Del “tantita madre” que piden a críticas sus matraqueros y amigos, o los bien intencionados que creen ese cuento de que tiene a su hija enferma y se va a cuidarla como si fuera terapeuta o médico, Ismael del Toro podrá corroborar en los tuits que le envían, que pocos extrañan su presencia, que nadie lamenta su decisión de ya no contender, que nadie dice que se pierde a un gran valor de la política.
No, lo que dicen diversos actores desde su partido, hasta los de otras fuerzas, y no pocos periodistas, es que su decisión es encomiable, es digna, es plausible; que nadie ha hecho lo que ha hecho Ismael -pues no, para eso había dejado a la familia- y pocos reparan en lo que dice Salvador García Soto en El Universal: que Enrique Alfaro perdió a su delfín.
Y yo pregunto: ¿no bastaba un llamadito de atención de Alfaro para que cambiara su decisión? ¿No le podía decir Alfaro a Ismael que un equipo médico de alto nivel le atendería mejor a su niña? ¿Qué se siguiera sacrificando “por la causa”?
Tantita inteligencia…Si fuera su niña no lo hubiera mencionado y todos entenderíamos. Pero el video en el que avisa que no seguirá como candidato muestra ojos rojos, tartamudea, y no aparece con nadie de su familia. Además, dijo que regresa antes de que acabe la campaña: en abril 15. ¿Entonces?
P.D. El que más se burló es David Gómez Álvarez en Mural que empieza su columna de hoy así: “A y/o Pope (sic), por tu congruencia”.
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