Por Manuel Gutiérrez
La abogada constitucionalista, especialista en derechos humanos y derechos electorales, logró otra vez un triunfo de la sociedad, de los juristas que aman el derecho, al evitar la sentencia condenatoria del cartonista-monero Paco Navarrete, sumando esta victoria a las obtenidas con casos como el Dato Protegido, la defensa que realizó contra el corrupto INE de Guadalupe Taddei, para defender los derechos de 800 trabajadores despedidos en forma injusta.
Compañera de pluma de estos espacios, Mónica ha aportado en grandes debates nacionales el esclarecimiento fundado de los errores que el gobierno federal de la 4T comete, en la presentación de diversas iniciativas.
Incluso ha vinculado causas con la Corte Interamericana de Derechos Humanos. Una jurista guerrera, una litigante con un toque excepcional, añada a ello un quehacer periodístico de primer orden en la Voz de Jalisco, a Fondo Jalisco, Siempre, Primera Plana de Sonora, y muchos otros medios nacionales que reproducen sus artículos siempre sólidos en conocimientos jurídicos.
Esperemos que la causa haya terminado de verdad, porque la afectada no puede ser líder social ni buscar abanderar las luchas populares, sin la difusión que los méritos de su labor merezcan, así como las merecidas críticas que puedan generar, porque eso mejora a la protagonista, como mejora la calidad de sociedad bien informada a la que todos pretendemos alcanzar.
No deseamos un nicho de intocables como prensa, lo ha externado en repetidas ocasiones Rubén Iñiguez, solamente el respeto al derecho a nuestro trabajo que haremos comprometidos con los valores más altos para servir a todos.
El Foro Nacional de Periodistas se congratula del fallo y postula que regresemos al diálogo como solución de las diferencias. Nos alegra que Mónica le haya evitado un paso humillante y que a postre hubiera perjudicado más a la parte promovente, porque su victoria sería kármica y repercutiría en su futuro y se trata de una política joven, pero las cuestiones de género se han convertido en muletilla para excesos y persecuciones. Resolvamos en instancias de conciliación, de proximidad, más que en persecuciones judiciales y tormentas de descalificaciones es lo que recomienda el Foro Nacional de Periodistas, que celebra que la justicia funciona para uno de los suyos, pero comparte la responsabilidad que algo perjudicial, mal intencionado, podrá ser objeto de sanciones institucionales.
No festejamos por tanto una victoria personalizada, sino un acierto para el ejercicio periodístico algo que Mónica Calles comprende y ejerce con responsabilidad. Deseamos y aplicamos tolerancia y búsqueda de hechos que sustenten las críticas, el periodismo no se hizo para ser inquisidor de denuncias anónimas.
No solo en los tribunales del Poder Judicial, sino en su caso el INE convertido por Taddei en corrupto guardián de los intereses del partido en el poder, son instancias a las que los ciudadanos, partidos, y grupos tienen derecho a acudir, para encontrar soluciones apegadas a derecho porque este es para todos. El Foro Nacional de Periodistas, Capítulo Jalisco celebra la resolución en favor de Paco Navarrete, a quien le desea siga con su destacada carrera como creativo que acicatea las conciencias con sus montajes y diseños, y también felicita a Mural-Reforma, por mantener el apoyo a su personal en el desarrollo de sus actividades.
RAÚL TREJO DELABRE DENUNCIA A AMLO COMO PLAGIARIO
El doctor Raúl Trejo Delabre, uno de los intelectuales de izquierda más prestigiosos de México, realizó un análisis en la revista Nexos de la obra “Pueblo”, de 740 páginas, que “escribió” el expresidente de la república Andrés Manuel López Obrador, y encontró una grave discrepancia en el manejo de materiales ajenos, trabajos de otros intelectuales y sus personalidades, procediendo a plagiar, pegar y lanzar como resultados propios personales de manera irreflexiva.
Pascal Beltrán del Río, uno de los líderes nacionales de la información en su columna del director, procedió a citar el trabajo del doctor Trejo Delabre, que señala con precisión cómo un capítulo completo fue plagiado en un 50 %. Grave colapso de moralidad del líder que pretendía modificar la moralidad nacional y que en el mismo tenor que la gran plagiaria, la magistrada Yasmín Esquivel Mossa, que copió la tesis de licenciatura de la FES Aragón del alumno Edgar Ulises Báez en 1968 para obtener la licenciatura, logró obtener un amparo que detuvo la investigación de la UNAM.
