Por Manuel Gutiérrez. (Especial de Navidad)
El ideal de caballería expresado en su contexto total es contenido en el Quijote de la Mancha, de Miguel de Cervantes, el ilustre Manco de Lepanto, pero es un ideal universal y contagioso que vale la pena recordar en estos días especiales en que el máximo fin del idealismo, se encarnó y se hizo Hombre. El ideal de Cristo es la salvación de la humanidad, que prefieran el bien y rechacen el mal.
Vale, entonces. No debe extrañar que la Opera, para otros estrictos críticos es solo un Musical de Broadway, haya entendido el mensaje a profundidad en ese sentido, pero a mi gusto personal quedó inconcluso. Esa gran obra requiere una segunda parte, pero no será nada fácil en muchos, muchos años.
“El hombre de la Mancha” comenzó como una ópera, creada por Daniel Wasserman como Dramaturgo, Mitch Leigh, en la música y se inmortalizó, Joe Darion se ocupó de las letras.
La pieza músical resultó un éxito iniciándose en 1965 y 5 años después vino la película, con Peter O´toole, y Sofía Loren, que físicamente era una Aldonza perfecta por frondosa. Peter O´Toole se arriesgó en toda su carrera, a cada cinta y no dudo en tomar lo que Rex Harrison rechazó, así bajo la dirección de Arthur Miller vino la película.
Pero ni Peter, ni Sofia cantaron fueron doblados en esas escenas, quizá debieron pensar en otro tipo de actor cantante, pero así se hizo y la cinta salió al mundo en 1972. Triunfó de manera inesperada.
James Coco, por su parte fue Sancho Panza. De ahí vinieron otras versiones, como la de Carmen Antino Argenziano, que es varón, pero están muy centradas en El Hombre de la Mancha, sólo cambian los protagonistas en 2005.
Originalmente la cinta planteaba 4 temas principales: Overtura, Man de la Mancha, Its the same y Dulcinea, pero uno de las canciones cimbró el mundo: “Sueño Imposible” que se convirtió en el atractivo total de la película.
El planteamiento inglés revive en esa canción toda la herencia de la caballería, porque anglosajón y normando fue Arturo, y el reino mítico de Camelot, Gawain, el Caballero Verde, Galahaad, Lancelot el más valiente y atormentado caballero. Es decir, la idea de caballería es tan natural como la Orden de la Jarretera, como tener sires y un corte británica. Pero hubo caballería en Alemania, con la Orden Teútonica, los hubo en Polonia, en Franca, incluso en Rusia, caballeros con orden militante, o simplemente solitarios en pos de ese destino, fueran militares, hospitalarios pro todos eran religiosos-guerreros. Entonces, no debería sorprendernos que el tema lo acojan con afecto en todas partes.
Leight, entonces planteó: “Dream. Imposible Dream” que dice: (Sueño Imposible) y fue una revelación.
Con fé lo imposible soñar
Al mal combatir sin temor
Triunfar sobre el miedo invencible
En pie, soportar el dolor.
–
Amar la pureza sin par
Buscar la verdad del error (Un acierto profundo y notable hallazgo)
Vivir con los brazos abiertos
Creer en un mundo mejor.
–
Ese es mi ideal
La estrella alcanzar
No importa cual lejos
Se pueda encontrar
Luchar por el Bien
Sin dudar ni temer
Y dispuesto al infierno llegar
Si lo dicta el deber.
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Y yo sé
Que si logro ser fiel
A mi sueño ideal
Estará mi alma en paz al llegar de mi vida el final.
–
Será este mundo mejor
Si hubo quién despreciando el dolor combatió hasta el último aliento
Con fe lo imposible soñar y la estrella alcanzar.
La obra transcurre en una prisión “inquisitorial” aunque Cervantes nunca estuvo en una, pero si en manos de los árabes de Argel, como esclavo y rehén, y mucho aprendió de la vida, pero la parte inglesa se obsesiona con la leyenda negra y lo ponen ahí, malamente, cuando debió ser en Africaya que reos comunes no llegaban a proceso inquisitorial, enfin.
Los presos tratan de robar a Don Quijote que se reserva un arrugado papel como posesión máxima. Desconcertados, comienza a explicarles lo que significa para él y eso incluye la caballería, el amor, la honestidad, la entrega a fines ideales superiores a las ambiciones materiales, defender la justicia, la verdad, a la Patria y al Rey y sobre todo ser fieles a Dios, ya que muchos tuvieron una exaltación mística de ese destino.
