
Por Manuel Gutiérrez
Fans singulares del Picadillo Circus: en esta ocasión nos engalana Clara Brugada, la regenta de la CDMX impuesta por la 4T que ha convertido en un mural a toda la Ciudad de México; es decir, todo resuma un color maestro, el morado, en todo, pero en todo.
¿Descuento en Comex o no sé qué pasó? Pero la señora entra a nuestra pista principal porque se ha convertido en una Frida Brugada. Sus ambiciones de la plástica se han desbordado y ve un lienzo para pintar de morado toda estructura de la CDMX. O será que el Andy ya tiene pinturas del Bienestar, o algún otro como Fernández Noroña. Si algún ciudadano se duerme en una banca, es probable que despierte de morado porque va a llegar tarde, o de menos tenga franjas moradas por la pintura fresca de las bancas.
Clara entendió el reto del Mundial: no era posible convertir la CDMX en una capital segura o brindar soluciones de comunicaciones, como atender el caótico y constante fallido Metro en todas sus líneas. Incluso las vías voladoras de sillitas funiculares también fallan; todo en este mundo suele fallar, pero es algo endémico en el caso del metro capitalino. Nada está bien en una capital de ese tamaño, pero ahí entra la narrativa para convencerte de que todo es perfecto.
Pero la solución es clarísima: pintar de morado todo. Escaleras, andenes, pisos, muros, edificios, parques, los perros… todo se torna morado, como si estuviéramos en Semana Santa. Pero no tiene nada de santa; es por el Mundial, desde la óptica de la 4T.
Pero Clara es histriónica. Observen qué le cayó a Bono y su pandilla musical. U2, con Bono, decidió grabar un video musical en las calles de la ilustre ciudad. Bono sabe que su mercado en México es enorme, aunque no de los jovencitos que están en la onda coreana BTS, pero su calidad sigue vigente. El lugar elegido para ese video fue la plaza de Santo Domingo, en pleno centro de la ciudad morada, en que reina el mercado informal, y en que la pieza que estaban por grabar —probablemente con la camiseta alusiva— ya estaba a la venta con todo y autógrafos personales de The Edge y Bono, y hasta manchas genuinas de su glorioso sudor.
Pues bien, en eso andaban cuando… Pero Bono no se iba a salir con la suya, y que le cae la 4T: Clara Brugada y su séquito le cayeron al lugar en que miles de fans esperaban el segundo de gloria de ser parte del nuevo video.
“Ajolotizamos a U2 y lo invitamos al Zócalo capitalino”, dijo la regenta como resultado de su abrupta irrupción con base a su autoridad municipal. O sea que el sablazo fue que toquen gratis. Pero lo que esta gente de Morena olvida es que no hay conciertos gratis. Es decir, salvo que le regalen el Tzompantli como souvenir a Bono, montar un show para 500 mil espectadores —límite del centro de la Ciudad Morada—, o algo igual de significativo como una cría de ajolote para que lo conserve sobre su piano.
Y aclaro: no hay conciertos gratis porque el consumo de energía, los equipos, el transporte, la ingeniería de luces y sonido, el montar las plataformas de escenarios y grúas, las barreras de seguridad y el control de esa colosal masa demandan mucho dinero, incluso millones de dólares; de menos uno, y me voy en plan de austeridad ajolota. Así que los de U2 sintieron el sablazo, algo que no hace el rey Carlos, o Macron, o Giorgia Meloni, o el rey Felipe, que asisten y pagan o reciben invitación especial a dichos eventos. Pero, corriente como es Clarita, fue a dar el sablazo sin esperar que a U2 se le ocurriera algo así por tanto amor que reciben.
Y también U2 tuvo una escala en Palacio Nacional para saludar a la presidenta Claudia Sheinbaum, que encantada se tomó la foto. Ante los famosos se le afloja todo, se le vuelve una sonrisa terrorífica propia del despertar de los muertos y derrocha empalagosa miel; pero ya Clarita le había madrugado con el Zócalo.
La CDMX no ha resuelto ninguno de los grandes problemas que tiene, pero los pintó de morado. Incluso las señales de vialidad pierden sus reglamentarios colores para dar lugar a los ajolotes y el morado del nuevo arte de Clara Brugada.
“Estamos felices que vengan a esta ciudad, usen sus calles”, dijo el asombrado Bono, a quien se le hicieron los ojos de Simpson; menos mal estaban cubiertos por sus coleccionables lentes naranjas. Total, que los pobres de U2 tuvieron como regalo unas artesanías de ajolotes. Bono tuvo que dar un discurso de gratitud y anunciar que inicia su gira mundial en México… Este grupo vino en la era de Zedillo, cuando todo el mundo se volvió loco por estar ahí y ahora va a regresar… cuando se cruzó Clarita.
