Por Manuel Gutiérrez
El festejo de la independencia de Ucrania resultó bastante lucido, sobre todo por la presencia del premier de Inglaterra, Andy Burnham, que asistió a ratificar el apoyo inglés a Ucrania por la invasión de Rusia, lo cual se festeja el 24 de agosto.
La ceremonia fue simple y formal, con motivo del 38.º aniversario de nacer como nación independiente. Sin embargo, el reino de Ucrania tiene más de 1 500 años: fue parte de Polonia, fue parte de Rusia y finalmente llegó a ser un país independiente, alentado por la independencia que le concedió Borís Yeltsin en 1991 en los Acuerdos de Belavezha.
También Ucrania recibió la ratificación de apoyo total de la llamada Coalición de los Voluntarios, con Alemania, Francia e Italia. El mejor regalo fue que la Unión Europea hizo llegar 33 000 millones de euros dentro de un programa pactado hasta finales de 2027, por lo que hizo un desembolso de 6 100 millones de euros para la compra de material antiaéreo, misiles, municiones, radares y diversos equipos de defensa, como una subvención para sostener a Ucrania en su guerra. Adicionalmente, proporcionó todos los códigos, planos y herramientas necesarias para armar los misiles Storm Shadow en Ucrania.
Fue la respuesta a las amenazas de Putin por parte del Reino Unido y la primera consecuencia geopolítica: Inglaterra mantiene el rumbo con Ucrania, aunque seguramente considerará las amenazas de Putin. Estas se suman a la declaración de guerra híbrida de la que no se ha retractado y que consiste en una guerra en la sombra mediante espionaje, ejecuciones, sabotajes y ataques directos contra la infraestructura económica o militar de Inglaterra.
Incluso existe el plan de un fondo de 143 000 millones de euros para la reconstrucción de Ucrania al cese de las hostilidades y para sostener viable su infraestructura en servicios básicos como electricidad, agua, vías de comunicación, hospitales y planteles educativos, así como ayuda humanitaria. Las informaciones son variables en cuanto al monto, pero se garantiza un mínimo de 88 000 millones de euros, lo cual es bastante bueno, incluso en el concepto de recuperación temprana de los daños sufridos por el país en la invasión rusa.
Ucrania, en tanto, sigue adquiriendo lo necesario preferentemente en mercados de la Unión Europea y el Reino Unido, siendo Francia, Italia, España, Chequia y Polonia los principales.
Putin no pudo amargar las celebraciones de independencia de Ucrania, y Zelenski aprovechó la fecha para insistir en que, mientras dure la guerra, es sumamente riesgoso pretender hacer elecciones. Uno de los aspectos sobresalientes fue el discurso en el que Putin amenazó con devolver el daño a la estructura económica de Ucrania, dado que tácticamente admitió que sufre con los golpes profundos de los ataques de drones y misiles de los defensores. Eso vale más dado que representa el reconocimiento de una realidad adversa; de lo contrario, no habría amenazas de Putin.
En México, el embajador de la Unión Europea, Francisco André, y Serhii Pohoreltsev, embajador de Ucrania en México, publicaron en Milenio un artículo buscando destacar que las aspiraciones de autodeterminación y de paz de Ucrania son similares a los anhelos de México. Ucrania se encuentra determinada a ser parte de la Unión Europea, buscando independencia, estabilidad y prosperidad que, en forma recíproca, beneficien al continente europeo. Incluso hablaron de que México ha reconocido la lucha de Ucrania y sus esfuerzos por un orden internacional basado en el derecho, e indicaron que Ucrania consideró que el Gobierno mexicano condenó la agresión rusa.
En tanto, en Corea del Norte, la célebre hermana del caudillo Kim Jong-un, la dama Kim Yo-jong, hizo comentarios despectivos sobre la oferta de paz presentada por el presidente de Corea del Sur. Incluso se burló de los deseos pacifistas del presidente surcoreano y festejó la intervención de Trump en reducir las maniobras militares con los Estados Unidos.
