
Por Manuel Gutiérrez
El humorista nace, no se hace. Y para muestra en Picadillo Circus, que nos afanamos en tener lo mejor del show business, tenemos ya a Ariadna Montiel, sucesora de Luisa María Alcalde, que ahora estará a cargo de una oficina jurídica de Palacio Nacional, luego de fracasar como pastora de las ovejas negras de Morena.
Ariadna llegó y nos dejó dos joyas que muestran que posee vis cómica, pero le faltan tablas. Conozcamos sus chistes: “Los corruptos no caben en la 4T y hay que echarlos”; pensará quedarse sola como eremita del desierto. O esta otra: “Exijo a los candidatos que aspiren a cargos con Morena que tengan una trayectoria impecable”.
Esto es causa de hilaridad, pero no, es una dirigente centrada y tiene bien puestos los ojos en la historia reciente de Morena, en que han abundado narcos, huachicoleros, corruptos de todo tipo, vendedores de plazas, cobradores de piso —que no es lo mismo—, maestros tipo Marx Arriaga, atrincherados en la nueva escuela mexicana, pero todos aman el dinero y estar dentro del presupuesto. Incluso que rebasaron la máxima: “Es que el PRI robó más”, lo que ante Morena palidece: Segalmex, Tren Maya, Ístmico, Pío, Andy, toda la familia, José Ramón, una fábrica de millonarios y millonarias con las parientas y hasta el cuñado por el lado de Betty Gutiérrez Müller.
Ciertamente Ariadna es debutante en grandes pistas. Le faltó pedir un requisito fundamental, seriamente comprobador de que eres hombre o mujer íntegro, a prueba de delitos y asociación con el crimen: le falta pedir que “tengan vigente y sin tacha la visa a los Estados Unidos”. Porque sabemos un puño de gobernadores de Morena, actualmente, ya no podrán viajar a Disneylandia, porque a muchos les han revocado la tarjeta mágica del gobierno de los Estados Unidos. Incluso muchos de los ministros y personalidades vinculadas con el círculo rojo del poder del morenismo, no se les puede pedir visa, porque ha sido revocada.
Claro, dirán: “¡Visa, claro que la tengo!”. Igual a tarjeta de crédito Amex, MasterCard, la de Plata, la Nu, la de Fachabella, la de Liverpool, incluso las de Checo Pérez con Banamex. Pero “visa” del gobierno de los Estados Unidos, ¡ah, caray!, ahí sí no se puede.
Tengamos paciencia, Ariadna va empezando y afinará sus chistes. Incluso usó uno muy gris: “Hay que defender a la Presidenta de los embates extranjeros”. En realidad México no los ha sufrido todavía, pero llegarán cuando se rehúsen a extraditar a Rocha Moya, que bien blindado y oculto espera capear el temporal y la tormenta perfecta, porque así lo decidió el gran jefe, aunque se caiga el T-MEC, el Mundial y el peso. Poner a elegir a México por un solo hombre repleto de indicios de relaciones de tiempo y continuidad con el Cártel de Sinaloa, pero que goza de la protección del Peje a toda costa… bueno, tener un amigo así es cosa que vale la pena.
Pero definitivamente, el Picadillo Circus pide benevolencia al culto y refinado público con la bisoñez de Ariadna. Por ejemplo, va a sufrir cuando pretenda aplicar el nuevo código moral de Morena, que resulta inalcanzable, imposible. Nada de nepotismo… nada de aviones privados, helicópteros o convoy de Suburbans blindadas. Esto genera un choque con el elegante estilo del gobernador Alejandro Armenta, el morenista de Puebla, productor de películas, pero que entra al debate para sostener que él viaja a donde tiene que llegar, que es ciudadano del mundo, y que para eso se inventaron los jets, los helicópteros, y nadie más que un morenista tiene el derecho a trasladarse a toda velocidad para cumplir con las apretadas agendas, los compromisos del poder, las amistades oportunas y toda la feria de las vanidades que conllevan al poder. “Soy hombre de mundo”, dijo para la pista número dos.