Denise Dresser, de Latinus, en forma más que divertida y recomendable, da cuenta de la dimensión y ambición del arte morado, en su etapa morada, que obsesiona a Clarita. Claro que los capitalinos no encuentran felicidad en que los problemas se resuelvan con unos brochazos de pintura o con un ajolote drogado y psicodélico en sus calles y muros. La basura, los baches, los embotellamientos, el caos, todo lo que es la CDMX sigue ahí, pero ya “resueltos”: Clarita escuchó al expresidente de la Femexfut, Rafael del Castillo, cuando dijo que un Mundial México lo hacía con un bote de pintura (morada), y se puso manos a la obra. Millones de litros de pintura morada
Incluso en el aeropuerto de la CDMX, que al parecer no será terminado de remozar antes del Mundial pese a las marchas forzadas de concesionarios y marinos, de menos ya no huele a kks, pero sigue pareciendo un IMSS saturado. Pero le falta la capa de pintura morada y los ajolotes, y eso me lo dijo un amigo que acaba de volar desde ese lugar —despreció al tren al AIFA porque no tiene certeza en sus salidas— y salió por la saturada puerta aérea que nos endilgó para siempre el ex presidente López Obrador y sus caprichos.
LA FGR DEBE PERSEGUIR EL AJOLOTICIDIO
Ya buscando a Denise Dresser, me topé con la denuncia que hace la periodista Denise Maerker, otra aguda crítica del sistema sin sistema de la 4T, y que nos habla de un ajoloticidio que seguramente Ernestina tiene que mandar investigar; pero no lo hará porque a los cuates no se les abre carpeta.
Resulta que la misma Clarita Brugada que extorsionó —perdón, invitó de manera forzada a U2—, antes hizo otra de las suyas. No… no mandó echar pintura morada a los canales de Xochimilco, pero, como si eso no fuera buena idea, se vería padrísimo. Bueno, pues todos sabemos que el ajolote, que aparece tratado en el billete morado y tan poco rendidor ante la inflación de 50 pesos — que ahora parecen 5 pesos de antes—, es motivo de la preocupación de la regenta de la CDMX de incentivar la reproducción ajolotaria. Y pues llevaron 200 crías de ajolotes a sembrar en los canales de Xochimilco con un desastre total, que fue condenado por la UNAM porque las aguas de los canales están saturadas de tóxicos, elementos químicos y aceites, así como una elevada saturación de aguas negras.
Este fracaso se dio en 2022, en plena administración de López Obrador y con asistencia de las autoridades locales que no escucharon a la UNAM, la cual les dijo que se requiere agua limpia de menos y varias condiciones biológicas. Para colmo, peces como la carpa y la tilapia, si los hay, dan cuenta de los ajolotes como botana; pero principalmente se requiere mejorar la calidad del agua de Xochimilco, aunque sería más fácil echarle pintura morada plus.
Claritamente se sabe que si caes en ese tipo de aguas puedes salir convertido en mutante con patas de araña, varios ojos en la frente o la facultad de ser Ajoloteman, el emblema de la administración capitalina de la transformación moradista… perdón, morenista.
Pero el morado tiene significado político: es el color oficial del 8M y, por tanto, es una variable de la propaganda de la 4T en aras de congraciarse con un feminismo que realmente ha ignorado, lanzado a un lado y definitivamente ha condenado, optando por un feminismo cómodo con la presencia, por ejemplo, de las mujeres del Ejército y Marina, que no asustan por su disciplina a la presidenta con A, lo que las otras mujeres sí lo hacen. O simplemente quieren engatusar a los tourists para que vean todo morado y supongan que es una fijación colectiva de los chilangos. Mariguanol, seguramente… para los golpes.
En resumen, solo en la propaganda les va bien a los ajolotes, porque eso no ocurre en la vida real; será muy símbolo del ambiente de la CDMX natural, pero no obsta para que tengan un porvenir luminoso. Lo interesante es que tanto Claudia Primera como Clarita defienden su obsesión de pintura morada en toda exageración y lo convierten en un modo de propaganda que sin duda vestirá a la ciudad y de-morará el tono de los problemas urbanos, pero nada resolverá. Por ello, Clara Brugada se ganó el honor de los reflectores en la pista principal del Picadillo Circus.
Claro, salvar el medio ambiente demanda esfuerzos, dinero, años y conocimientos, no farsas. Pero estamos en la administración que más teatro en el relato, engaño y mentira ha usado en todo, hasta en la pintura.
Y les falta el aeropuerto… para que si no llega el avión digan que viene de-morado. Todo se resuelve con brochazos.
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