagógicos.
CHEVERNY UN CASTILLO VIVO.
Cheverny, cuyo nombre me hace evocar un buen brandy mexicano ya desaparecido, es un castillo interesante, muy competitivo aunque no es más apantallante, no es el mÁsgrande, o el más antiguo, no es el más elegante, pero tiene una diferencia con sus similares: Esta vivo.
Cheverny es vivienda actual de la familia que ha sido propietaria durante generaciones, incluso del Conde de Cheverny que circunstancialmente observaba a los visitantes y que tuvo a bien recomendar que no dejaramos de visitar su casa de los perros luego de sin ceremonias revelarse como el amo del castillo.
Es un castillo que muestra lo que hubiera pasado si los inquilinos descendientes de las casas que los ocuparon, siguieran con una dinastía viva. Cheverny sigue siendo un castillo que va al paso del calendario. Por motivo de Día de Brujas, su decoración de jardines y en el interior era ad hoc, con los motivos esperados de ese día, Cheverny se decora al tema del momento.
Si usted lo visita en navidad, Cheverny será un recinto navideño con árboles, copos, santas, o nacimientos. O puede ser recinto de la vendimia de la uva. Porque tiene viñedos, y produce vinos. De la misma manera sus campos son explotados con tractores y maquinaria moderna, pero siguen dando cosechas como en el siglo XVII o mejores aún por la tecnología, pero siguen en el mismo asunto, vivir de la tierra.
La villa de Cheverny existe todavía, con pocos pobladores, un tanto desierta, pero todavía es un pueblo vivo. Con Iglesia pequeña sobria, neoclásica, con campanas y todo, algo polvorienta, porque estos recintos en Europa parecen ya más anexos de Museos que lugares vivos de culto, pero supongo que todavía opera ese asunto, en ese lugar.
La escuelita mínima, como una broma medieval, está lista todavía y con equipamiento de inicio del siglo XIX se ve encantadora, pero al parecer ya tampoco se usa.
Las callecitas de la villa, con curvas, para rodear las casas, o para disminuir velocidades sin tener topes, son un paisaje encantador. Con ropa de época y caballos, y una parafernalia adecuada, podría ser de uno o varios siglos atrás la visión. Por eso es tan fácil hacer series de épocas pasadas.
Cheverny muestra al mundo como vive la familia Cheverny. Hay aposentos de los ancestros que se destinaron a museo, con el mobiliario muy interesante incluso la clásica bacinicay la ropa de la época, los espejos.
Bordados, filigranas, la moda textil de cada tiempo. La zona de vivienda que sigue activa, como lógicamente supondría,queda reservada.
Cheverny era uno de los principales centro del “deporte” de la caza de la zorra, o zorro, no les pedían acta de nacimiento, en que un grupo de elegantes jinetes con toda formalidad,bajo el llamado de un corno francés muy singular, siguen a una legión de perrotes, grandotes, una raza que al parecer es originaria del lugar, y que se especializaba en dar muerte de los zorros.
Esta formalidad de la que encargaban en realidad los perros, era excusa para un agitada cabalgata, con sus ventajas para los que desearan retirarse del mundanal ruido, no me pregunten para qué, era para responder las dudas cósmicas, otros lo manejaban como oportunidad de negocios, y los más por enterarse si casa seguía siendo opulenta y afortunada, y chismes como siempre la sal de la tierra. Y algunos creyentes del “deporte” pero no se puede juzgar una época con criterios de otra.
En particular me alegro cuando el zorro la libra, pero con una comitiva de tambores, ruidos para asustarlos, expertos en seguir rastros, su suerte estaba muy comprometida. Luego al final los primerizos eran iniciados con la sangre del zorro que se aplica por el señor o el marshall de la cacería, a los novicios manchando la mejilla o la frente.
Luego, los nobles se cambian, (algunos se bañan) pasa a la sala de banquetes para cenar con toda formalidad, beber buenos vinos, saborear viandas y fumar buen tabaco.
Los jugadores podrían pasar a algún salón a saber cómo andaban de suerte. Los perros parecen mastines enormes, grandotes y deben ser una raza especial tienen una casa propia en que duermen abrigados y están encerrados para evitar que te confundan con un zorro. Es motivo de orgullo de los nobles del lugar.
En mi oportunidad estaba programado visitar Chenonceau, pero por alguna razón estuvo cerrado y la distancia y tiempo hacían ver que el tiempo disponible fuera tal vez muy breve para hacer la visita, así que nos propusieron mejor ir a conocer Blois, fuera de itinerario.
Fue una afortunada decisión, porque Blois es un lugar de encanto, una ciudad real con pasado, con techos de dos agua, montones de chimineas de dos salidas, y al atardecer podría parecer que estás viendo un pueblo francés de siglos atrás.
Tiene su propio castillo, su noble herencia y mucha historia que no aprendí y menos voy a contar aquí, pero desde el castillo la ciudad pequeña adquiere una personalidad envidiable, es un lugar de extrema belleza y de historia preservada en forma natural, porque si bien hay automóviles,oh los Peugeout, los Renault y los alemanes, y uno que otro inglés o italianos desbalagado y toda la modernidad, la fisonomía del lugar es muy apreciada, bella.
Definitivamente un arquitecto deberá asomarse a conocer las maravillas del mundo, y en Europa y particularmente en este valle del río Loira, los arquitectos se dieron a componer sinfonías hermosas de contrapuntos, de arcos, de perspectivas, que asombran. Un conocedor encontrará en esas visiones las respuestas técnicas a los desafíos que plantearon.
Demasiada historia, demasiado conjunto arquitectónico, demasiado que ver, este valle de castillos te marca, porque no lo puedes conocer en profundidad, ni en detalle, pero advierte de la necesidad terrible de saber un poco más.
Lo simpático del caso, fue el conde de Cheverny, con pantalones vaqueros, un tweed y con excelente español, entre otros idiomas que maneja y curioso porque aprovecho para preguntar mucho sobre México, incluso lamentar lo del tren maya por anti-ecológico, destino al que ha venido y del que aún no está satisfecha su necesidad de conocer y no pretendía ser guía de nadie, simplemente es su casa, y sigue viviendo ahí y los visitantes le ayudan a mantenerla, porque los castillos cuestan.
Una catedral como la Colonia, cuesta 30 mil euros diarios de mantenimiento, es colosal, pero esto aplica, por eso en algunas cobran, pero verla vale los euros que piden como muchas de esas joyas.
Europa oferta muchos sitios de belleza de historia detenida y de monumentos religiosos o castillos aún en funciones, como el de Windsor. El reto es hacer que sigan siendo grandiosos, sea cual sea su fin, la idea de antes era perdurar y asombrar a las generaciones posteriores y lo lograron.
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