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Agenda de Seguridad y Defensa

Por Carlos Ramírez (*)

El último reporte del INEGI sobre las muertes violentas en 2018 en México aporto datos estadísticos que debieran de ser analizados para concluir que la ofensiva de seguridad del presidente Calderón y la continuación en el sexenio de Peña Nieto fue un fracaso: la violencia no bajó, las muertes dolosas aumentaron y los cártelesresistieron el acoso oficial y se reorganizaron para la guerra contra el Estado.

La gráfica más importante de esa recopilación oficial radica en las evidencias de que las muertes violentas anuales en 2006 eran de 10 mil 500 y que la ofensiva gubernamental llevo esa cifra anual a casi 36 mil en 2018, un aumento de más de 260 por ciento. Sin existir un fundamento estadístico, se puede lanzar la siguiente hipótesis: de no haber decidido la ofensiva de seguridad en diciembre de 2006, las cifras anuales de muertes violentas hubieran mantenido la media anual de aproximadamente 12 mil 500 al año, contra los casi 36 mil del año pasado.

La ofensiva de seguridad del 11 de diciembre de 2006 en Michoacán fue, en función de estas cifras, un escobazo al panal de avispas del narco porque llevó a los cárteles a responder con violencia y a conquistar plazas por la vía de la violencia. La suma de cifras de muertas violentas de 1990 a 2019, veintinueve años, fue de más de 400 mil mexicanos muertos por violencia.

Pero la gráfica del INEGI prueba que las muertes violentas subieron de una media de 10 mil anuales a 267 mil en el periodo 2009-2018.

La decisión del presidente Calderón de usar a las fuerzas armadas en labores de apoyo a la seguridad pública en situaciones de crisis de la seguridad interior fue contraproducente, porque no se previeron la respuesta ni hubo una estrategia para controlar y administrar las repuestas del crimen organizado. Lo malo de todo es que a lo largo de doce años se tuvieron datos estadísticos del aumento anual de muertes violentas como la prueba fehaciente de que el resultado no fue la disminución de la criminalidad. A nivel estatal hubo dos casos preocupantes: de 2009 al 2018 las muertes totales en Chihuahua fueron de casi 30 mil personas, en tanto que en Guanajuato hubo un aumento sustancial de las muertes criminales, las cuales fueron de casi 7 mil en tres años.

Y ahora que a las muertes violentas en tiroteos estadunidenses indignan a los mexicanos, resulta que caso el 70 por ciento de las muertes violentas de 2009-2018 fueron por armas de fuego, y el problema se agudiza ante los datos que hablan que en México es muy difícil obtener un permiso para portación de armas, lo que concluiría que las armas asesinas en México se consiguen de contrabando o en el mercado clandestino.

A ello se agrega otro dato: los usuarios de armas criminales no tienen miedo a las autoridades ni a las leyes, porque la corrupción y los castigos considerados no alcanzan a intimidar a los delincuentes. El 67 por ciento de las muertes violentas fue por armas de fuego.

El nuevo gobierno de López Obrador frenó la ofensiva de las fuerzas de seguridad contra las banas criminales, pero el ritmo de aumento de la violencia continuó su ritmo ascendente. Por lo pronto, en estos primeros siete meses de gobierno cesó la persecución de capos, pero la inercia criminal siguió su camino sin mostrar una tendencia decreciente.

Hasta ahora la estrategia de seguridad se ha centrado en la conformación y desplazamiento de la Guardia Nacional, pero sus tareas exitosas dependerán de la capacidad de presencia permanente; sin embargo, los pocos efectivos con relación a las zonas calientes de inseguridad revelan que los 150 mil Guardias previstos como límite no alcanzarán para cubrir con eficacia todo el territorio nacional.

Ahí es donde se requiere con mayor rapidez la profesionalización de los aproximadamente 315 mil policías locales que existen en estados y municipios, pero el programa está aprobado, faltan recursos para iniciar la capacitación y los gobernadores y alcaldes están más esperanzados en la Guardia que en sus propias fueras locales de seguridad, además de que poner en orden a esos efectivos policiacos requeriría de entre 6 y 8 años.

Y a ello hay que agregar otro dato pesimista: en la lógica del gobierno federal, la inseguridad es producto de la falta de crecimiento económico y de la pobreza, pero los planes gubernamentales en esos rubros no serán suficientes para aumentar el ritmo del PIB y bajar la cantidad de pobres. La meta oficial de 4% promedio anual de PIB no será posible y todo indica que el ritmo anual de PIB será de 2 a 2.5 por ciento.

