Por Manuel Gutiérrez
La novedad en el frente sí la hay. Rusia avanza al norte de Donetsk, dice que tomó Sviatohirsk, muy simbólico porque ahí está un monasterio ortodoxo muy emblemático; esto se peleó en 2022 y de nuevo todo gravita en la zona suroeste, la cita se llama otra vez Pokrovsk, poniendo la suerte de Ucrania en vilo.
Putin declaró el 2 de septiembre que tomó 270 km2 y que están a solo 4 km a las afueras de Sloviansk; ya controlan 3 poblados menores, pero combaten en Nikolaevka y Nikanorovka con mucha intensidad. La estrategia es clara: Putin quiere la línea de fortalezas de Kostiantynivka, ya con combates iniciales (otra vez, se repite la batalla que perdió Rusia en 2022).
Lo que sigue es una síntesis de informes de fuentes serias sobre lo que sucede en la guerra, sobre todo BBC, NYT, El País; la batalla por dos puntos clave que pueden modificar toda la guerra está en Kramatorsk, que es el último anillo defensivo de Ucrania, que conserva por ahora el 20\% de las posiciones de Donetsk.
Kramatorsk vive ya el drama de la guerra total. Ahora se disputan un aeródromo local y el control de las rutas logísticas con fuego de largo alcance y una incesante operación de drones; incluso Rusia ha debutado con drones con turbinas a reacción, lo que lleva la guerra a otro nivel.
Ucrania bombardeó con drones en 8 ataques continuos Kramatorsk, zona que volvieron a recuperar en agosto, pero es incesante la ofensiva de Moscú. No olvide este nombre porque será la batalla del cierre de este año, pero agregue Pokrovsk, que ha entrado en un duelo decisivo, en una ciudad fantasma, dividida, con guerra urbana sin líneas claras, consecuencia de la táctica del caldero ruso, que consiste en infiltrar batallones en forma dispersa e incrustarlos en las zonas de combate en que aparecen de pronto.
Esta, sin embargo, se convierte en riesgo de aniquilación, porque la represalia de Ucrania es con drones, y una vez que ubican tropas rusas, concentran fuego en todas las formas disponibles; pero Gerásimov, con riesgo de caer del mando ruso, se la juega en forma decisiva: si fracasa, será despedido.
Rusia intenta cortar líneas de suministros de Ucrania con sus drones; Ucrania realiza reabastecimientos riesgosos aéreos y con drones, obligando a hacer movimientos. Las evacuaciones de la zona de combate son muy riesgosas, como lo es jugar al caldero.
Esta operación incluye el destino definitivo. Se informa que las tropas están separadas por 9 kilómetros de tierra de nadie, en tanto Rusia busca hacer pinzas para envolver a los soldados de Ucrania, que se verán muy comprometidos si los cercos funcionan.
El legendario Batallón Azov otra vez fue enviado a rescatar el frente, como siempre entre la espada y la pared, librando una lucha desesperada. Contraatacaron por el norte y tomaron Sujetske y Nove Shajove, y con su llegada recuperaron la zona de Rodinske, al norte de Pokrovsk, como anunció Zelenski; jugó una de sus mejores cartas.
Todo este enredo en dos líneas: Pokrovsk es la llave, abre el camino a Sloviansk y Kramatorsk, que serán dos batallas complementarias de enorme importancia porque Rusia quiere abrirse el camino por el sur. Septiembre y octubre serán 60 días muy largos, de enorme suspenso y durísimos combates en esta guerra. Putin, en tanto, alardea de nuevo al sumar cinco poblaciones más recuperadas en las últimas 72 horas, pero Ucrania no ha confirmado esas pérdidas, incluso siguen sin caer en forma completa.
Rusia, como en el 2022, adelanta resultados, pero estos suelen ser diferentes. La inteligencia británica, que sigue la guerra paso a paso (y obviamente es aliada de Ucrania), consideró en su evaluación oficial más reciente que la resistencia continúa, pero admiten que las tropas defensoras pasan por una situación muy delicada. En cuanto a la logística, todavía se mantiene y es viable que siga operando… Rusia en ese renglón descuida mucho esa parte de la batalla para pensar en ataques de caldero y lances frontales; han vuelto los tanques y evoluciones de blindados en la guerra que parece acabara de iniciarse.
En los reportes aparece la neutralización de 400 rusos del caldero escondidos en edificios urbanos, bajas que han sido a fines de agosto e inicios de septiembre; cualquiera que gane será con alto número de bajas, en todo caso.
Pokrovsk está así el 3 de septiembre. Zona centro y sur, bajo control de Rusia, con combates en la zona industrial e iniciativa de Ucrania buscando desalojarlos. Zona norte y oeste, Ucrania se mantiene fuerte, pero soporta ataques de drones rusos, zonas de ingreso de suministros, lo que se ha reportado ya. Este, zona de combate indeterminada: se combate al estilo Stalingrado de la Segunda Guerra, casa por casa, francotiradores, zapadores, trampas de explosivos por todas partes, aun en los cadáveres o heridos. Rusia ahora envía sticks pequeños de 3 a 5 soldados que ingresan en la zona y quedan, de ser detectados, muy vulnerables; todo depende de que sostengan su sitio en lo que ingresan grupos de refuerzos.
Los combates se libran hasta en los sótanos. Cacerías humanas de astutos que en un minuto se vuelven víctimas, una guerra que solo los que han leído sobre Stalingrado comprenden. Es alucinante, horrorosa y con muy pocas expectativas de supervivencia para los participantes.
