
Por Manuel Gutiérrez
La actitud de Trump, provocando conflictos por todas partes, ha influido en el mundo actual en un reposicionamiento de la industria militar y del reequipamiento de aviones, tanques y barcos de guerra. Estos provocan desangramientos financieros en aras de tener equipos de última generación o recursos militares que pueden cambiar la suerte de un conflicto y que, en definitiva, representan la supervivencia de una nación.
El escenario actual es que el gran proveedor armamentista por bloque es Estados Unidos. El otro bloque se supedita a los aviones y equipos que pueden comercializar China —con un rico surtido de aviones “J” construidos en conjunto con Pakistán— y Rusia, con Migs, Sukhoi y Antonov; en tanto que Europa trata de ser autosuficiente y conservar una dinámica tecnológica promoviendo las industrias propias.
Estados Unidos propone dos modelos: el F-35 furtivo, muy sofisticado y de quinta generación; o como sucedáneo, el F-16 paquete 72, con modalidades que lo hacen apto para sobrevivir en un mundo de quinta generación sin costar tanto, aunque no son tan baratos.
Europa tiene la vertiente del Typhoon Eurofighter, un caza delta versátil que puede ser defensor naval o bombardero, desarrollado en forma conjunta y que se ensambla entre Inglaterra, España e Italia, y del cual Turquía anunció ya una importante compra que puede llegar a 60 aparatos o más.
Turquía, con el presidente Erdogan, al inicio estimó que podría ser parte de la OTAN, pero giró hacia los aviones rusos como el Sukhoi modelos serie 20 o 30 (a excepción del 57 de quinta generación, que solamente comparte Rusia con Argelia). Erdogan encargó un sistema antiaéreo de misiles S-400, el más avanzado que tiene Rusia, pero resultó incómodo para Europa y los Estados Unidos.
La decisión le trajo un “sopapo”: Estados Unidos le rechazó la oferta de dotarlos de F-35 para evitar que esa tecnología llegue a Rusia. Turquía, sin embargo, ha desarrollado su industria militar en forma notable; produce barcos de guerra, cañones y tanques, y tiene un prototipo de avión en desarrollo de quinta generación, pero sin las pretensiones del F-35. Turquía ya desarrolla sus propios motores y equipa sus F-16. El asunto viene a cuento porque decidió la compra del Eurofighter.
Francia, en tanto, oferta su modelo muy exitoso, el Rafale, con un costo similar al modelo europeo, y lo colocó en la India, Egipto y otros países. En ambos casos, los dos modelos proveen de manera suficiente la defensa de Europa, que adicionalmente tiene al Gripen de Suecia, un modelo económico pero con pretensiones de quinta generación que colocó en Brasil y Colombia.
Todo este recuento viene para explicar la importancia del Boramae. Se trata de un avión que se parece al F-35 en su diseño y sus capacidades, pero no cuesta lo mismo: menos de la mitad, tan competitivo como pueda ser el precio de un Eurofighter. Este modelo lo oferta Corea del Sur, muy “aterrizada” en sus propuestas; una especie de KIA de los cielos: durable, simple, moderno, equipado con lo necesario y, lo mejor, accesible en precio.
Corea del Sur vio esa ventaja y comenzó con un caza-bombardero ligero, el Golden Eagle, con el que se colocó en el mercado mundial. Es decir, los países necesitan renovación de sus equipos y mayor seguridad en tiempos que se han tornado inestables.
El gasto militar se justifica plenamente y la sensación de estar preparados da tranquilidad a países de carácter pacifista como Dinamarca que, no obstante, ha sido tajante en defender Groenlandia y en ceder ayuda a Ucrania. Dinamarca y Bélgica compraron F-35, pero los alternan con otros aparatos como puede ser el Typhoon. Grecia compró F-35 como pudo, pero el detalle es que van sin radar; al parecer no les alcanzó para eso y sus aviones no tendrán “nariz” o esta será hueca.
Los desembolsos adicionales en misiles, equipos, medidas defensivas electrónicas y radares de tipo AESA (que son la vanguardia hoy) implican mayores gastos. El Boramae, por tanto, acelera su certificación, hace todo tipo de pruebas y pronto será ofertado como la “opción 35” pero barata. Se entiende que la escala de precios será de entre 50 y 60 millones de dólares por aparato, y no 200 millones; además, es aceptable por ser del bloque occidental.
Más barato por hora de vuelo, más fácil de mantener y más versátil, este aparato sigue la propuesta del Gripen de Suecia: un avión que no necesita pistas exclusivas, que es de fácil conversión a diversos usos y que requiere un equipo de mantenimiento más pequeño. El ahorro importa.
