El Partido Acción Nacional (PAN) no tiene compostura. Todos sus cuadros directivos y ex legisladores, o legisladores se han despachado en serio y con la cuchara grande cuando trabajaron en los gobiernos estatales o en su paso por las cámaras. Emilio Lozoya Austin ya declaró y confesó que por instrucciones de Luis Videgaray Caso -otro corruptazo- le entregó, regaló, pagó, por su voto seis millones de pesos a Rickyn Canallín, como le puso Andrés Manuel López Obrador a Ricardo Anaya el ex presidente del CEN del PAN y candidato presidencial 2018.
El Universal publica hoy martes: “El ex director de Petróleos Mexicanos Emilio Lozoya Austin declaró a la Fiscalía General de la República que en la primera semana de agosto de 2014 le entregó al entonces diputado Ricardo Anaya, del Partido Acción Nacional, 6 millones 800 mil pesos para apoyar sus aspiraciones políticas de ser gobernador de Querétaro. El dinero, según Lozoya, procedía de sobornos que le había entregado a él la firma brasileña Odebrecht, y le fue dado a Anaya por instrucciones del entonces secretario de Hacienda, Luis Videgaray”.
La nota es elocuente. Desde Baja California hasta Yucatán, pasando por Tlaxcala, Ciudad de México, Jalisco, todo el grupo de diputados y dirigentes partidistas está lleno de porquería.
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