Por tanto, todavía es tiempo para replantear la estrategia de seguridad y para buscar nuevas formas de recuperación de la tranquilidad social. Pero, por lo que se ve en el escenario gubernamental, no hay ningún cambio de rumbo ni ningún replanteamiento de la estrategia hasta ahora basada en el desplazamiento de la Guardia Nacional en las zonas calientes de inseguridad.

Zona Zero

·      Mucha crítica mexicana a las matanzas de fin de semana en los EE. UU., pero esos mismos ciudadanos guardan silencio sobre violencia criminal mexicana muy superior a la estadunidense por número de muertos. Si se revisan muchos casos anteriores, el de Tema fue el primero con rango racista y todos se rasgan las vestiduras. No es Trump sino un sistema que vive de a fabricacñon de arnas.

·      Luego de temores y quejas, el caso del restaurante en Plaza Artz pasó al olvido social, a pesar de que dejó ver ya una lucha por la plaza de CDMX para tráfico, consumo y asentamiento de cárteles.  Lo grave fue que la policía preventiva fue rebasada y no existen ni se ven planes de profesionalización de las policías locales.

·      La Guardia Nacional está siendo solicitada para combatir todo tipo de delitos, pero ese combate en fueron coman o funciones locales. La Guardia no está preparaba para combatir de manera frontal el delito, sino que su función es de vigilancia.

(*) Centro de Estudios Económicos, Políticos y de Seguridad.

seguridadydefensa@gmail.com

www.seguridadydefensa.mx

@carlosramirezh

Las opiniones expresadas por los columnistas son responsabilidad exclusiva de sus autores y no reflejan necesariamente el punto de vista de Expedientes Afondo

Nacido en la ciudad de Oaxaca en 1951, Carlos Ramírez comenzó su vida profesional en el periodismo en 1972. Y desde entonces ha estado ininterrumpidamente en el periodismo mexicano. Además de la práctica periodística, ha sido profesor de periodismo en la Universidad Nacional Autónoma de México y en la Universidad Iberoamericana, además de ser un conferencista cotidiano en universidades de todo el país. Autor de la columna; Indicador Político Twitter: @carlosramirezh Página Web: http://indicadorpolitico.mx

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Nacional

Otra etapa bajo liderazgo de Naasón Joaquín en LLDM; profesionistas y ministros listos para más desarrollo

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Impresionante manifestación de adhesión y gratitud al Director Internacional de la Iglesia La Luz del Mundo, Apóstol de Jesucristo Naasón Joaquín García se dio hoy. La Asociación de Profesionistas y Empresarios de México, particularmente personal médico, abogados, y expertos en ingeniería y desarrollo urbano, junto con ministros de la Ciudad de México, y USA sur, entre otros, patentizaron su firmeza para seguir trabajando bajo la dirección de Naasón Joaquín.

Así, la membresía, los ministros, y ahora el muy nutrido grupo de empresarios y profesionistas exitosos ya o en formación, se declaran listos para seguir desarrollando las tareas que tanto han fortalecido a esta Iglesia.

Hoy domingo 27 de septiembre de 2020, tras la transmisión de su Escuela Dominical que vía internet difunde la Luz del Mundo a nivel mundial, en la cual se abordó el tema: “Adelante” -“Aprovechando nuestro tiempo”-, Obispos, Pastores, ministros, misioneros -obreros- de Estados Unidos de Norte América y de México, así como profesionales de la salud, médicos, enfermeras, abogados, ingenieros, arquitectos y miembros en general, con mucha decisión y determinación dieron muestras de afecto, de lealtad y fidelidad al apostolado de Naasón Joaquín García.

“Sabemos y conocemos su intachable trayectoria” declararon en su saludo a quien lleva en todo momento la dirección de lglesia. Otros dijeron: “Es inspiración para nuestra superación”, “El árbol por sus frutos es conocido”, “Seguimos su ejemplo porque hemos visto su dedicación ayudando a los necesitados, huérfanos, ancianos y viudas”.

Esa es la unidad, el amor y la fortaleza que se vive y se respira en La Iglesia La Luz del Mundo: nadie se mueve, están fundidos, sólidos y seguros de la limpia trayectoria y honorabilidad de Naasón Joaquín García.

La Iglesia sigue adelante, sigue avanzando y creciendo con la prédica del evangelio de salvación que sigue siendo la de mayor crecimiento en México.

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Carlos Ramírez

Indicador Político- Ni Trump ni Biden; es el destino del planeta Tierra

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Carlos Ramírez*
Sin ponernos distópicos –bueno: sí–, la realidad es que no importa quién gane la presidencia de los EE. UU para el periodo enero de 2021-enero de 2025, si se queda Donald Trump y su estilo salvaje de hacer política o llega Joe Biden y su estilo dormilón de ver la realidad. De la misma manera ya no importa lo que estén haciendo los lideres de Europa y Asia para manipular a sus gobernados y conseguir que los dejen algunos meses más en el poder.