Ucrania entonces puso en marcha la operación “No regalar Pokrovsk”. La Brigada Azov y otros especialistas fogueados en la guerra, expertos, intentan frenar a Rusia a cada momento en donde sea posible. No buscan recuperar, sino elevar el desgaste ruso y ganar tiempo…
Esa parte es que esperan algo, pero no tengo idea de qué pueda ser; desde hace rato Ucrania ha jugado sus mejores cartas, sin sustituciones, simplemente porque no las tiene. También está golpeando depósitos de combustible en Donetsk; sin ello no avanzan. Rostov y la ruta a Sloviansk son las zonas más castigadas.
La evacuación de civiles, por otra parte, la realizan los asistenciales de enorme valor llamados los “Ángeles Blancos”; han movido a 57 mil desplazados. Pero encontraron que la huella de Rusia dejó 22 fosas comunes improvisadas; eso hace que la resistencia de Ucrania llegue a límites sobrehumanos, por el dolor de las pérdidas de todo.
Ucrania no puede armar una contraofensiva simplemente porque no tiene suficiente munición; la carencia de material de los estadounidenses se ha sentido, gracias a Trump. Por ganar tiempo, esperan la llegada de nuevos suministros europeos; por ejemplo, España volvió a despachar más misiles Patriot para defensa antiaérea, y las presiones en fronteras han colocado a Polonia y Alemania, así como al Reino Unido, bajo la idea de que están bajo la posibilidad de un ataque colosal.
Pero si se mantiene la ruta a Kostiantynivka, el ganador será Ucrania, siempre y cuando llegue lo necesario. El invierno es presión para ambos contendientes porque las condiciones serán terribles, más todavía que ahora, pero será el quinto invierno de guerra, y la lógica aconseja a Ucrania retirar ordenadamente las brigadas y batallones que pueda; pero defender Sloviansk, posiblemente a finales del invierno, replegarse con éxito a Kramatorsk así como a Sloviansk, puede hacer relativo perder Pokrovsk, porque salvar tropas para continuar y, sobre todo, evitar que el caldero se convierta en bolsa, porque se perdería todo de golpe.
De hecho, arriesgan menos que los rusos en Pokrovsk y mueven en el tablero lo mejor para Sloviansk, maniobras totalmente lógicas, pero que no son nuevas para Ucrania ni para Rusia.
Lo que estamos viendo es la repetición de la célebre batalla de Bajmut (2022-2023). Después de Mariúpol vino Bajmut, una ciudad destruida en su totalidad, con minas de sal y viñedos. La batalla duró 224 días; usaron a los Wagner (hoy Afrika Korps ruso) al mando de Prigozhin, quien reaccionó contra Putin y culpó a Gerásimov y otros comandantes, iniciando una revuelta para tomar el poder contra Putin que pudo cambiar la historia total, porque Prigozhin no aceptaba el altísimo costo de la relativa victoria. Pero ganó Putin: cinco meses después lo voló con un misil en su avión privado de regreso de África y absorbió a Wagner.
Ucrania consideró que tácticamente Bajmut no valía mucho, pero el Kremlin lo hizo motivo de su orgullo y propaganda. La consigna fue agotar lo más posible a los rusos, que incluso enviaron reclusos liberados para asistir a la guerra que para entonces se hizo internacional, con mexicanos en el bando de Ucrania y otros latinoamericanos.
Mexicanos que fueron policías de caminos, federales y militares que sufrieron algún tipo de marginación, sobre todo al purgar este cuerpo por parte de AMLO, que lo extinguió; algunos lograron celebridad en el frente como Mario Alberto Lover Martínez, quien fuera policía federal originario de Ixtepec, Oaxaca; por información imprecisa, apareció como de origen tlaxcalteca.
Su cuerpo no ha podido ser recuperado y oficialmente está como desaparecido en acción; sus familiares esperan recibir la indemnización de parte de Ucrania. Mexicanos en todas las guerras, como siempre.
Por cierto, se ha confirmado que sicarios de cárteles mexicanos se han integrado a los combates en ambos lados; a pesar del enorme riesgo, siguen llegando nuevos voluntarios, y en el caso de Rusia, Panamá protestó porque enviaron trabajadores como soldados al frente con engaños, práctica recurrente en países africanos. Panamá recuperó algunos y ya regresaron, pero el reclutamiento sigue en todo el mundo.
Rusia perdió entonces cien mil combatientes, pero Ucrania logró eso sacrificando sus valiosas unidades especiales, tipo Azov, con 20 mil bajas de Ucrania. Hoy la historia es la misma.
Tiene valor simbólico y la utilidad de abrir el camino a Sloviansk, por lo que avanzan por metros, con grupos pequeños, lentamente, en tanto Ucrania se las ingenia para hacerles lo más costoso posible el avance; ahí ganar tiempo puede dar lugar a la victoria.
En el 22, Rusia logró ganar sin lograr tomar la zona industrial, lo cual era un suicidio.
Pero quedó tan destruida que su victoria pírrica no tuvo consecuencias, porque ya no tuvieron tropas ni recursos para hacer un avance rápido.
Ucrania, en tanto, en su desfile de independencia presentó como novedad que ha aplicado en el frente a los robots: la artillería robot, los operadores robotizados de ametralladoras, para usarlos sin pérdidas de humanos, y nuevos drones con IA y miras láser.
La futura guerra estilo Terminator ya es una realidad, y el conflicto cada vez sorprende más.
Sí, hay novedad en el frente: la suerte está echada y los que van a morir ya salieron a la arena. Rusia ha desgastado 1.5 millones de hombres, pero aún tiene reservas y quiere terminar ya esta guerra aplastando a su rival, guerra que parece alimentarse a sí misma de fuego, recursos y vidas. Hoy todo está en manos del destino, como cada año de esta guerra.
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