La declaración oficial de Corea del Sur dijo: «Los comentarios despectivos hacia nuestro gobierno y presidente no ayudan a fomentar la confianza mutua. Instamos al Norte a poner fin a las críticas innecesarias y avanzar juntos hacia la coexistencia pacífica de la península coreana».
Sin embargo, el presidente surcoreano no es tonto. Ante las declaraciones de Trump, anunció que se impulsará un desarrollo independiente de las capacidades militares surcoreanas. Pese a ello, existe la sensación de que el Alto Mando del Ejército estadounidense insistirá en continuar con las maniobras por la creciente tensión en la zona y los avances en el desarrollo de misiles, submarinos, fragatas y otras armas que, con el apoyo de Rusia, ha mostrado en fecha reciente Corea del Norte, la cual está más activa que nunca en figurar como protagonista en el Pacífico.
Corea del Sur es ya uno de los principales exportadores de productos militares en el mundo, por lo que la dilación anunciada por Trump es muy relativa: existe ya una avanzada iniciativa y capacidades industriales muy rentables que superan con creces la industria militar de Norcorea, la cual sigue dependiendo de la voluntad de Rusia y, en menor grado, del apoyo de China.
Incluso, fuentes de Corea del Sur anunciaron que viene otro paquete de ayuda militar de Norcorea para ser enviado al frente de Ucrania, lo que inmiscuye a este país en el conflicto de manera cada vez más directa. Al parecer, pretenden aportar entre 30 000 y 50 000 efectivos más para respaldar las fallidas operaciones de Rusia en el frente hasta el momento actual.
Con ello, más el envío de trabajadores y obreros a las industrias militares y estratégicas de Rusia, podrían llegar a cien mil los norcoreanos asignados a tomar las armas eventualmente en defensa de los intereses rusos en Ucrania, sirviendo como una vía de ensayo realista de campañas militares en las que prueban su eficacia, así como las armas con que cuentan.
CONSECUENCIAS AMBIENTALES Y GEOPOLÍTICAS
Ante la cruda realidad del cambio climático y las respuestas del mundo por mantener su economía y las rutas comerciales activas para el intercambio, China ha decidido ensayar una «ruta ártica de la seda» en la que pretende establecer un flujo navegable por el Ártico. Pero no son los únicos: resulta que Corea del Sur, con una marina mercante moderna y muy activa, se percató de la viabilidad de activar esta ruta, lo que obliga a los Estados Unidos a asignar un portaaviones para mantener la seguridad en esa zona en apoyo del aliado surcoreano, lo cual, pese a Trump, representa una necesidad de primer orden.
Y, precisamente, el mundo militar muestra síntomas de no ser un terso apoyo para Trump. Un militar activo de la Fuerza Aérea, Jason Watson, concedió una entrevista a un medio opositor en la que hizo comentarios severos contra Trump por violar la Constitución, involucrarse en una corrupción desenfrenada y causar la muerte de estadounidenses. El militar fue detenido y será juzgado en una corte militar por infringir puntos previstos en los artículos 88 y 133 de la Ley Militar vigente, dado que, estando uniformado, participó en una manifestación de protesta contra Trump.
El problema es que el mayor Watson está ganando popularidad y solidaridad del pueblo norteamericano, repitiendo el caso de Oliver North, célebre mayor que desvió recursos destinados contra Irak para apoyar a la Contra en Nicaragua, y que terminó siendo retirado y con penalidades menores dado que su popularidad se tornó amenazante, ya que cada sesión del tribunal elevaba su fama (incluso obtuvo la portada de la revista Time).
Jason Watson, en tanto, considera que está cumpliendo con su deber y que no debería ser sancionado, pero el caso está empezando a llamar mucho la atención en los Estados Unidos, hambrientos por este tipo de héroes contra el poder autocrático de Trump.