Esto incluye 4 cantos, ya mencionados. Aldonza canta su desgracia y su rastrera condición de vida, de pronto exaltada por el idealismo febril del Quijote que la convierte en Dulcinea.
Realmente este encuentro es lo medular de la obra, la parte más importante en que se sublima la pobreza humana por el fuego purificador del ideal.
En otra escena, Aldonza lamenta su condición, cantando todos los hombres son iguales, lo mismo da, sucumbir al amor con odio ardiente. En la parte más intensa canta: Imnot your lady, Im not any kind of Lady. (No soy tu dama, no soy ninguna clase de dama).
Y agrega con fatalidad: Tendría buen sentido morir, tu novia más casual- ¡De la basura asesina de la tierra! -¡No soy nadie, no soy nada, Aldonza la putita!
Es el gran momento operístico de la obra. Don Quijote responde: ¡Ahora y siempre sois mi señora Dulcinea!
Este canto es una de las cumbres: “Si mi dama quiso ponerme a prueba – Yo le respondo a la dulce soberana de mi corazón que no le fallaré- pues yo sé que vuestro rostro soñé- aunque no le haya visto- la imagen de vos presentí.
¡Cada vez que rece, cada vez que cante, sé que cerca os hallabaís de mí”
Dulcinea, Dulcinea- Veo el cielo en vuestros ojos- vuestro nombre es como un cántico de un ángel.
Si me atrevo a tocar vuestra faz celestial- Os suplico no huyaís con temor- Permitidme probar que sois real, y no solo un fantasma, creación de mi amor…
La adaptación del musical a película sacrificó dos melodías: What does he want of me” que pudo ser un buen prólogo al canto de Aldonza, y el canto To each his Dulcinea. Sancho tiene un canto muy bueno: “I really like him” ( Me gusta como es Don Quijote) pero no es uno de los principales, cuando como coprotagonista, merece más atención.
España a no dudar ha tomado el tema con sobriedad, propiedad y profundidad. La versión de Imposible Dream de Plácido Domingo, dice lo mismo pero es más culta y una de las más poderosas que canta este tenor lo que hace preguntarse porque en el casting de la película no pensaron en cantantes-actores, ya que el doblaje le quitó sabor pero repito, no cantan ni Pedro ni Sofía y adaptar el musical, sacrificó piezas interesantes.
La película española-mexicana “Don Quijote cabalga de nuevo” sin proponérselo con Cantinflas como Sancho, llega a ser más completa que el Hombre de la Mancha, más realcon Sancho en su ínsula de Barataria, y luego al presentarseal Caballero de la Blanca Luna o Caballero de los Espejos quién somete al Quijote y le dicta la cruel sentencia de volver a la cordura.
Roberto Galvadón, si aborda la muerte del ilustre hidalgo que ya no es Don Quijote, con cierta propiedad pero pudo llegar a otros niveles de dramatismo, porque Alonso Quijano muere en la realidad, reconciliado con la Iglesia, absuelto y observa su fin sin dolor, pero ve al mundo sin el prisma de la magia del idealismo. La muerte de un justo honorable, pero no un apasionado de iluminar la tierra con su ideal.
De hecho su primera muerte es la del personaje ideal, porque cuando muere el idealismo, te vuelves viejo, decrépito e inútil; porque Don Quijote se lanza a la aventura como un hombre senil, pero sin ese combustible, nada trascendente se busca en la vida y el ciclo del final, no representa necesariamente un pórtico de grandeza. Todos habremos de morir algún día, lo sabemos.
Eso no lo tiene el Hombre de la Mancha.
Y hubiera sido motivo de dos escenas grandiosas, sobre todo en las razones meditadas y prudentes del Bachiller, también participe de la locura ideal al encarnar al Caballero de la Blanca Luna, al final queda tocado del sagrado fuego.
Momento genial, que sabe que no se repetirá y que hace por el bien de Señor Quijano, perfecto cristiano viejo, perfecto súbdito real, perfecto hombre de bien y de familia, lo que de alguna manera tiene su chiste, trastocado por leer hazañas de los doce pares de Francia, de los grandes campeones de la caballería, de Dragones y de damiselas en peligro y del amor por una de ellas que lo hiciera consumar las más grandes hazañas todo en su nombre, para su gloria.
