
Horacio Villaseñor
El Instituto de Planeación y Gestión del Desarrollo del Área Metropolitana de Guadalajara (IMEPLAN) nacido, más bien dicho mal nacido en Guadalajara desde hace más de una década y las agencias metropolitanas creadas a partir de la ocurrente idea de que fueran organismos sin conexión verdadera con los músculos municipales y con la dinámica real de una metrópoli en México, solo han sido adornos técnicos (capas de maquillaje) sobre una estructura que sigue siendo feudal. Con la visión utilizada al crear el IMEPLAN solo lograron llegar a un callejón sin salida, para lo único que ha servido es para desperdiciar tiempo y dinero. El instituto que se necesitaba era uno que en lugar de creerse “director de orquesta” funcionara como gestor del fortalecimiento municipal. Su función debió ser solo la interconectividad. Ahora hay que arreglarles la plana, el IMEPLAN solo debe intervenir cuando hay que pegar algo, lo que se necesita es una red de municipios fuertes, inteligentes y conectados. Me explico: El Congreso del Estado de Jalisco, entre 2007 y 2009, puso en la agenda legislativa la necesidad de una coordinación formal entre los municipios conurbados en Guadalajara. Para ello creó la Comisión de Asuntos Metropolitanos y su Órgano Técnico. Mi amigo, Clemente Castañeda fue el primer director de esa unidad especializada de apoyo legislativo (2007-2009). Su gestión coincidió con la primera mitad del periodo en que “gobernó” el estado Emilio. Al concluir la LVIII Legislatura, Clemente dejó pendiente la Ley de Coordinación Metropolitana del Estado de Jalisco porque Emilio les vetó la iniciativa de ley propuesta entonces. Al iniciar el siguiente periodo, el Partido de la Revolución Democrática (PRD) aun existente, solicitó el apoyo del Centro de Estudios Estratégicos para el Desarrollo (CEED) de la Universidad de Guadalajara para proponer al Congreso Estatal un perfil técnico especializado el temas urbanos y administración gubernamental para poder consolidar el asunto metropolitano aún pendiente. Así fue como llegué a la titularidad del Órgano Técnico de Asuntos Metropolitanos del Congreso del Estado de Jalisco durante la LIX Legislatura (2010-2012). A sugerencia mía y con apoyo de la Diputada Presidenta de la Comisión de Asuntos Metropolitanos, la Maestra Olga Araceli Gómez Flores, el Congreso contrató como asesor de la unidad que dirigí, al Doctor en Gestión y Valoración Urbana por la Universidad Politécnica de Cataluña y reconocido estratega dedicado a pensar la ciudad desde la ciencia para mejorar la calidad de vida de las personas, Jesús Rodríguez Rodríguez. Conformado el equipo técnico con destacados universitarios, logramos con un trabajo minucioso de “carpintería legislativa”, que el mismo gobernador que vetó la iniciativa de ley para la coordinación metropolitana a finales de 2009, en febrero del 2011 la publicara. La Ley de Coordinación Metropolitana del Estado de Jalisco daba paso a la creación de las instancias de coordinación metropolitana, pero el IMEPLAN, entonces, estaba pensado como lo que debió ser, un catalizador de la autonomía municipal. Después llegaron políticos ambiciosos, jóvenes inexpertos en el tema, que no entendieron ni entienden cómo evolucionan y funcionan los servicios espaciales municipales en una gran ciudad como Guadalajara, tampoco los riesgos de no anticiparse a las grandes amenazas. Crearon un IMEPLAN para cuates y allí está el resultado, una metrópoli hecha un asco y un caos. Además, el “instituto” intenta hacer el trabajo de los municipios con una burocracia inútil y obesa. El mal nacido IMEPLAN debe convertirse en el “Sistema Operativo” (Kernel) de la ciudad, debe ser una unidad pequeña de élite técnica y estrategia. Su autoridad no debe venir de su tamaño, sino de su utilidad: “te ayudo a ser un municipio más autónomo y eficiente, no a controlarte”. Se requiere un modelo de gestión más orgánico y menos burocrático. Todo está de cabeza, no hay una visión de conjunto (holismo). ¡Ni hablar!
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