El verdadero efecto del COVID-19 no está en el espacio de la salud, ni de la necropsia, ni de las mascarillas como dilema existencial que agobia a jefes de Estado y de gobierno y algunos monarcas medievales. Hasta ahora no ha habido la reflexión social, política, politológica, filosófica y sociológica del mensaje que está presentando el virus. Ver en pleno siglo XXI las calles atestadas de gente con cubrebocas debe tener algún significado, debe decirnos que algo hicimos mal, que algo no estamos pensando y que la salida no está en la vacuna, porque al final de cuentas ya llegará alguna otra peste maldita a recordarnos nuestra vulnerabilidad humana.

El mundo ahora centra sus ojos en los EE. UU. para saber quién va a ganar la presidencia. Si se analiza con frialdad, se trata de una de las elecciones menos significativas. Trump y Biden no representan nada, ninguna oferta geoestratégica, ningún mensaje de reorganización del planeta, ningún pensamiento trasmilenario. Son dos políticos improvisados, con partidos dominados por grupos mezquinos de poder, en medio del reclamo histórico de los afroamericanos que apenas representan el 16% de la población, pero que han marcado la conciencia moral de la comunidad blanca. Y ninguno encara la violencia brutal de las policías contra ciudadanos, nadie interpreta cuál es el papel de las policías en el control social.

Todos están preocupados por la reactivación económica y productiva y ya hay la decisión macabra de abrir las actividades porque importa más salir a las playas y a los bares que proteger la vida amenazada por las cadenas de contagios. De nueva cuenta el PIB se convierte en el Santo Grial del modernismo capitalista y comunista y las bolsas de valores deben regresar al corazón del universo. Todos atienden más la tasa de crecimiento económico que la tasa de defunciones por el virus.

La gran revelación –la única, en realidad– del último libro del sobrevalorado Bob Woodward radica en la declaración interpretada de Trump de que sabía de la peligrosidad del virus, pero calló por razones de seguridad y para evitar el pánico. Y el debate es que mintió y que por eso no debe reelegirse. Pero no existe gobernante en el mundo actual y en la historia que no haya gobernado con mentiras, cuya dimensión se mide en las justificaciones. Todos los gobernantes del mundo mintieron y callaron lo del virus para evitar, en efecto, el pánico.

En las próximas semanas el mundo girará en torno al dilema Trump-Biden, pero sin entender que los dos representan al mismo imperio expoliador y expansionista. Y todos los gobernantes del mundo han dejado pasar la oportunidad de los gobernantes estadunidenses de 1989 en adelante –fin del gobierno de Reagan, fin del imperio soviético y arranque de la globalización del Consenso de Washington— para reorganizar al mundo y a sus instituciones, después del papelón que hizo la ONU en la guerra de Bush Jr. y Tony Blair contra Irak.

En este contexto, es irrelevante quién gane la presidencia de los EE. UU. Como se ven las cosas, China y Rusia son países sin destino histórico, sin una propuesta geopolítica, sin una propuesta alternativa a los EE. UU. La Unión Europea, vista desde Iberoamérica, es una pequeña Comunidad Económica muy local, sin líderes estratégicos y, lo que es peor, sin una reflexión filosófica del mundo. Los gobernantes de España, Gran Bretaña, Italia y Alemania han regresado al aislacionismo de la mezquindad de sus gobernantes.

América Latina está controlada por el narcotráfico y el crimen organizado transnacional porque así le conviene a la dominación estadunidenses, sea republicana o demócrata. El narcotráfico lo controlan los 30 millones de adictos dependientes de la droga y los 30 millones adicionales de usuarios de la droga sin caer en la adicción. Trump lo acaba de refrendar: el tráfico de drogas es un asunto de seguridad nacional militar. La Casa Blanca quiere controlar a las bandas y sobre todo regular el lavado de dinero para su sistema financiero.

El mundo se descompuso con el fin del imperio soviético y la ausencia de un modelo de transición política del imperio estadunidense. Dos demócratas tuvieron esa responsabilidad y ni siquiera la entendieron en su dimensión geopolítica: Bill Clinton y Barack Obama; los guerreristas Bush llegaron a lo suyo; y Trump hasta ahora no ha entendido el papel de los EE. UU. en el mundo. Y ahora quiere llegar un Biden que tuvo ocho años de entrenamiento estratégico con Obama, pero con datos que tampoco sabe nada de enfoques mundiales. La mediocridad de los dos candidatos revela la pérdida de prestigio de los EE. UU

El desmoronamiento del imperio soviético en 1989-1991 fue un desafío para reconstruir un mundo con mejores posibilidades basadas sobre todo en el equilibrio ecológico, pero más de treinta años después llega el mensaje estremecedor del COVID-19 para obligarnos a caminar por las calles con la boca cubierta. Pronto será, de nueva cuenta, el smog o la polución; y siempre, las enfermedades de la pobreza.

