
Por Manuel Gutiérrez
Es un grupo de jovencitos que cantan como neo románticos, una tendencia que las K-Series han explotado con todo el éxito a nivel mundial. El amor pintado como en los años 60 con tonos rosas, con cierta ingenuidad y con proyecciones hasta la eternidad. Ciertamente, para muchos mexicanos BTS puede significar un detergente nuevo o una nueva marca automotriz oriental.
Son un caramelo aclamado por 50 mil jóvenes que esperaron desde las 13 horas en que la Presidenta con “A” anunció su presencia y que saldrían a saludar desde el balcón presidencial; esperaron una breve aparición entre aclamaciones y peticiones de canto de los jóvenes que respondieron a las peticiones de la política exterior de su país porque son embajadores, aunque no me crea.
México, por conducto de la Presidenta de hecho, usando canales diplomáticos muy serios y más con el gobierno de Corea del Sur, hizo llegar la petición a BTS de su presencia, de que incrementaran sus conciertos cuya reventa está increíble para quienes tienen la fortuna de tener boleto, y la respuesta fue formal y oficial por parte de las autoridades de Corea del Sur. “Mucho picante”, declaró uno de ellos sobre el sabor de México, pero en Corea manejan muchos platillos muy picantes.
BTS es un espejo encantador del nuevo glamur que vende por el mundo Corea del Sur, pero su presencia en México es tan determinante como lo puede ser que se les compren aviones modernos de combate KF-50 Golden Eagle, por fin para reemplazar los veteranísimos F-5 que vienen de la era de Salinas de Gortari. Desde entonces, la Fuerza Aérea Mexicana ha solicitado nuevos equipos, pero por razones presupuestales principalmente y por tener el escudo americano, no se ha considerado prioritario comprar ese tipo de equipos, muy relacionados con la soberanía y vigilancia de los espacios aéreo y marítimo del país.
Los coreanos llegaron pegando fuerte. Porque sus empresarios vienen detrás de BTS a reunirse con grupos de mexicanos para invertir en paquetes que van desde lo aeroespacial hasta aparatos domésticos, electrónica y muchas áreas de oportunidad. Una conquista de México con BTS como llave. La situación especial de Corea del Sur, siempre amenazada por el militarismo extremo de sus hermanos del Norte cobijados en el pacto con Putin, muestra que ellos interpretan con sabiduría sus lecciones de origen, de existencia y de permanencia. Porque están a un tris desde 1956 de un conflicto en gran escala con el Norte, en el que puede sumarse Rusia.
Corea del Sur, llamada en el pasado reino de Joseón, sufrió en su pasado invasiones muy duras e influencias directas políticas y culturales de China, con quien, con ayuda de los Estados Unidos y Douglas MacArthur, lograron hacer su país luego de una impuesta división que salvó al Norte de los ímpetus de Douglas, quien consideró que era el momento barato y oportuno de establecer el orden geopolítico necesario en Asia para beneficio de Occidente en pacto con Estados Unidos. Pero terminó con la frontera artificial del río Yalu y una zona caliente desmilitarizada en la que ha habido frecuentes incidentes, desde ataques con hachas de soldados norcoreanos a sus vecinos.
A partir de entonces, como Taiwán, siempre se han sentido bajo presiones. Si China y su naval, si sus hermanos del norte con los rusos; Japón, por su parte, ha sido ambivalente, temido, odiado y también recibido como partícipe de la cultura de Corea, que tiene una fijación suprema de ser autosuficientes. Japón y China son temidos, recordados y parte de ellos. Por ello, con su recuperación económica milagrosa y el desarrollo de modernas ciudades desde cenizas y cementerios, son muy especiales.
Hoy son capaces de vender submarinos avanzados, aviones, barcos, tanques, cañones, y Polonia ha sido uno de sus principales clientes; incluso Alemania les ha comprado municiones y equipos. Su calidad y prestigio los avalan si les compra hasta la OTAN, y todo ello viene en la lucha porque México compre los Golden Eagle.
Los rivales son el F-16 bloque 72 de los Estados Unidos, ubicuo y muy experimentado, con presiones diplomáticas para su compra que tumbaron en Perú la adquisición de Gripen de Suecia vía Brasil; en tanto Italia nos oferta el M-346 de Leonardo, un avión ligero, variable, multiuso, resistente y hasta apto para despegar en pistas cortas (el Gripen también lo hace). Los italianos trabajaron con Yakovlev de Rusia para crear el Yak-130. Luego Rusia se separó de Europa, se convirtió en potencial enemigo y arrancó en Ucrania. La versión del Yak-130 entró en operación por parte de Rusia y los pocos que tenía Ucrania también se usaron; es un avión resistente.
Italia optó entonces, rota la fusión, por hacer el M con mejores motores, aviónica más avanzada, pero precios contenidos y capacidades para hacer de todo. Bombas bobas, inteligentes, misiles aire-tierra, misiones de ataque a tierra; prácticamente lo que se les ocurra: disparo de misiles de crucero, operaciones navales, versiones para todo y fácil mantenimiento. Pero la moda es que Italia se asocie con México en desarrollar esos aviones, sus equipos y repuestos, y de alguna manera sea una versión mexicanista.
