Por Manuel Gutiérrez
Las grandes obras del sexenio de López Obrador, se realizaron sin planeación adecuada, terminaron costando tres veces más, y se convirtieron en ejemplos de derroche absoluto, en el caso de la refinería de Dos Bocas, fue víctima de sus ideas personales.
Rocío Nahle, hoy gobernadora de Veracruz, en sucesión del nefasto Cuitláhuac García, celebre persecutor de opositores, y generador de escándalos de corrupción, recibió un premio inmerecido.
La idea de López era lograr la soberanía energética, la autosuficiencia en México y para ello Nahle le ofreció el sueño, presentó planos de una refinería originalmente programada en la India, que duró de 8 a una década en funcionar. La elección del lugar, resultaría desastrosa, se cometió un grave error, ya que se edificó en una zona pantanosa, dado que se destruyó un manglar, una marisma que mantenía la pesca en Paraíso, Tabasco.
El nombre del lugar se conservó como una broma cruel, dado que la inflación, la magna obra arrasaron las condiciones de vida de la comunidad nativa. La situación afecta totalmente, dado que al parecer los planos de la obra, eran para una refinería en zona montañosa, y terminó siendo a nivel del mar, con los problemas de presión, humedad y las frecuentes inundaciones sufridas a cada temporal, así como inevitables fenómenos derivados del clima por la meteorología.
López desde el inicio fue asesorado por expertos internacionales que le recomendaron explotar las energías limpias como el viento y el sol. Cuando insistió en el combustible fósil, le recomendaron algo que hizo hasta el tercer año de su gobierno, que comprara refinerías funcionando en Texas, lo que hizo cuando compró a Shell, la refinería de Deer Park, en Texas.
Tabasco, fue una entidad en que despegó su carrera política al amparo de prominentes priistas, también una entidad en que logró celebridad al sabotear pozos petroleros y bloquearlos. Sin embargo tuvo la idea simplista que bastaba escarbar, para extraer el petróleo. Lo dijo en su mañanera y en serio.
Nahle, le aplicó la idea que en tres años, en su mandato tendría una refinería funcionando y cuyo costo no pasaría de 8 mil millones de dólares, pero actualmente se han erogado 20 mil millones de dólares, sin producir nada. La posibilidad de refinar está actualmente en un 17.5% Nahle lo hizo soñar en gasolina mexicana sañida de Dos Bocas.
La idea de hacer en Tabasco un proyecto ya cancelado, se tomó a la ligera por Nahle y también por Octavio Romero Oropeza, el agronómo que puso al frente de Pemex, que logró un adeudo a proveedores nacionales de entre 75 y 90 mil millones de pesos, que prometió la presidente Claudia Sheinbaum, que ahora si se pagará en marzo próximo.
Claudia premio a Oropeza,o se lo impusieron desde el pasado, poniéndolo al frente del Infonavit, en que se discute que ahora quieren apropiarse de un fondo de los trabajadores por 2.5 billones de pesos, pese a que tuvo una actuación deprimente en Pemex, ahora construirá un millón de casas para los trabajadores mexicanos. Si resulta como la refinería, ya está hecha otra pesadilla para muchos años.
Nahle montó los delirios de López Obrador, y ofreció que la refinería solamente costaría 8 mil millones de dólares, que nos ahorraríamos como 10 mil millones de dólares, a la par que estaría lista en 3 años, durante el mandato del primer tiempo de la transformación, lo que presenta serias dudas discutidas por los expertos del petróleo a nivel internacional y ahora con la presión de Trump.
La limitación productiva de un millón de barriles como tope, sigue presentando que todas las refinerías nacionales estén en un 50% de su capacidad productiva, excepto la de Texas, que es asesorada por estadounidenses, para Pemex considera que es un límite funcional razonable, la enorme deuda de la misma refinería así como de Pemex, ya convertida en empresa del pueblo, respaldada por la nación, pase lo que pase.
La forma de construirse, modular incrementó los problemas. Ni los trabajadores de Pemex, ni el Instituto Mexicano del Petróleo, habían construido una refinería en los últimos 50 años. Esto generó una anarquía derivada del intento de ahorrar antes de construir, y en la variedad de subcontratantes diversos que acentuaron los defectos de diseño.
A la par, el petróleo mexicano es de una calidad internacional inferior al Brent Texas, o al ligero de Arabia Saudita, por ser azufrado, lo que implica más gasto y esfuerzo para refinarlo y convertirlo en gasolinas, por eso ningún experto recomienda refinación para México.
A este rosario de adversidades, se le sumó la prisa para cumplir las metas del presidente anterior que la inauguró en julio del año 2022, exultante, declaró que era un sueño hecho realidad, un logro de la ingeniería mexicana, -lo mismo dijo del Tren Maya que arrasó la selva del sureste y sigue presentando serios problemas-.
