Hace ya casi un mes, el 18 de mayo pasado, A Fondo publicó en una videocolumna, que al gobernador Enrique Alfaro le había llegado una agenda múltiple de problemas, mientras el Covid-19 crecía -hoy estamos en el top 5 de contagios y muertos- y el Gobierno de Jalisco quería ordenar la reapertura económica-. A Fondo acertó: hoy, a todo eso que acepta el gobernador, se suma el que, como dijo el presidente Andrés Manuel López Obrador, y como no quería Enrique Alfaro que ocurriera, la Fiscalía General de la República atrajo la investigación de la barbarie del fin de semana.
Para pronto, Enrique Alfaro anunció que se tentaba el corazón -mentira porque políticamente no tiene- para, por última vez, exonerar a los seis manifestantes detenidos; informaba en un video -con un lenguaje corporal que indica mentira y desaprobación a lo que dice el mismo, supongo que forzado- que ya estaban detenidos dos elementos -solo dos de cien que andaban desatados con bats levantando a diestra y siniestra- y destacando que él había pedido -yo no le creo nada, se los mandaron- al gobierno federal que atrajera las investigaciones lo que ya estaba aprobado.
Bueno, Alfaro ya está en las manos del presidente Andrés Manuel López Obrador. Cualquiera lo advertía. Si el tabasqueño no lo ha perseguido es porque usa el sistema gradual de enfriamiento pero sí lo va acorralando.
Por eso agrava la situación de Alfaro: más broncas con la UdeG, más Covid-19, más, dengue, más influenza, más ejecuciones, más desempleo, más rechazo, más problemas sociales, más crisis económica, etc.
A ver cómo le hace.
(Foto de El Occidental)
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