Nadie está reflexionando la crisis mundial actual, la verdadera crisis, la de la existencia humana en un planeta al que estamos destruyendo cada vez más aprisa. Y, siendo distópicos, pronto habrá que llevar a la realidad lo que las películas y la literatura ya adelantaron: misiones al espacio para buscar otro planeta para habitarlo… y destruirlo.

 

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Carlos Ramírez

Indicador Político- Segundo tercio sexenal, de banderillas, con la agenda de AMLO o de Morena

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Carlos Ramírez*

 Con seguridad en Palacio Nacional están extrañados que nadie haya preguntado, cuando menos en público, quéquiere el presidente López Obrador de Morena para su proyecto sexenal. Y eso que todos ya saben que las definiciones y gestiones de gobierno se deciden en las conferencias de prensa matutinas, no en los espacios tradicionales del poder.

El primer tercio del sexenio se fue en el planteamiento de las estrategias presidenciales, la definición de los nuevos estilos de gobernar y la lidia con una pandemia inesperada. El segundo tercio, el de banderillas en los toros, es el de los jaloneos entre los grupos de poder presidencial por el relevo legislativo, las gubernaturas y los alineamientos para la sucesión presidencial de 2024. Los grandes toreros se hacen cargo de poner en persona las banderillas a los toros para fijar la autoridad que manda en la plaza.

Salinas de Gortari, Zedillo, Fox, Calderón y Peña Nieto perdieron sus sucesiones y las elecciones de sus sucesores por colapsos en sus partidos, fracturas en sus coaliciones y permisividades democráticas. Y todos ellos salieron fracturados en sus coaliciones y partidos en las elecciones de medio sexenio con el cambio de diputados federales que implica, de suyo, un nuevo reacomodo de grupos de poder con miras al sexenio siguiente.

A favor de la estrategia lopezobradorista corre el hecho de que nunca ha pensado en Morena como un partido tradicional, sino como estructura administradora de cargos públicos. PRI, PAN y PRD han sido partidos de proyectos, el primero de corporaciones, el segundo de creencias y el tercero de tribus. Morena no tiene un proyecto ideológico porque ese proyecto es el presidente López Obrador. Y para evitar que Morena pudiera ser otro PRI corporativo, la estrategia radicará en dividir las posiciones de poder con el PES 2.0, el Partido Verde y el PT, además de los grupos lopezobradoristas –como el de Pedro Haces– que no lograron registro como partidos, pero que van a funcionar como hilos de poder fuera de Morena. En este sentido, las candidaturas se van a gestionar en Palacio Nacional, no en Morena.

La clave para resolver el enigma Morena se localiza en la agenda presidencial. Lo que menos quisiera el presidente sería tener que lidiar con Morena como –para citar un ejemplo histórico sólo en parecidos de coyuntura partidista– Díaz Ordaz tuvo que bregar con Carlos A. Madrazo y su PRI autónomo, militante y equidistante a Los Pinos o como Salinas cuando la sucesión se le salió de control por la fuerza personal de Manuel Camacho Solís operando por la libre.

Morena va a ser el pivote lopezobradorista para consolidar su proyecto, vencer las presiones que quieren tumbarle sus puntos clave –apoyos sociales, obras y nuevas relaciones políticas– y encarar la alianza opositora previsible de partidos y formaciones sociales hoy confrontadas con la presidencia. El bloque de poder lopezobradorista nova a pasar por Morena y menos si llega al partido algún líder político que quiera quitarle liderazgo político al presidente. Hasta ahora han bastado el gabinete y las dos cámaras para ir desinflando apasionamientos y arrinconando a la oposición en una derecha conservadora sin destino histórico.

La tarea fundamental del segundo tercio del sexenio será la de administrar la crisis para impedir confrontaciones innecesarias. La polarización ayuda a decantar posicionamientos, como ahora, por ejemplo, muchos intelectuales han comenzado a replegarse porque no quieren estar en la misma lista con Héctor Aguilar Camín –¿colegas enemigos 2.0?– y sus negocios de poder con Carlos Salinas de Gortari o aliados al Gabriel Lozano desbocado de FRENAAA.

En este sentido, lo peor que le puede pasar al gobierno actual es que Morena se convierta en un dolor de cabeza con un dirigente que busca un Guinness record y no entender el juego de poder presidencial.

-0-

Política para dummies: La política se aprende en clases de hilados y tejidos y no en las cloacas del poder.

 

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