Tampoco podrá con ningún otro gobernador; es más probable que le hagan caso los panistas o priistas sobrevivientes que administran la gestión de los últimos bastiones de la llamada oposición, y se aplique a observar sus recomendaciones que, por ser de alta moralidad, caen como anillo al dedo a los viajes lujosos al extranjero, al derroche, a las fiestas de 45 millones y otros excesos que son parte del ambiente morenista.
Vamos, el único gobernador impoluto, transparente —pero sin visa y bajo requerimiento de la Corte de Nueva York— es Rubén Rocha Moya, célebre funcionario muchas veces exonerado de las malas compañías que frecuenta, y que le dieron el triunfo electoral por la vía del secuestro, intimidación o amenazas de los candidatos y representantes de la oposición, y lo dijeron todos los priistas, desde Francisco Labastida hasta Antonio Zamora Gastélum, excandidato para ese estado. Pero digo, es el ejemplar único que sí cabe en las ambiciones morales de Ariadna, porque antes de meter su licencia dijo: “Si caigo yo, caerán todos”. No, perdón, no es esa; la que lo lleva al nicho de la rectitud, al habitáculo sin mancha, libre de toda sospecha para las autoridades mexicanas investigadoras, ajenas a la existencia del crimen organizado para el cual ya muchas de ellas trabajan, fue: “Me marcho con la conciencia tranquila”.
Esta joya del humorismo, del que despachó a un rector y entregó al Mayo a la justicia estadounidense que hoy lo reclama, entonces es un corderito inocente, una dulce ovejita virtuosa y arraigada a las buenas prácticas, incapaz de humillar a la mujer que era su Secretaria de Turismo Estatal, a la que dijo: “Diles que llegaste por la tómbola de Morena, porque tú eras solamente una simple meserita”. Misógino y machista, pero con Claudia llegaron todas. Exceso de celo por la verdad, otra virtud de este inocente perseguido, mártir del imperialismo: San Rocha Moya compite ya con Chuy Malverde. Víctima sin culpa derivada de una administración cercana a Diógenes, que con su lámpara, aún de día, busca inútilmente encontrar a un gobernador honrado o un funcionario público de la 4T en armonía con esos altos valores.
Pero el chiste de la conciencia tranquila rebasó en mucho el debut de Ariadna, que, insisto, cada día mejorará su acto, más difícil cada día… como sucede en un buen circo.
AYUSO, PONTE CON UNA DE TU TAMAÑO, NO ABUSES DE CLAUDIA
No, qué malvaviscas las fuerzas invitaron a la alcaldesa de Madrid, que ha sabido sacarle beneficio al cargo, proyectándose a nivel mundial. Isabel Ayuso vino a México a hablar de la otra España, que dice “Arriba España” y que habla bien de la conquista, del mestizaje, que encomia a Hernán Cortés, cuya presencia con una minoría extrema de peninsulares le permitió crear un emporio en la Colonia, para bien de España y a la par de civilizar a México, pese a quien le pese, aunque hagan libros de texto falsos.
Isabel Ayuso es conocida de abusiva desde que iba al cole de monjas. Su extraña habilidad de destacarse, y su lengua afilada, directa y muy fundada, la hacen una contendiente terrible. Ponerse con una chiquilla como Claudia es, de plano, un abuso. Claro, lo más sensato era dejarla sola, hablando para los suyos, festejando con sus cuates. Pero no, la judía búlgara que corre por las venas de Claudia Sheinbaum ardió ante este despliegue de ofensas que contradicen lo que su mentor dijo mal de España. Y ella, hija de la pirámide del Sol (de Bulgaria), reaccionó con todo ardor. Volvió a tener maestro que le marque la pauta y le tome la lección.
Isabel pone en mal nuestros libros de texto, nuestra historia de bronce y muy revisionista; pasa a la pista central, poniéndose al tú por tú con los conversos del indigenismo prehispánico normalmente morenistas, capaces de ponerle velas a Huitzilopochtli o a Tezcatlipoca, deidades sanguinarias y demandantes de vidas, y una de ellas es la novata próxima a retirarse luego de abdicar en favor del Peje, su mentor, la inocente de la clase, la despistada de la actualidad, la niña Claudia Sheinbaum, que se enganchó en férreo combate verbal con Isabel, que le roba los reflectores sin hacer el trámite de visita oficial. Isabel no aparenta, define; y si en España le dijo “estadista narcotraficante”, no iba a venir por pajes y séquito de la oficialidad. Ella se arregla sola.
