Como va
Una y otra y otra vez el presidente municipal que tiene Guadalajara, Ismael del Toro Castro, demostró que no le importan ni la vida ni los bienes de las personas, y esa es la primera obligación de todo gobierno: protegerlas. Los encabezados del diario Mural sobre la lluvia de ayer son sintomáticos de este importa poquismo de un política cuya única virtud es aplaudir como foca al gobernador Enrique Alfaro, su tutor, su jefe y su titiritero.
Algo sucede en el ayuntamiento de Guadalajara que ni Ismael del Toro ni su inútil gabinete dan una, hasta pareciere una maldición y uno mismo se pregunta: ¿Pues qué hicieron que llamaron y llaman a la tragedia? Cuando no les llueve sobre mojado, les graniza; cualquiera puede robar y matar a cualquiera otro en la Zona Metropolitana de Guadalajara; todas las grandes urbes del mundo están creciendo y mejorando menos la capital de Jalisco.

(En la imagen, Ismael del Toro, alcalde de Guadalajara. siempre llega tarde…)
Bueno, hasta el presidente Andrés Manuel López Obrador estará en gira en Jalisco este viernes y domingo y no pondrá un solo pie en Guadalajara. Va a la periferia.
Y no lo digo yo. Hoy martes 9 de julio de 2019, no sólo los medios de comunicación dan cuenta de lo ocurrido, también los ciudadanos a quienes cayó de sorpresa la tormenta de ayer lunes.
Leamos esta nota de Mural: “Nuevamente (sic), una tormenta intensa sorprendió (sic) a la Ciudad. A diferencia de otras, ahora (sic) arrebató una vida, aunque trajo otra.
“El agua estuvo acompañada por vientos con rachas superiores a los 68 kilómetros por hora, lo que provocó el derribo de 29 árboles (sic), así como un espectacular y postes de luz (sic).
“Según reportes de Protección Civil, algunos ejemplares cayeron sobre vehículos y los postes dañaron fincas”.
Bueno…Eso ya lo sabemos todos. Lo que no sabíamos es que a las autoridades les importábamos poco y como siempre, llegan una vez que la tempestad cesa y siempre atrás de la sociedad que de plano ya se organizó, ya se defendió, ya se ayudó. Las fotos que publican Mural y El Informador por citar solo dos ejemplos, hablan de la ausencia total de la autoridad en el peligro.
Al momento no había socorristas, tampoco policías ni bomberos, era la gente de a pie la que estaba respondiendo, a sabiendas de que estamos supeditados a nuestra propia “suerte”.
Mientras tanto, la fiesta de la corrupción sigue.
¡Puufffff!
(Fotografía tomada de la portada de Mural Grupo Reforma)
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