Por Manuel Gutiérrez.
Albania, es un país del tamaño de Veracruz, con 2 millones de habitantes. Como toda Europa Oriental, sufrió su versión propia del comunismo, que tiene huellas que sobreviven como parte de una herencia de miedo y que provoca la fobia a los rusos.
Pablo Hiriart, una de las plumas estelares de El Financiero, hizo un viaje y analizó la experiencia de vivir el comunismo en Albania.
Su narración me recordó los relatos del comunismo que escuche en Hungría, que ví en el paso de Checoslovaquia, ambas alejadas de ese sombrío pasado, aunque Hungría cayó en menos de un populista, deseoso de agradar a Putin, siguiendo la tradición del pasado con la extinta URSS , de depender en todo del gran líder mundial ahora Putin.
Las huellas están indelebles en la arquitectura, en las esculturas, en los símbolos de hoz y martillo, pero sobre todo pesan como una losa de la que los habitantes tardan en superar, pero una vez que lo hacen, denuncian el mito del comunismo que vivieron en relatos trágicos.
Hoy las transgresiones aéreas de Rusia, vuelven a revivir el fantasma, para los habitantes de Europa Oriental, que miran desconcertados la posibilidad de volver a vivir un pesadilla impuesta desde afuera, con complicidad de los Estados Unidos MAGA, en un zarismo que revive la tradición de la autocracia, con cero democracia. Una guerra posible en Europa Oriental podría generar el regreso de la dictadura de Moscú, otra vez una invasión, y parece que nunca terminan esas pesadillas.
Pablo Hiriart, si fue a Albania, un micropaís en que el comunismo dejó una huella de un pasado de horrores. La misma huella que se siente desde el Berlín Oriental. La pesadilla que narra Hiriat comienza hace 80 años, cuando eligieron a un líder llamado Enver Hoxa, que uso la democracia para tomar el poder y luego acabó con ella.
Con ella se fueron –ojo,México- la separación de poderes, la independencia del Poder Judicial, la libertad de prensa, la de expresión, las instituciones autónomas, para concentrar el poder central desde 1944 en que Albania pasó a la supuesta modernidad del socialismo marxista, y toda su vida, se mantuvo en el poder, hasta morir en 1985 Enver, en que heredó Albania a otro oscuro marxista.
Para toda Europa Oriental, la lógica del sistema, era estar con él, o eras traidor a la Patria, merecedor de campo de concentración. Todo lo controlaba el estado, la libertad de expresión, de asociación, de movilidad, todo bajo vigilancia.
El líder se encargó de pensar por todos, sin ningún límite o restricción, todos repetían las consignas, los UNICOS medios de difusión controlados por el gobierno, con cupones (No eran del Bienestar, pero así empezaron) para leche y pan, y todos los monumentos eran del mismo.
Enver vivía eso si, en forma espartana, no con los despliegues de aburguesamiento de otros líderes, amantes del dinero, lujos, autos costosos, casas de veraneo, y control de todos los bienes nacionales que manejaban en nombre del pueblo.
Las estatuas de Hoxa, cayeron el 20.2. 1991, fecha en que los albaneses respiraron con libertad pero todavía con miedo de su pasado reciente. Hoxa, que era alabado por un amigo marxista en mis años de economía, era lo único que podía ser convertido en escultura, todo lo demás no. Hoxa fue visto como reformista, al estilo de Alexander Dubeck, que buscó la democracia real en su país, pero Hoxa se volvió maoísta radical.
Hoxa se tomó lo de la religión es opio del pueblo en serio, y propuso una nueva fe laica a los albaneses, los emblemas aparecen hasta en las banquetas, como encuentras estrellas rojas con la hoz y el martillo en lugares de Chequía y de Hungría.
Pero Hoxa, erróneamente era admirado porque rompió con Stalin, y se pensó en que era un afectado por la Primavera de Praga, y el poeta chequio por ello. Pero nada. Prohibió todo tipo de culto, que no fuera el del estado materialista.
El país quedo aislado y de hecho todavía es remoto, ignoto, desconocido. La migración interna quedó prohibida, los censos te clavaban en el barrio o pueblo en que nacias, y no podías salir de ahí como los siervos de la gleba de la Edad Media, entendibles por la falta de medios de comunicación y transporte de la época.
Uno de cada 4 albenses era informante oficial del gobierno (Sigurimi) lo imposibilitó cualquier organización social diferente y ni pensar en ser contestario, bajo una régimen así es imposible.
Lo ridículo era que incluso los albaneses llegaron a evitar juntar las manos al dormir, porque podría ser interpretado como una especie de plegaria religiosa, y eso significaba la cárcel, al estilo Hoxa, el 85% de los internados ahí morían.
