Por Violeta Moreno Haro
En la coyuntura que marca Mural esta semana, la nota que circula en https://mural.com.mx/ZsfLDf—, el debate sobre el agua en la Zona Metropolitana de Guadalajara vuelve a poner sobre la mesa lo mismo de siempre: el reclamo por la calidad del líquido que llega a los hogares. Pero esa coyuntura no es un punto de partida inventado; es el momento en que una crisis acumulada durante décadas se hace visible y exige respuesta inmediata. El gobernador no contamina. Quien lo hace es quien descarga residuales en el canal de Las Pintas, quien no trata sus aguas industriales o ganaderas, quien conecta de forma irregular al sistema que alimenta el vaso regulador, o quien durante años dejó sin mantenimiento un canal a cielo abierto de más de setenta años y una potabilizadora que data de mediados del siglo pasado. Quien contamina debe hacerse responsable y pagar las consecuencias. Esa es, en esta coyuntura, la única estrategia que tiene sentido: hacer cumplir la ley.
Pablo Lemus recibió el estado en medio de la mayor crisis de contaminación hídrica que ha enfrentado la metrópoli en su historia reciente. No la fabricó. La encontró. Llegó con infraestructura envejecida, con descargas irregulares documentadas desde hace años y con una deuda de inversión que se arrastró sexenio tras sexenio. La nota de Mural recoge precisamente ese momento: el agua turbia, los olores, los reportes ciudadanos y la presión para que alguien dé la cara. Pero dar la cara no significa asumir la culpa de lo que no se hizo. Significa usar las facultades que sí tiene el Ejecutivo: sancionar, clausurar, exigir reparación del daño y empujar las obras que impidan que el problema se repita.
Cada quien es responsable de no ensuciar los cauces. Las empresas, los municipios que no canalizan residuales, los particulares que vierten sin permiso y quienes toleraron que Las Pintas se convirtiera en sumidero tienen el deber de no contaminar. El gobernador tiene el deber correlativo de hacer que ese deber se cumpla. No es lo mismo ser el contaminador que ser la autoridad que debe actuar sobre la contaminación. En la práctica, la estrategia de hacer cumplir la ley se traduce en lo que ya está en curso y en lo que se anunció con la Federación: dejar de usar temporalmente el agua de Las Pintas y del sistema antiguo de Chapala cuando su calidad no es aceptable, sanear el canal y la presa, construir colectores para interceptar descargas, ampliar potabilizadoras y sustituir el canal abierto por un acueducto que evite la contaminación en el trayecto. El esquema de 25 mil millones de pesos entre Federación y Estado, sin deuda adicional, sin privatización del servicio y sin alza de tarifas por ese concepto, no es un discurso: es la infraestructura que permite que la ley deje de ser letra muerta.
Exigir que el gobernador “resuelva el agua” como si él fuera el origen del problema es confundir la responsabilidad. Su deber, en esta coyuntura que Mural pone en primer plano, es claro: identificar y sancionar a los responsables de las descargas ilegales (más de 150 han sido mencionadas en los planes), obligar a que las aguas residuales lleguen a tratamiento y no a los cuerpos que abastecen la ciudad, y ejecutar las obras que impidan que el problema se repita. Si no lo hace con rigor y con resultados medibles, entonces sí habrá cuentas que rendir. Pero mientras tanto, el debate útil no es atribuirle la contaminación que no produce, sino exigir que la autoridad que sí tiene facultades de sanción y de planeación las use sin dilación y sin excepciones.
Cada quien en lo suyo. Quien ensucia los cauces debe pagar las consecuencias, multas, clausuras, reparación del daño. El gobernador debe garantizar que eso ocurra y que la infraestructura deje de ser un eslabón vulnerable. La crisis hídrica de Guadalajara no se resuelve con eslóganes que mezclan todo en un solo culpable. Se resuelve, en la coyuntura que hoy marca Mural, con responsabilidad diferenciada, con sanciones reales y con obras que, por fin, separen el agua limpia de los residuales que alguien decidió tirar al cauce. Hacer cumplir la ley no es una frase: es la estrategia.
Referencia: Mural, https://mural.com.mx/ZsfLDf
Los contenidos, expresiones u opiniones vertidos en este espacio son responsabilidad única de los autores, por lo que A Fondo Jalisco no se hace responsable de los mismos.










