
Por Amaury Sánchez G.
El pasado 22 de mayo, en el corazón de Guadalajara, se firmó mucho más que un convenio. Se tejió una esperanza. En el Centro de la Amistad Internacional, donde los muros hablan de encuentros y causas comunes, se celebró el acto protocolario entre la Unidad de Asociaciones Civiles con Causa A.C. y la Gerencia Estatal de Liconsa en Jalisco, con el respaldo de las autoridades federales.
El convenio no fue una formalidad, sino una bisagra que abrirá las puertas del bienestar a miles de familias jalisciences, quienes ahora podrán acceder a leche pasteurizada 100% de Liconsa, reconocida no solo por su calidad, sino por su impacto nutricional en los hogares más vulnerables. Cada litro entregado representará no solo alimento, sino equidad.
Esta alianza estratégica fue posible gracias a la visión y liderazgo de dos figuras que entendieron que la política pública solo cobra sentido cuando toca la vida cotidiana de la gente: el director general de la Unidad, Óscar Ábrego de León, y el doctor Víctor Hugo Pérez, director nacional de Operaciones de Liconsa, cuya presencia no fue decorativa, sino decisiva.
El doctor Pérez dejó claro que Liconsa no se limita a distribuir leche: lleva bienestar, genera salud, combate la desigualdad desde la raíz. Bajo su dirección, la empresa ha recuperado su vocación social con rigor técnico y sensibilidad humana.
Por su parte, Óscar Ábrego, arquitecto de este encuentro entre organizaciones civiles y el aparato institucional, no solo tejió alianzas: las volvió posibles. Su gestión, estratégica y comprometida, permitió que más de 400 colectivos, fundaciones y asociaciones se sumaran a esta cruzada por la nutrición y la justicia social.

El evento contó también con la presencia del delegado federal de la SADER, Alfredo Porras, quien celebró la sinergia entre el gobierno y la sociedad organizada como modelo de acción efectiva, así como de líderes comunitarios y sociales que han sido, por años, el músculo y la voz de las causas ciudadanas.
Ese día no se repartieron discursos huecos ni promesas sin raíz. Se firmó una alianza con rostro, con propósito, con destino. Y quizá, en el murmullo de la ciudad, muchos aún no lo saben, pero la historia de miles de hogares cambió el 22 de mayo, gracias al compromiso de quienes sí creen que alimentar al pueblo es un acto de amor a la patria.
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