Los albaneses con algo de cultura aprovechan ahora para relacionarse con el turismo, y dan datos increíbles, -como los guías de Hungría y Chequia, que conocen mucho de su historia, no son meros repetidores de relatos- Pablo Hiriart se encontró con Klea, la guía, que lo ilustró sobre otra manía de Enver.
“En los 80, mando construir 173 mil bunkers porque decía que todo el mundo era enemigo de Albania, pero que él los protegería de un ataque nuclear. Son como hongos que existen en todo el país, el bunker oficial de Hoxa es ahora una deprimente atracción turística, con niveles subterráneos,salón de clases (no cine) cafetería, teatro, cuarto de castigo, y las oficinas del eterno e infalible líder bien protegido por una guardia pretoriana.
“Igual que cuando murió Stalin por las lágrimas de moscovitas por el padrecito, en Albania cuando supieron que estaba enfermo Enver, había que llorar y hacerlo de forma creíble o eras castigado. Ante la necesidad, a la madre de la guía se le pegaba para que llorara lo suficiente, porque de otra forma no salían las lágrimas” y así se cumplía elrequisito.
Anton Luli, fue un sacerdote jesuita que sobrevivió a 17 años de prisión encarcelado por denuncia vecinal de agitación contra el poder popular, por criticar las fallas del bienestar de Hoxa. Hiriart es descriptivo, pero reduciré un poco su testimonial.
Luli fue colgado de las axilas en una navidad por decir que esperaba a su salvador. El comunismo suprime la navidad.
Sin embargo, como muchos clérigos de todo calibre, sean el Cardenal Mindzenty, de Hungría un héroe nacional que desafió a la URSS, que denunció al comunismo en pleno poder, o Luli, en el Vaticano tienen los testimonios completos. Harían bien en exhibirlos, porque es una enseñanza vital. Lo interesante de esto, es que la fe se fortaleció con las adversidades, no renunciaron o se sometieron al estado.
Simón Jubani, estuvo preso por ser clérigo durante 26 años en que fue enviado a trabajar como forzado las minas. Salió en libertad en 1989, y un año posterior pudo volver a oficiar misa, en que significó el retorno de la libertad religiosa, pero hasta que colapsó el comunismo albanés.
Hiriart encontró una escultura reciente de la Madre Teresa de Calcuta, reconocida por la humanidad como benefactora, santificada por la Iglesia Católica.
Era de Albania, pero su ciudad quedó dentro del territorio de Macedonia y los ciudadanos votaron para ponerle su nombre al aeropuerto oficial. Que ofensa para Hoxa y sus fobias.
Las iglesias de cualquier rito, ortodoxo, o católico, así como las mezquitas fueron demolidas por orden de Hoxa, ahora vuelven lentamente. La nueva iglesia de San Pablo, en Tirana, la capital que lleva ese singular nombre, que parece una broma de humor negro, es totalmente nueva.
La religión nunca se fue, pese al aislamiento, al estado que omitía al individuo en su contexto.
Un banquero, que criticó la economía oficial, por advertir el error de que todas las tierras pasaran al estado, fue a preso a cadena perpetua. Salió por fin luego de muchos años, para ser un paria en la miseria. Hoy los albanos, como otros países del cosmos de Europa Balcánica y Oriental, apuestas al turismo, por las bellezas naturales y su museo vivo de la tiranía.
Recibió Albania, 11 millones 900 mil turistas el año pasado,en un país de 2 millones de habitantes, que se asombran ante el relato y las pruebas físicas de la dictadura, otro problema es que ahora los jóvenes emigran a Europa, se van y no regresan.
Hiriat, excelente narrador y de quién le confirmó lo quealcance a ver en Europa Oriental, sugiere que en cada mini-bunker inexplicable y absurdo, como en cada casa vacía, porque faltan habitantes, poner un letrero en varias lenguas: “Por aquí pasó el comunismo”.
Pero el miedo regresa, por la amenaza del poder militar ruso, que en duelo en Ucrania, quiere pasarse a Europa, no dirán que es comunismo, pero si dictadura de Putin, sin duda.Rusia no conoce otra forma de gobierno, en soviet o en dictador personal.
Mejor vivir en países más al occidente, aunque dejen atrás un hermosa tierra natal y vuelve la amenaza de la guerra por el militarismo ruso con todas las consecuencias. ¿Usted que haría? Albania, sobrevivió pero que necesidad hay de pasar por todas esas penurias que comenzaron con discursos de amor por el pueblo, y terminaron en un dictador y una casta dorada, sin que llegara la felicidad que se supone contiene la utopía que termina en pesadilla de terror, excepto para el amado líder y unos cuántos.
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