Las demandas de particulares por daños ambientales, incendios, inundaciones, en dos ocasiones en forma completa, la falta de calidad del petróleo a refinar, causaron suspensiones.
Luego se sumaron faltas de energía eléctrica, que se acentuó en la zona del sureste, con su salto adelante en que se hicieron obras que demandan consumos industriales de electricidad. Uno de los problemas de Dos Bocas, es que si una parte de la instalación uso tecnologías obsoletas, puede afectar el funcionamiento total de la planta.
Víctor Rodríguez, nuevo director de Pemex, indicó que “son problemas menores” en el mes de noviembre del 2024. La amenaza de haber empleado tecnologías atrasadas, son un serio problema para toda la planta.
Adicionalmente, se requiere gas para las calderas y la planta descoquizadora, pero el gasoducto respectivo, no abastece de nada a Dos Bocas, que sigue sin contar con ese recurso clave.
John Padilla, director de IPD Latinamerica, indicó este problema, y anticipó que pueden continuar los apagones.
El problema ha sido tan grave, que en la segunda inauguración y con el propósito de acallar las críticas de los expertos, periodistas y afectados de Dos Bocas, se preparó incluso una farsa con un barco petrolero texano cargado de combustible que lo trajo para simular que era producida en Dos Bocas. Lo cierto es que todos los presidentes mexicanos de una forma u otra han enfrentado el problema de Pemex, algunos han logrado momentos dorados de números negros en sus operaciones, pero otros optaron por reducirla, o incluso privatizar la refinación, y dedicarse a lo que es el verdadero negocio de Pemex, la extracción.
Padilla asegura que Pemex pierde 34 dólares por cada barril de mezcla mexicana, que ronda en los 65 dólares a precios corrientes, sin embargo la llegada de Trump, sumó otro problema para la refinación nacional, dado que se exportan 9 mil toneladas anuales de petróleo por vías férreas a los Estados Unidos. La amenaza de poner aranceles, puede incluir al crudo, y si no puede exportarse a los Estados Unidos, debe buscar otros mercados emergentes.
México exporta a España –pese a la mala relación diplomática- Corea del Sur, India, y Taiwán, pero la obra es criticada por los conocedores como Bernardo del Castillo, con sede en Abu Dabi, director de Soteria Consulting, tanto en aspectos de construcción, como de mercadeo del producto.
La realidad, pese a la continuidad de las mentiras en la administración de Claudia Sheinbaum, es que distamos mucho de tener capacidad de ser autosuficientes, porque Dos Bocas no estará lista en mucho tiempo, la primera inauguración se hizo en julio del 2022, admitiendo entonces el presidente López que costaría 16 mil millones de dólares, y no lo ofrecido en inicio.
“Una obra que no parece a ninguna otra, en tiempo de construcción, ni costo, y es de calidad de primer nivel” aseguró entonces el mandatario.
La promesa de 304 mil barriles diarios de la refinería Dos Bocas, rebautizada como Olmeca, para gusto presidencial, quedo trunca. La obra dijo López generó 44 mil empleos directos, 286mil indirectos, participando más de 160 empresas contratistas, con mano de obra mexicana, pero no se trata de una obra que vaya finalmente a tener un éxito esperado.
Desde su inicio se hicieron errores y secuencias en que imperó más el sentido político de la obra, que la eficacia productiva. Hoy la presidenta Sheinbaum, tiene que resolver los problemas, pero opta por continuar con la divulgación de mentiras, dado que decir la verdad, sería el rompimiento de su relación con tu antecesor.
Para la fiesta de la expropiación, será de esperarse un nuevo show mediático, y discursos, para convencernos de que Dos Bocas es una obra envidiada por el mundo. Lo cierto es que su elevado costo y haber absorbido planes caducos en su edificación, así como nepotismo, corrupción, y contratos a familiares, hacen responsable a Nahle y a Romero, pero no fueron sancionados, sino premiados, efectivamente fue una gran obra, pero se duda si será conveniente sostenerla funcionando, porque se pierde más dinero que el que se gana.
Este sello de las mega obras de la Transformación, por sus contradicciones y complejas soluciones, en que salvo el subsidio permanente, no hay de otra para que subsistan, mal favor fue haberlas construido en forma improvisada, acelerada y con gente que no sabía de la materia.
Felipe Calderón al hablar de su proyecto de refinación, explicó que era una obra para 8 años como mínimo y que a su gestión, le había tocado en Hidalgo, la preparación de suelos y la barda perimetral, por lo que nunca pensó en hacerla de forma completa, ya que implicaba a siguientes administraciones que terminaron por abandonar la idea, por compleja y costosa.
Pero López Obrador, sintió que con él se iniciaba una era, aunque se hicieran las cosas mal, sería un gobierno reconocido por la posteridad, que deberá seguir subsidiando este tipo de obra, mientras exista, pero la alcanzó a inaugurar dos veces.
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