A falta de otro distractor, y sin partidos de liguilla por ahora, Claudia pensó que sería bueno hacer una supernova de combate callejero con la alcaldesa de Madrid, que es una luchadora experimentada y con muchas tablas. Sin mediar consejos —será que ya nadie la aconseja o, si lo hacen, le vale—, Claudia se enfrentó a desgreñón limpio por el buen nombre de nuestras deidades prehispánicas, nuestras pirámides y nuestros cultos que desaparecían gente como en el culto del gobierno actual; solo les faltaba comerse el corazón a mordidas, chorreante de sangre, que era elemento sagrado, una comunión para ellos con el inframundo y los otros mundos. Error, sin duda, falta de conocimiento que necesita del consejo de Palenque, hasta La Chingada. Y se trenza en desigual combate, sin entender que por el solo hecho de haberse metido a esa danza, ya perdió.
Salvo por la obediencia al patriarca, no se le dan las luces a Claudita. Ese ha sido su mérito y grillar en lo interno. Sin carisma, ganó porque la aplanadora de las pensiones arrolló a Xóchitl, que se pone en forma y descansa en un viaje reparador en París, por si querían saber de ella. Ponerse al tú por tú con una alcaldesa de Madrid, siendo la Presidenta de un país más grande, con más habitantes y al que nadie le ha enviado la disculpa requerida, porque Claudia se apresuró en cuanto el rey Felipe le guiñó el ojo a entregarse más decidida que la Malinche… secretos del mestizaje, ese flechazo español.
Pero les ardió tanto el honor rescatado de Hernán Cortés, que la Ayuso, sin temblor alguno, puso en relieve en la pista central. Nuevamente reaccionaron a ciegas, con la urgencia de defecar una diarrea urgente: se oye mal y apesta peor, pero no debió ser ella la interlocutora de la polémica, aunque creyó ganar por ser local e iba a ser aplaudida. A este paso solamente le falta a Claudia meterse de árbitra con “A” al partido de Pumas contra América, luego de los errores de Santander —que no es el banco, sino el silbante al que el gafete de FIFA le queda grande—, o a prestarle jugadores al Toluca ante el berrinche de Chivas, que Duilio Davino es sospechoso de ceder el favor al Toluca ante su compromiso intercontinental, pero todos coludos o todos rabones.
Como grande le quedará la polémica. Debió enviar al ridículo a Fernández Noroña, o Mier del Senado, o a Epigmenio Ibarra, que por otro préstamo de 178 millones para sus deudas es capaz de ponerle un ojo morado a la atrevida Ayuso, que de nueva cuenta les comió el mandado de la estelaridad, llamó la atención por su argumentación histórica apoyada en muchos investigadores y maestros que han estudiado el caso sin la ofuscación de la ideología y colocó su estandarte entre el sector empresarial, universidades privadas descollantes y partidos opositores.
De plano, le vamos a prohibir a Claudita que tome iniciativas por su cuenta, porque solo complica más los enredos. De narcoestado, de narcogobierno, mejor no hablamos, pero ella exigió pruebas a un sistema jurídico ajeno y diferente. Otra vez, por favor, ya deje de ir a la mañanera, que vea a sus mayores, escuche a sus maestros y, definitivamente, no se meta a redentora de causas indefendibles, obvias y entendidas por el sentido común de los mexicanos.
Algunas estrellas hacen lo imposible por estar en nuestro Picadillo Circus, pero seriamente el maestro del show ya le dijo a Claudia que, de ser posible, gaste un poco de su cerebro, porque lo tiene sin uso alguno desde sus tiempos subversivos de estudiante. Por favor, niña, compórtate y recuerda que tú misma, con tu dedito en la boca, enseñaste que calladita te ves más bonita; pero eso con ella no es posible, lo aprendió de la lengua más larga y viperina, del Peje, pero ni eso imita bien.
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