Sana, pero sanar es perder la magia del idealismo capaz de hacer transformar el mundo, de sentir amor regenerador e incomparable, de arriesgar y sufrir incluso la muerte es una salida a la decepción de un mundo sin ideal. Un cruel ejemplo cervantino a los que no permanecen en el camino, hasta el final, porque nunca termina.
La historia de esta representación teatral en México, es el esfuerzo de Tina Galindo. Claudio Brook, señorón de la escena, ha sido uno de los mejores hombres de la mancha, Enrique Alvarez Félix, cumplió con cierta frialdad, según la crítica, Julio Alemán y Roberto Blandón, fueron muy buenos en ese papel, y decorosamente bien salen Eugenio Montesoro, Alberto Lomnitz, y Ernesto DeAlesio; pero Benny Ibarra, no logró imponer su sello al personaje, y las más severas críticas las cosechó, con una idea para muchos que destrozó con su versión El Hombre de la Mancha por aplicarle el sello de pop-star.
Habría que verlo. Eso se dijo. Es bueno como pop art, pero no es el sabor del Quijote.
La historia del hombre de la Mancha nunca concluye, pero la siento inconclusa, la versión anglosajona detiene el tiempo y el momento en la revelación y sublimación del amor, como punto central, pero no hace comprender la grandeza del Quijote, del Yelmo de Mambrino, del bálsamo de Fierabraz,de la embestida de los Dragones, con un buen canto de batalla y un Santiago, tan universal como español, del riesgo, de la incomprensión que persigue al idealista, así como el alto riesgo de la frustración, la traición o el obstáculo de los que por el beneficio, de no inmiscuirse en cosas de riesgo, de aventura, de desinterés, lo detienen y lo cancelan…
Faltó exaltar más a fondo, esa gigantesca imagen, de caballerosidad y del cambio que implicó que saliera a los campos de la Mancha a enderezar entuertos no se aprecia tanto. Representaba la justicia, el uso de la fuerza para favorecer a los débiles, la justicia, la sabiduría de comprender las carencias y de llevar las fantasías tan lejos, un individuo capaz de hacer historia.
Si, es un tema que de primera intención, parece no tiene mucho que ver con Noche de Paz, pero en el fondo, es el centro de la historia completa.
El caballero tiene tres figuras veneradas: Dios, la Patria, y el Rey, y dentro de sus impulsos, el amor, descabellado e imposible tal vez, pero puro y bien intencionado que cambia el contexto del lodo al oro. De la miseria humana a la grandeza, a ver que nadie caído seguirá caído si recuerda que debe levantarse de nuevo y luchar hasta el final y se amarra a la esperanza. El infierno es precisamente la nula esperanza.
La navidad nos regaló el sueño imposible, y lo hizo real. El Maestro máximo de los idealistas de todos los tiempos, capaz de volverlos santos, taumaturgos, profetas, o caudillos o guerreros de causas perdidas, que no lo son porque rescatan el sino del emprendedor.
Un poco de Quijote, un poco de Quijano, un decidido esfuerzo por cabalgar de nuevo, y cambiar el mundo no viene mal, hoy o mañana. Aunque digan que estás loco, pero cuerdo, es el riesgo de la grandeza por encima del rebaño humano, del status y de la realidad.
Dios mismo hizo una historia poco convencional, no nació en el lugar correcto, no uso blasones, ni poder, fue revulsivamente humilde, fue adorado pero a la vez, ignorado con todo y su nueva estrella, por preferir el pesebre. Lo percibieron pocos elegidos, no masas enormes, que esperaban y deseaban al Mesías.
Dios hizo un libreto de una historia inmortal, llena de magia, llena de contrastes y violencias, con Herodes y nos participó que el ideal de Dios estaba puesto en cumplir con su Padre, como lo hizo porque Dios amó a su creación humana, sin necesidad alguna como un acto ideal purísimo.
Sin idealismo, sin amor, no lo hubiera hecho. Por eso nació en esa noche de leyenda, como el mejor de los cuentos reales. Como el evangelio de Juan dice “El verbo encarnó y se hizo hombre” y eso tiene mucho de la motivación de la que dedicamos esta obra, porque no es convencional, segura, previsible…la divina locura del amor sea con ustedes, es la parte de la historia tan explicada pero tan generosa, tan transformadora, tan plena que es suficiente para llenar los corazones, con algo que no tiene nada de racional y se renueva a cada navidad respetando a cada uno con su albedrio libre, sin el cual no hay ideal.
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