Pero dice el refrán popular que la cabra tiende al monte. En su doctorado en 2009 en la Universidad Anáhuac, privada de alto prestigio, el diario El País denunció que Yasmín volvió a reincidir, con doce autores ajenos sin citar, incluyendo a Miguel Carbonell y al exministro de cultura de España, José Manuel Rodríguez Uribes.
En esa época era moda denunciar el plagio, y Carmen Aristegui, entonces favorita como prototipo de periodista de izquierda —ya no lo es y es perseguida por opiniones adversas y señalamientos de la presidenta y de personajes de la 4T—, buscó que Enrique Peña Nieto, entonces presidente de México, en un reportaje del 2016 cayera en la misma rampa resbalosa.
Demostró que el 29 % de su tesis es un plagio de 12 autores como Miguel de la Madrid, Enrique Krauze, Jorge Carpizo, entre otros. La Universidad Panamericana estudió el caso y encontró la falla en citar “ideas ajenas no citadas”, pero no consideró que se revocara la titulación.
Incluso la presidenta Claudia Sheinbaum tuvo lo suyo en plena campaña contra Xóchitl Gálvez, en que ambas fueron acusadas de plagio, en el 2023. Pero la UNAM, luego de estudiar los casos, determinó que no hubo plagio.
El artículo de Nexos que usted debe juzgar es Raúl Trejo Delabre: “Amlo: el pueblo ausente y la historia prestada”.
Siendo el plagio un robo intelectual y delito penado por la ley y sancionado institucionalmente por las casas de estudios, cuando se trata de trabajos producidos en su seno, el caso de patología de AMLO llega al extremo.
“En los capítulos de Ruiz Cortines y López Mateos, copia líneas y párrafos enteros de dos textos académicos registrados en la UNAM, uno de ellos ‘La consolidación del nuevo orden’, de Ricardo Pozas Horcasitas, y ‘De la Unidad Nacional al desarrollo estabilizador’, de Julio Labastida Martín del Campo, sin citarlos, y cuando sí cita, la referencia está cruzada. Eso es transcripción sin atribución de autoría”.
En el capítulo de Díaz Ordaz a Salinas, es un plagio de entre 30 y 50 % de la “Tragicomedia Mexicana” de José Agustín, según determina Trejo Delabre. También plagia a Echeverría en 40 % y a López Portillo con su testimonial en 42 %.
Otro cargo ridículamente plagiario: en el capítulo de Salinas reproduce línea por línea sus propios libros anteriores, como “La Mafia que se adueñó de México”, publicada en el 2010, y “Gracias”, en el 2024, sin advertir a los lectores. Se autoplagió.
Raúl Delabre es un extenso e importante autor; entre sus aportaciones se encuentran: “Posverdad, populismo y pandemia” en 2022 y “Adiós a los medios. La era de la comunicación descentrada”.
Sobre poder político: “Mediocracia sin mediaciones” (2001), “Poderes salvajes” (2005), “Simpatía por el rating. La política deslumbrada por los medios” (2010). Ha sido innovador en el campo del internet con “La nueva alfombra mágica. Usos y mitos de internet, la red de redes” (1996), que le valió el premio Fundesco de España; fue el primer libro en español no técnico sobre el internet.
Su descollante carrera admite trabajos de las décadas de 1970 y 1980 sobre sindicalismo y prensa. Su primer libro fue “La prensa marginal” (1975). “Televisa, el quinto poder” (1985) fue en su momento la referencia bíblica para atacar al monstruo amarillo, con 9 ediciones y 50 mil ejemplares, pues Televisa era en ese momento un monopolio.
“Crónica del sindicalismo en México de 1976-1988”. Con eso dejamos constancia del peso específico de la pluma de Raúl y el hecho de que haya condenado por plagio al expresidente que todo lo hace tan a la ligera, tan sesgada y convenientemente, que debería escribir cuentos… perdón, no, eso sería condenarlos.
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