El todavía presidente municipal de Zapopan Pablo Lemus Navarro ha dejado traslucir dos graves debilidades personales: una, que la política solamente le gusta pero no le entiende; y dos, ni conoce al gobernador Enrique Alfaro ni conoce de leyes. Su impunidad, por mucho que grite y vocifere, está por terminar para dar paso al primer alcalde en la 4T que es procesado por prácticas delictuosas.
Ya no hay conflicto ni ambiental, ni jurídico en la Villa Panamericana y la habitabilidad que dice va a negar es pan comido en juzgados. Tan lo sabe, que ha repetido hasta el cansancio que, si 60 sentencias le envían los magistrados, mismas 60 que meterá en cajones porque se las pasará por el arco del triunfo.
Esto es delictuoso en una gama diversa, y cualquier penalista se lo dice. Antes, tenía el favor del gobernador Enrique Alfaro pero está claro que el mandatario ya no lo protege porque aunque lo aprecia, Lemus se le opone sistemáticamente en todo y de manera pública: seguridad, aseo, villa, etcétera. En otras palabras, si resiste una orden judicial se va porque se va.
Y veamos lo que dijo hoy el todavía presidente municipal que terminará en el Cereso -lo puede apostar- en su tour de medios -nadie lo buscó, él se ofreció-: “Es por demás sospechoso -sic- el desistimiento que estas asociaciones supuestamente (sic) en defensa del medio ambiente que habían interpuesto amparos para evitar la comercialización de las villas, de la noche a la mañana se echen para atrás. La verdad es que llegaron a un acuerdo entre otros términos con los desarrolladores.
“Hubo desistimientos por parte de la desarrolladora en torno a acciones penales y de responsabilidad patrimonial contra ellos, y lo segundo probablemente -sic- alguna indemnización por los gastos jurídicos que habían incurrido. En pocas palabras, (sic) les llegaron al precio”.
Bueno, el que por su gusto es buey hasta la coyunta lame. Su sospechosismo le va a costar, su afirmación es punible y su función como autoridad es cumplir y hacer cumplir la ley. Eso juramentó hacer y eso espera la sociedad que haga. De Andrés Manuel López Obrador y sus malos imitadores ya está cansada la gente.
Entonces, sin Enrique Alfaro, provocando y acusando a Salvador Cosío Gaona, violando la constitución porque según él tiene un arco de triunfo grandote -nadie tiene más de uno, no entiendo de qué se jacta, todos estamos iguales- sí va a conseguir lo que quiere. Lo van a relevar de la presidencia municipal antes de que llegue a la mitad de su trienio.
¡Ah! A Salvador Cosío no le pagaron ni un peso. Le creo a Diego Petersen cuando dijo ayer que al ambientalista Enrique Alfaro le mostró un aaaaaaauuuutoooooo…de formal prisión. Como el que busca Pablo Lemus.
Al tiempo.
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