Al calumnista de El Informador Diego Petersen le queda bien aquella frase popular: “perro que come huevos ni quemándole el hocico”. Se siente una pitonisa pero es malo para pronosticar. Él ya se ha declarado no creyente, y está casado con una estudiosa de religiones, a la que le falta estudiar religiones u orientar a su marido, porque el 6 de junio del 2019 Diego se atrevió a augurar que “la Luz del Mundo se iba a apagar” y para nada fue así: hoy registra una mayor membresía y siguen inaugurando templos.
El 17 de septiembre de este año, Diego Petersen escribió otra mentirota: “Aunque ya se ven cambios, han comenzado, por ejemplo, a quitar las iniciales NJ de Naasón Joaquín de algunos templos”. Falso, en ningún templo se han retirado esas iniciales.
Hoy 24 de diciembre, la pitonisa brutalmente fallida, Diego Petersen se anima a pronosticar pesares para La Luz del Mundo, y tratando de lamer suelas en la Unidad de Inteligencia Financiera escribe cosas así: “Ministros ricos merced de las limosnas de los pobres”.
Limosnas no hay en todas las iglesias. Creo que solo en una.
Y que yo sepa, si un manager en jefe de una agrupación pública o privada recibe un salario acorde con su responsabilidad, y no las gasta, puede invertir en lo que desee, si desea.
Hace mal Diego Petersen en comparar a todas las religiones, porque hay unas que tienen fallas sistémicas o generalizadas, globalizadas. Lo mismo en zonas ricas, que, en las zonas de pobreza económica, lo mismo en Estados Unidos que en Alemania o Finlandia o México tienen acusaciones de abuso sexual y de enriquecimiento de ministros.
Y en otras no porque en todo caso hay infamia, tras infamia, pero no les afecta en el fondo.
Finalmente, Diego Petersen tiene la misma lectura que otros torpes: creen que una Iglesia que ha sido siempre respetuosa de las autoridades no va o no puede defenderse.
Tigres hay muchos, no uno solo. Y no estoy aventurando que lo están despertando, solo digo que perro que come huevos, ni quemándole el hocico entiende. Siempre irá tras los huevos.
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