Pues todo ese paquete lo tienen los aspirantes, como el Golden Eagle coreano, pero a menor precio y sin presiones políticas de los Estados Unidos. De hecho, el general de división Piloto Aviador de la FAM, Román Carmona Landa, estima que son la mejor opción, pero no descarta al Gripen; los mexicanos, en tanto, se dejan querer. Francia debe estar rumiando algo porque nadie pensó en sus Rafales, o Europa con el Typhoon Eurofighter; la verdad, a 120 millones de dólares por unidad… ufff.
El truco aquí no es el costo, porque aunque sean baratos (digamos unos 25 millones de dólares por unidad o más, según equipos y capacidades), estos aparatos deben ser durables y servir de escuela y defensa efectiva a toda hora. Y una cosa más: más que comprar aparatos, hay que comprar transferencia de tecnología. El Gripen, el Golden Eagle y el Leonardo M-346 son los ideales porque el F-16 es más caro y no contempla que México se desarrolle con sus aviones, pero en todo hay excepciones.
Estamos ante una inversión de unos 18 mil millones de pesos a costos corrientes. El Brasil del socialista Lula, con todo y eso, exigió que se incentivaran muchas industrias de Brasil relacionadas con los nuevos aviones, con repuestos futuros y con tecnología; y Suecia tiene también, como Corea, submarinos, cañones, de todo. Eso es lo que exigió Brasil: que se asociaran, no solo que les vendieran equipos. En buena hora, eso es una manera inteligente de avanzar en tecnología y en crear empleos relacionados con la defensa.
Entonces, entre Corea del Sur y Suecia se dan las mejores opciones en ese sentido, y México necesita transportes seguros porque los narcos ponen minas y ya usan drones. La versión coreana del Bradley cae de lujo. Pregunten a los coreanos, que saben de minas y drones. Los del Sur se la viven estudiando la guerra de Ucrania porque en ella participan 25 mil soldados del Norte, y checan qué funciona y asesoran a Ucrania.
Mientras tanto, los BTS reconocieron y me conquistaron como progato por mencionar a los 16 felinos que encontró López Obrador y que, cosa rara, los respetó aunque fueron nombrados “Guardias del Palacio” con sueldo en croquetas y servicio veterinario (no del IMSS, por fortuna). Y muy afines a los felinos, los BTS los saludaron, preguntaron por ellos y constataron que estuvieran contentos. BTS es gatuno.
Claro, se tomaron selfies, le firmaron ropa, recuerdos y regalos a la Presidenta con “A”, que les dedicó una mañanera completa para olvidarnos de Rocha Moya, lo que no se debe olvidar y los que siguen. Mientras todos se vuelven ojo de hormiga y Trump se enoja… ya veremos. Pero Claudia se tomó el descanso y pensó que la prensa mundial la pondría en las primeras planas. BTS mueve millones de fans, su “Army”, pero es preferible esa Army que la del Norte, por hacernos patos.
Incluso se negoció en lo oscurito —dicen que de gorra— una presentación a futuro en el Zócalo; qué miedo, porque son capaces de morir muchos jóvenes por estar ahí. Espero que hagan un evento bien hecho y, si les cobran, que les paguen a los chicos coreanos; peores ratas capaces de incubar hantavirus tenemos aquí en el poder.
BTS, por tanto, es una realidad, una tarjeta de presentación de un país amistoso, capitalista, democrático y políticamente correcto que llega a conquistar a México; porque si no lo hacen ellos, otros lo harán. Conquista con inversiones, fuentes de empleo, más series coreanas y K-music, y todo lo que sea necesario, además de armas sofisticadas y baratas. En tanto, seguro estoy de que la FAM evaluará técnicamente los aparatos, costos y ofrecimientos.
Pero más se tiró a lo tonto en el Tren del Istmo, o el Tren Maya, o la refinería nefasta de Dos Bocas, y es justo que los pilotos y las fuerzas del ejército y marina tengan aviones aptos para apoyar, someter o aniquilar a cualquier enemigo vinculado con el terrorismo, porque así equiparan el asunto del narcotráfico. Esperemos que la decisión no se perturbe con “sugerencias” de Washington, y no porque tenga nada que criticar al F-16 bloque 72, muy probado, pero será más caro y no alienta el desarrollo local como los otros.
Perú terminó comprando F-16 y el nuevo presidente socialista que estará en el cargo hasta el 28 de julio de este año, José María Balcázar Zelada, doblegó su decisión, que se había decantado por el Gripen sueco, en un acto sorpresivo por presiones diplomáticas; luego canceló el F-16 y finalmente alguien lo convenció del F-16. A ver si una de estas, de verdad, ejercemos la autodeterminación y promovemos nuestro avance tecnológico.
Pero todo eso viene detrás de los caramelitos confitados que son los BTS, la expresión de un pueblo que toma la vida en serio y que se ha ganado un alto nivel de vida a base de trabajo y determinación, y que todo lo hacen con una disciplina que da espanto. Acá entre nos, el problema es que todos los coreanos se parecen, pero fíjese bien y son diferentes, como lo son a los japoneses, su cultura y al asunto de los chinos.
Por cierto, vaya al Shen Yun; es mucha dinámica de historia y arte antes del comunismo y, en cierta forma, prohibidos porque representan que en el pasado hubo grandezas que la China actual quiere negar, apareciendo como que nació grande, con todo hecho. No, 5 mil años antes de Cristo ya estaban, y Corea también, con sus leyendas, sus tradiciones y mucho folclore. Error, sin duda, del nuevo presidencialismo de aspiración dictatorial de Xi Jinping de creer que todo se hizo desde su llegada.
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