Turquía acertó en su decisión porque no puede alejarse de la OTAN por sus intereses nacionales y la situación mundial. Recibirá 20 de Europa y 12 de Qatar tipo Tranche 3ª avanzado para usar el misil Meteor, versátil y muy temido. Preferir un aparato compatible con su industria mientras terminan su propio modelo, el Kaan (que será otra oferta mundial barata y accesible de quinta generación), fabricar motores turcos para el F-16 y contar con una flotilla considerable de Typhoon, los hará pesar más como parte del sistema de defensa de Europa.
Corea del Sur pasa entonces de sufrir el asedio de Corea del Norte y de China a ser proveedor mundial de armas sin hacer ruido. Los Estados Unidos, al parecer, han pecado de imaginar escenarios de combate muy sofisticados, al estilo “Guerra de las Galaxias”, pero la realidad es que se necesitan aviones muy aptos y no tan complejos.
La máquina de guerra de los Estados Unidos en operación representa tanto costo como la de Irán —aun siendo este supuestamente derrotado— por la suma de daños recibidos frente a los bajos costos de los equipos iraníes. Estados Unidos tiene pocos daños (aunque los hay en bases de toda la región), pero su costo de operación es tan alto que iguala a ambos.
Irán ha mostrado al mundo cosas inusuales. Sus misiles han afectado portaaviones y han golpeado bases de los Estados Unidos en el Medio Oriente; incluso la base estadounidense en Kuwait quedó en condiciones de abandono tras los ataques. Los países del mundo pueden sufragar sus guerras en la medida de sus economías, sin imitar el modelo americano, que es sumamente costoso y no definitivo.
Ahí entra la oportunidad del Boramae y de otros equipos más económicos que pueden dar resultados sin que se desequilibre la balanza de pagos o se comprometa seriamente el PIB. Turquía entendió su juego y guardó los misiles S-400 (no se sabe dónde), especialmente tras el fracaso que tuvieron en la defensa de Maduro en Venezuela.
La tendencia es hacer modelos aptos y equipados, pero accesibles. Como los coches KIA, si la comparación es aceptable, porque terminas preguntando: “¿Para qué pagar 200 mil o 500 mil más si tengo lo mismo, aunque no sea la marca premium, con el mismo resultado?”. Esta adaptación al mercado es un argumento que asegura el éxito, ya sea en la industria militar o en cualquier otro sector.
Eso es lo que representa el Boramae de Corea del Sur: modelos de quinta generación que detectan diversos blancos simultáneamente, emplean misiles y bombas inteligentes, poseen radares oportunos y seguridad de alto nivel, pero con un costo de operación contenido y facilidad de uso a pequeña escala.
El asunto de Ormuz influyó en el cambio de las tendencias aeronáuticas, porque muchos escenarios actuales son frentes de guerra a pequeña escala o acciones de soberanía en fronteras que no demandan tecnologías diseñadas para el espacio.
Zelenski se reunió ya con mandatarios de cinco países ricos del Golfo, incluyendo Arabia Saudita. Kiev ofrece a esos países compartir sus descubrimientos de guerra en materia de drones ofensivos y defensivos, ofreciendo asesoría y productos propios a cambio de pagos en especie: equipos militares, refacciones y municiones.
Países como Kuwait, Qatar, Arabia Saudita, Omán, Dubái y Baréin ahora comparten la experiencia de Ucrania en ataques masivos de drones y han desarrollado defensas propias a bajo costo. Incluso ofrecen asesoría para el estrecho de Ormuz por la experiencia adquirida con drones marinos en el Mar Negro.
Mientras tanto, países europeos y bálticos exigen medidas duras contra la “flota fantasma” rusa. Suecia, Estonia y Finlandia irán tras los petroleros rusos, que representan el 75% del crudo de exportación, para quitarles el financiamiento de guerra. Rusia podría escoltarlos con barcos de guerra o armar a los petroleros, pero los mares se reducen para ellos.
Recientemente, el petrolero Altura, de una naviera turca, fue alcanzado por un dron marino en el Mar Negro, y el buque ruso Artik Gas se incendió y flota a la deriva en el Mediterráneo.
Zelenski lleva a Riad la idea de hacer que Rusia sufra por usar esas rutas de financiamiento. Rusia, por su parte, provee a Irán de drones actualizados para el Medio Oriente. Ucrania ha determinado seguir atacando refinerías y depósitos de petróleo rusos para mermar sus recursos. Zelenski ha llevado esta narrativa a los países árabes, quienes compartirán recursos militares a cambio de aprendizaje y equipos funcionales baratos, deshaciéndose de paso de equipos usados que tendrán como destino el frente ucraniano.
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