La Fuerza Aérea (USAF) se limitó a decir que el servicio impide a los militares pronunciarse por causas políticas para no perder la confianza del público. Watson, en tanto, fue aislado; la Removal Association, que fundó Jessica Denson, indicó que Watson estaba consciente de sus riesgos, por lo que consideró que, en vista de que deseaba protestar, el acto valía la pena.
La última vez que un militar protestó uniformado fue el capitán Howard Levy, quien se negó a entrenar técnicamente a médicos del cuerpo de Boinas Verdes; fue expulsado sin sueldo y con deshonra, lo que generó un fuerte litigio.
En 1965 lo hizo Henry Howe, quien se manifestó contra el presidente Johnson en Texas con sanciones parecidas y fue indultado por Robert McNamara, secretario de Defensa, en medio de muchas críticas a mitad de su condena.
La teniente Susan Schnall, de la Marina, participó uniformada en una protesta contra la participación en la guerra de Vietnam en 1969; fue sancionada con prisión y trabajos forzados, expulsada y nadie la ayudó.
Durante la guerra en Afganistán, el marine Stuart Scheller divulgó en redes críticas contra la administración Biden por retirarse de ese país, haciendo inútiles los esfuerzos de muchos militares y abandonando a los aliados, además de señalar que los soldados son usados por los políticos de Washington como peones. Criticaba que con su salida llegaron los rusos, quienes habían ocupado el país por una década hasta que lo abandonaron sin lograr dominarlo y con fuertes bajas. Fue sancionado con una reducción de 5 000 dólares de su sueldo y prisión, pero aceptó su culpabilidad en un acuerdo con los Marines, quienes lo expulsaron sin sueldo. Sin embargo, Trump lo llamó con la finalidad de afrentar a la administración Biden como asesor del subsecretario de Defensa, rol que desempeña actualmente.
Hoy Watson ve reducirse su futuro en la Fuerza Aérea, pero surge la política.
¡POBRES PINGÜINOS, OSOS Y FOCAS!
Los problemas mundiales por el calor y la enorme sequía han afectado incluso el flujo de aguas oceánicas al Canal de Panamá, el cual ha tenido que reducir en un 32 % el tráfico de barcos por sus aguas.
Si a esto se añaden las amenazas en el estrecho de Ormuz y en el estrecho de Bab el-Mandeb, se ha generado la necesidad de abrir nuevas rutas, y el deshielo las hace posibles.
Obviamente, si bien las necesidades comerciales son significativas, eso aumentará el estrés de la fauna del Ártico, así como los riesgos de contaminación en esa zona del mundo que, de paso, se convierte (y siempre lo ha sido) en una zona de contención y vigilancia militar por parte de Rusia, Estados Unidos, China y los países bálticos y nórdicos de Europa, incluyendo Dinamarca. En el polo norte existe una multitud de campamentos de diversas banderas: unos con fines científicos y otros con fines militares expresos.
La utilización del casquete ártico es ya una constante incluso en muchas rutas comerciales de aviación, porque reduce la distancia en millas al subir y dar la vuelta al mundo en un área cuyo diámetro es menor.
Por lo tanto, habrá que vigilar el Ártico, sede de muchas posiciones estratégicas de armas desde la Guerra Fría, e incluso de vigilancia submarina, porque hay apostados submarinos con misiles nucleares en esa parte del mundo. Es una región que no está exenta de guerra ni del interés estratégico de las potencias si alguna desea regular el tráfico marítimo que ahora navegará entre hielos.
Corea del Sur está en una carrera con China por navegar primero esa vía, pero su uso genera posibles tensiones en una zona de campamentos militares. La alteración climática se está volviendo ya un grito desolador en todas las regiones del mundo que se ven alteradas. El mayor flujo naval por esas aguas heladas presionará un punto sensible de la temperatura mundial. Pobre fauna y especies árticas: nada en el planeta se salva,
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